Cultura

Nise, la historia de la Julieta ibérica

Nao d’Amores vuelve a la Abadía, en esta ocasión, con un texto de Jerónimo Bermúdez sobre el amor maldito Inés de Castro

Natalia Huarte y José Luis Alcobendas en un momento de «Nise...»
Natalia Huarte y José Luis Alcobendas en un momento de «Nise...»Teatro de la Abadía

Vuelve Nao d’Amores a la Abadía (y ya van ocho visitas) y vuelve a hacerlo después de uno de sus ya clásicos encierros. Dos meses de aislamiento en Revenga (Segovia) para huir el «mundanal ruido» –cuenta Ana Zamora– y rescatar uno de esos títulos añejos de la historiografía teatral. En esta ocasión, «Nise lastimosa» y «Nise laureada», dos piezas de Jerónimo Bermúdez –aunque se discute que la primera sea enteramente suya– que ahora unen en «Nise, la tragedia de Inés de Castro»: una tragedia renacentista que pone en tela de juicio el ejercicio del poder, «del mal poder», puntualiza una Zamora –directora del montaje–, que, además, añade los otros dos puntos sobre los que reflexiona la obra: «El exceso de autoridad que desemboca en la tiranía y la ambigüedad de la Justicia».

Con estas bases, Nao d’Amores vuelve a hacer un profundo trabajo de investigación para traer a la actualidad un texto del pasado, «pero esto es teatro de hoy para hoy. Solo que el punto de partida es un dramaturgo del siglo XVI en el que hemos podido encontrar una conexión con lo contemporáneo y una vía con la que cuestionar nuestra vida», explica la directora.

En el centro de la trama aparece la historia real de la noble gallega Inés de Castro: las presiones políticas empujan al rey don Alonso de Portugal a decretar la ejecución de ésta, casada en secreto con el infante don Pedro, su hijo. Tres cortesanos llevan a cabo el asesinato legal y don Pedro, al conocer la noticia, acaba perdiendo el juicio para, una vez recuperado, hacer la guerra a su padre mientras los asesinos huyen a Castilla. Muerto el monarca, don Pedro sube al trono de Portugal y, después de ser proclamado rey en Coimbra, desentierra el cadáver de su amada para casarse públicamente con ella. La compañía toma este «Romeo y Julieta» peninsular para, en palabras de Zamora, «crear una tragedia cristiana en contra de las palabras de los estudiosos, que defienden que en la cultura cristiana no puede haber tragedia si se conserva la idea de redención».

Entre lo litúrgico y lo clásico

Con esta poética entre lo litúrgico y lo clásico, Nao d’Amores recupera una historia del siglo XIV en la que se mezcla la verdad con la leyenda. Cuenta Zamora que la primera crónica que se conserva es de 80 años después de todo ello. Un momento en el que se estaba cambiando la perspectiva sobre la figura del rey, que iba dejar de ser un destinatario directo de Dios e iban a calar las ideas de Maquiavelo. Esto lo iba a recoger un monje dominico, Jerónimo Bermúdez –bajo el pseudónimo de Antonio de Silva– peleado con la Corte y con la libertad absoluta para criticar las perspectivas políticas que no tuvieron otros como Lope. Una historia «en la que fue una tentación buscar conexiones directas con hoy, aunque no hemos querido llevarlo a un presente ilustrativo. No perder la distancia nos permite reconocernos en el exotismo», cierra.

Dónde: Teatro de la Abadía (calle de Fernández de los Ríos, 42. Madrid).
Cuándo: hasta el 30 de diciembre.
Cuánto: desde 10 euros.