Maribel Verdú: «En su momento, si hacías televisión te miraban raro, y luego todos han hecho tele»

La actriz protagoniza «Ana Tramel. El juego» la gran apuesta de TVE por la ficción que se ha estrenado esta semana

Maribel Verdú
Maribel VerdúINMA_FLORESLa Razón

Maribel Verdú no para quieta. Pero eso significa, como nos cuenta ella en marzo en Madrid antes de irse de España por un tiempo, que está haciendo lo que le gusta. Ese es el caso de la serie que estrenó esta semana TVE «Ana Tramel. El juego», donde la actriz interpreta a la abogada que da nombre a la ficción dirigida por Salvador García y Gracia Querejeta, y basada en el libro de Roberto Santiago y sus experiencias con el submundo del juego.

–La serie podría haberse llamado «Ana coraje», por cómo se rearma su personaje cada vez.

–Es una mujer destruida absolutamente, y que ha perdido completamente los papeles. Salir de ahí le va a costar, pero va a luchar por lo que quiere, que es ir contra el abuso absoluto de poder de una de las corporaciones de la industria más potentes y más poderosas, que es la del juego. Todo lo que se va a ver en la serie están basados en hechos reales. Roberto Santiago, autor también de los guiones lo ha vivido, y eso es lo que creo que lo hace más interesante: no es una ficción porque sí, si no que hay una realidad detrás. Y eso de que enseguida me rearmo… cuando empiece el segundo capítulo vais a flipar en colores.

–Ha afirmado que sólo hace papeles que le compensen, ¿es el caso de Ana Tramel?

–Absolutamente. Vas cumpliendo años, pero a la vez te llegan personajes que esto no lo puedes hacer cuando tienes 23 años. Una tía, que te creas ya en sus ojos, que en su vida le han pasado realmente cosas, como nos han pasado a los que tenemos ya unos determinados años. ¿Qué ocurre? Que hay un poso y una serie de cosas que puedes hacer con estos años, y que encima un personaje como el de Ana, que son personajes con tantas aristas, con tanto colorido y con esa capacidad de autodestrucción, que para un personaje eso es muy potente. Y esa capacidad de odiar y de ira que tiene ella y también de sed de Justicia, hace que sea la Ana que es, y la que se va descubriendo a lo largo de los capítulos, porque dentro de esa Ana hay muchas Anas. Un personaje apasionante que no tiene nada, nada, pero nada que ver conmigo. Ese el reto tan grande que ha supuesto y me gustaba tanto.

–Asociamos su carrera a papeles de mujeres pasionales y que sufren. ¿Volverá a la comedia, a la «Belle Epoque»?

–¡Hombre!, ¿va volver Rafael Azcona? Si es que… Mira, la comedia es el género que más me gusta, pero es el más difícil de hacer más dignamente. Los dramas, bueno, pues puedes hacer películas mejores o peores, pero te mueves ahí. Es tan difícil que yo me ría con una comedia. El humor burdo no me hace ninguna gracia, ni el humor obvio. Yo, si es un humor sutil, inglés, tal y aquí, bueno… Pues lo que tenía Azcona. Ese señor no había que cambiarle una coma del texto de un guión, de un diálogo, porque era una cosa espectacular. A mí me encantaría hacer esa comedia bonita de «Carreteras secundarias», de «Belle Epoque». Pero es que las comedias que veo… no me hacen ninguna gracia, y pienso: «Menos mal que no hice algunas de las que me han llamado». Al final he terminado haciendo siempre dramas, que bueno, me han funcionado muy guay, porque son personajes fuertes, que luchan y que pueden con las vicisitudes que les plantea la vida y personajes que me han molado mucho. Uno de mis papeles favoritos de una serie es en la segunda parte de «Fargo». Esa peluquera, ese papel de esa que parece que no se entera de nada. ¡Ay, mosquita muerta!, y que luego ya sabéis… A mí me apasiona y te mueres de la risa con ella. Pero esos papeles no me los ofrecen, no existen aquí.

–Nunca ha discriminado entre cine, televisión y teatro a la hora de elegir sus papeles

–No. Porque a mí me gusta un proyecto, me gusta un personaje, me gusta de repente con los actores que me van a rodear. Nunca he sido de esos actores puristas: «No es que la televisión...». En su momento, si tú hacías tele te miraban los otros como raro, y luego todos han hecho tele. O cuando yo de repente hacía teatro. «Hija, es que te pasas un año haciendo teatro en la tele, y no haces otra cosa», y luego todo el mundo haciendo teatro. Y gente que de repente denostaba el teatro, que eso me ha pasado, que les va mal en el cine en la tele, y utilizan el teatro como vía de escape. De «por lo menos tengo algo de trabajo». Cada vez que he hecho teatro en mi vida ha sido siempre después de un proyectazo que te cagas. Termino de rodar Coppola lo de «Tetro», y me han dado el Premio Nacional, el Goya, el no sé cuantos… Paro un año y hago teatro. Y me llaman para pelis muy «heavies» y digo «no que estoy haciendo teatro». Me dicen «pero… pues lo dejas». Y les digo, ¿y si estoy haciendo una peli y me llaman del teatro?, ¿dejo la peli? Eso no lo hago, ¿por qué hay que subestimar al teatro? Creo que el público de teatro eso lo sabe y lo agradece. Y no es «ah, no, es que claro, no se sabe nada de Maribel ni en cine ni en televisión. Está acabada, hace teatro porque no tiene otra cosa». Y entonces hago mis giras, y llenas los sitios, y la gente quiere verte porque dice, «joder esta es una tía a la que le ha pasado este año esto, esto y esto, y ahora va, y la tenemos aquí, en Alcoy, en Bilbao en la semana grande». Eso es de agradecer.

–¿Qué tal volver a trabajar con Gracia Querejeta?

–Es un sueño. Es estar en casa. Saber que vas a disfrutar y que y que va a sacar lo mejor de ti. Como me pasa con Salva García. Ha sido un descubrimiento bestial. Un tío con un sensibilidad que no te lo crees y una sutilidad... Los dos se han complementado muy bien.

–Los medios titularon «Maribel se va a Hollywood» cuando se anunció tu papel en «Flash».

–Eso es que es muy paleto. Me voy a Londres, afortunadamente. Me llamó Andy Muschietti para ofrecérmelo en octubre. Me llamó el penúltimo día de «Ana Tramel».