Así roban las fotos de tus hijos en las redes sociales

El robo de imágenes de menores de sus medios sociales para la promoción de páginas web pornográficas ha aumentado durante la pandemia

Las redes sociales las carga el diablo.
Las redes sociales las carga el diablo.Jenny KaneAP

El robo de imágenes de menores publicadas en las redes sociales no es un fenómeno nuevo, pero se ha disparado durante la pandemia y con un objetivo muy concreto: la promoción de páginas webs pornográficas. Así lo ha declarado a EFE el fiscal de Delitos Informáticos de Barcelona, Roberto Valverde, quien ha señalado que solo en Barcelona se están recibiendo entre diez y quince denuncias mensuales. Pueden no parecer tantas, pero no hay que olvidar que solo una pequeña parte de este tipo de delitos son denunciados y que muchas veces se llevan a cabo sin que la persona perjudicada llegue a tener conocimiento de ello. La cifra real es, obviamente, mucho mayor.

Lo que sí puede sorprender a muchos padres es la facilidad con la que las fotografías que publican sus inocentes, o ya no tanto, retoños pueden ser robadas y utilizadas para cualquier fin indeseado. Las redes sociales proporcionan una falsa sensación de seguridad a unos y a otros, de forma que no son conscientes de la facilidad con la que imágenes y vídeos que suben a las redes pueden ser descargados o duplicados y terminar donde ninguno quisiera. Todo lo que se publica en Internet, por definición, escapa al control del usuario.

Pongamos como ejemplo para éste artículo a Instagram, la red social propiedad de Facebook que atrae a niños y adolescentes de todo el planeta y alcanzó en 2020 los 1.000 millones de usuarios. Además, es una red social que impide que el visitante de un perfil pueda descargar imágenes o videos publicados, lo que es un punto a favor.

Estoy tranquilo, su cuenta es privada

La condición de entrada que en muchas familias se impone a los hijos menores para acceder a las redes sociales es que mantengan su cuenta en modo Privado, de forma que solo la persona cuya solicitud haya sido aceptada previamente puede acceder a lo que se publique. Esto, que para alguien nacido en el siglo XX debería ofrecer ciertas garantías, se da de bruces con la realidad de los adolescentes actuales y la propia naturaleza de las plataformas sociales.

Facebook fue la red que definió lo que hoy se conoce como “postureo” y que posteriormente otras como Instagram o Tik Tok han llevado a un nuevo nivel. Aunque no sea aplicable a todos los usuarios, es obvio que “el que te vean” y obtener reconocimiento social es el principal aliciente de las redes sociales para la mayoría. Sucede con frecuencia que, tras un tiempo, una cuenta en modo Privado haya dado acceso a tantos seguidores como para que dicho estado ya no se corresponda con la realidad... ¿cómo puede seguir considerándose “privada” la cuenta de un menor con cientos o miles de contactos? No filtrar seguidores porque cuantos más, mejor, es el principal agujero de seguridad en redes sociales.

Una vez que el usuario menor deja entrar en su círculo de confianza social a perfiles con los que realmente no la tiene, se abre la puerta a encontrarse con alguien indeseable. Y no es necesario ser un ciberdelincuente o disponer de conocimientos informáticos específicos para sustraer la privacidad de la víctima, cualquiera puede hacerlo de forma sencilla.

Métodos para descargar con facilidad las imágenes y videos que Instagram no permite

Instagram no permite la descarga de los contenidos publicados. Pero es una barrera tan sencilla de saltar como realizar una captura o grabación de lo que se muestra en pantalla, generando así un archivo de imagen o video con el contenido duplicado.

Lo primero, una captura de pantalla, se puede realizar con las herramientas por defecto que traen los sistemas operativos, tanto Windows como Mac como iOs como Android.

En cambio, la grabación de la pantalla en vídeo no está incluida en sistemas operativos como Android pero si en otros como Windows. No es un obstáculo dado que cualquier interesado no tiene más que pasarse por la tienda de aplicaciones de Google o Apple para encontrar decenas de apps que permiten descargar imágenes, vídeos y Stories de Instagram y otras plataformas sociales.

Y si con eso no se tiene suficiente, también es posible recurrir a servicios web que realizan la misma tarea tanto desde el ordenador como desde un dispositivo móvil y que aquí no mencionamos por razones evidentes, dado el objeto de éste artículo. Basta con introducir la URL que alberga las imagenes o vídeos deseados para obtenerlos.

¿Se puede evitar?

Esto viene a ser como lo de guardar un secreto. La única forma segura de mantenerlo es no contárselo a nadie, lo que puede ser frustrante pero también infalible. Y la única forma completamente segura de que las imágenes o vídeos de un menor no terminen donde no deben es no publicándolos en Internet.

Descartada esa posibilidad, que se da de tortas con el zeitgueist actual, lo más sensato es mantener las cuentas privadas y una estricta política de admisión de contactos. Y, por supuesto, educar en la prudencia y en que sí, los monstruos existen y en Internet se encuentran con más facilidad que en la vida real.