“Los héroes del 11M fueron los que podían huir y se quedaron a ayudar”

Prime Video estrena la segunda temporada de “El Desafío: 11M” con impactantes testimonios como el de Ricardo, un cirujano que vivía al lado y atendió a los heridos

Fotograma de la serie documental
Fotograma de la serie documental FOTO: La Razón Amazon Prime Video

El 11M forma parte del ADN de nuestros recuerdos. De todos aquellos que lo vivimos. ¿Dónde estabas? ¿En qué lugar te encontrabas cuando detonaron las bombas que silenciaron Madrid? “Me pilló en casa, vivía en aquel momento en la calle Téllez. Escuché la explosión, la primera impresión fue de susto, miedo y sorpresa. Pensaba que había sido la explosión de una caldera de gas, pero la intensidad fue muy grande. Lo primero que tienes es el instinto de supervivencia, te tiras al suelo y luego ves que estás bien. Además, mi mujer en ese momento estaba embarazada”. Son las palabras de Ricardo. Podría ser uno más. Pero no lo es.

Ricardo es médico cirujano. Traumatólogo. Aquella maldita mañana. Dichosa para todos aquellos que volvieron a nacer, fue una bendición. “Me asomé a la ventana para ver qué estaba pasando. Vi los trenes, los ruidos, los lamentos y a la vez un silencio abrumador. En aquel momento, por instinto me puse a grabarlo, porque un tiempo antes, por una grabación casera se había identificado al autor de un atentado de ETA. Ya digo que las mías no aportan nada y están borradas. Me di cuenta que no tenía ningún sentido y decidí bajar a los trenes. Me puse un pantalón vaquero, me salté la valla y me metí en los vagones”, relata dieciocho años después.Se enfrentaba a la primera detonación: “estoy acostumbrado a ver daños corporales, la sangre y los destrozos no me son ajenos, pero la intensidad de aquello solo es comparable al campo de batalla. De pronto era como una película de Matrix en la que la vida iba más despacio... Todo... La mirada perdida de la gente. Me identifiqué como médico y comencé a dar órdenes. Estaba convencido de que en diez minutos aquello iba a estar plagado de servicios sanitarios. Los héroes de verdad fueron todas aquellas personas que habían estado en los trenes y que huyeron de su instinto de supervivencia que les decía que salieran corriendo de allí y se quedaron a ayudar”.

Curiosamente y tal y como se muestra en el documental que estrenó el viernes Prime Video de cuatro capítulos de 50 minutos tuvo que echar mano de esos conocimientos que le dieron hacer la mili y su propia profesión “recordaba las instrucciones de evacuación del campo de batalla”, relata, “el que estaba fallecido, el que lo iba a estar... priorizar la evacuación de enfermos y colocarlos en línea. El tiempo pasaba y pasaba y no venía nadie. No lo podía entender. Lo que no me podía imaginar es que había habido más explosiones. No hacía más que entrar y salir de los trenes revolviendo entre amasijos de carne buscando gente que pudiera salvar hasta que apareció un bombero y me contó”.La información de la dimensión del atentado fue lo que hizo improvisar una especie de hospital de campaña de un polideportivo cercano: “Movilizamos a los enfermos hasta que llegaron los profesionales de SUMA y SAMUR y me puse a su disposición con los criterios que me fueron dando. Me había marchado a las ocho de la mañana y mi mujer no sabía nada de mí, así que decidí que tenía que volver a casa. Hasta aquel momento me mantuve fuerte, porque las emociones fueron profesionales”. Reconoce que fue al llegar a su hogar cuando “me puse a llorar abrazado a mi mujer”.Mucho se ha hablado del estrés postraumático que ha generado aquel día para todos aquellos que lo vivieron de primera mano. “Sufres ese estrés inherente al meterte en el metro, porque recuerdo que me daba angustia y con el tiempo se va pasando”.

Es difícil acotar la labor de Ricardo aquel día, pero sí hay una historia que tantos años después todavía hace que se le entrecorte la voz. “En el polideportivo donde teníamos que evacuar a la gente había una chiquita joven que tenía las constantes bajas a pesar de que no tenía lesiones aparentes. Estaba convencido de que tenía lesiones internas graves y que había que evacuarla. Se encontraba mal y me preguntó si se iba a morir. Le contesté que no. Fue en ese momento cuando vi que ya no tenía mucho más que hacer allí y decidí irme a casa. Sé que la evacuaron”.Una de esas dos mil personas heridas en el atentando madrileño. Uno de los dos mil nombres que se han ido poniendo con el tiempo. Los supervivientes. “A los tres días la localicé en el Gregorio Marañón y fui a verla. Entré en su cuarto y le dije ´tú no te vas a acordar de mí, pero yo estuve contigo. Me preguntaste si te ibas a morir y te dije que no´. Supongo que la cara de sus familiares serían un poema. Nos fundimos en un abrazo. Me fui y ese día para mí se acabó el 11M. Son de esos momentos de la vida que te los quedas para ti y que justifican muchos sacrificios”, dice Ricardo, aun hoy emocionado, necesita sus pausas, su tiempo, aquel que se paró la mañana del 11 de marzo.La segunda parte de esta docuserie cuenta con testimonios como este, que dan cuenta de la grandeza humana en plena tragedia.

Dirigida por Carlos Agulló se muestran entrevistas exclusivas con periodistas, jueces, altos cargos de la Policía, líderes políticos y testigos incluyendo a Alberto Ruiz-Gallardón, el expresidente del Gobierno José María Aznar, el ex director del CNI Jorge Dezcallar, el comisario de Vallecas Rodolfo Ruiz, el ex comisario jefe de los Tedax Juan Jesús Sánchez Manzano, el ex ministro José Bono, y jefes de la investigación policial, entre muchos otros. Una visión personal de un hecho que conmocionó a España y enmudeció Madrid. Ocurre todavía al recordarlo. Emociones fuertes de cuando nos pusieron al límite.