Roma. La iglesia de Trinità dei Monti y paseo por la Villa Medici y la Villa Borghese

Uno de los recorridos más bucólicos y románticos de la ciudad.

En el monte Pincio, al norte de la colina del Quirinale, se respira aire fresco, historia y mucha cultura.

En el paseo que dimos desde la Piazza de Spagna hasta la Piazza della Fontanella Borghese, recomendaba dejar para después la visita a la parte alta de la escalinata. Así las caminatas por Roma se viven como un verdadero residente, como un conocedor total de este bellísima ciudad.

Ahora arrancamos desde lo más alto de la escalinata, justo desde la entrada de la iglesia.

El Rey de Francia, Carlos VIII, pagó 347 escudos en 1494 por este terreno cuando era un viñedo. Deseaba ofrecer un sitio cómodo a los religiosos de la orden de los Minims de San Francisco de Paula. La primera parte de la iglesia fue construida entre 1509 y 1519. Se realizaron posteriormente varias restauraciones y ampliaciones. En 1570 los padres franceses empezaron a disfrutar de un convento más grande y de una iglesia con un nuevo edificio. Cuenta con una historia riquísima. Merece la pena visitarla y admirar también el obelisco Sallustiano ubicado frente a la iglesia traído a Roma casi seguramente por Aureliano El obelisco mide 13.91 metros de altura y es de granito rojo , su origen es egipcio-romano.

Al salir de la iglesia, lo suyo es entrar en la Villa Medici, la sede de la Academia de Francia en Roma. Fue fundada por Fernando I de Medici el Gran Duque de Toscana, siendo la primera residencia de los Medici en Roma, una familia de comerciantes y banqueros de Florencia que además de gobernar en la Toscana, llegaron a tener una gran influencia en la política italiana. Cinco de ellos fueron papas. Fue una de las grandes fortunas en Europa entre los años ’400 y ’500.

Recorriendo los jardines de la Villa Medici se puede sentir el halo de la estirpe familiar. Son más de siete hectáreas de una belleza que evoca aún el siglo XVI con sus cuencas y fuentes. Dentro del palacio, las estancias conservan el sabor de antaño, las estancias del Cardenal, los dormitorios en el apartamento privado de Ferdinando de Medici, plagados de pinturas y simbologías de aquellos años sin olvidar mirar siempre hacia los impresionantes techos. Una de las estancias que más impresiona es la Stanza degli Ucelli - la Habitación de los Pájaros.

La Academia de Francia en Roma enriquece su programa de visitas guiadas con un tour en español, todos los miércoles a las 12, todos los sábados a las 4:00 pm. La duración de la visita es de una hora y media. Se recomienda visitar la cafetería, un espacio muy ad-hoc a la Academia de Francia en Roma con un balcón que se asoma a la ciudad. Merece la pena tomar un café en el salón.

Una vez que dejemos este espacio tan palaciego, iremos dando un paseo por las calles arboladas de la Villa Borghese que colinda a la que fue la casa de los Medici.

Recorrido por Villa Borghese desde el belvedere.

Saliendo de la Academia de Francia, hay que ir hacia la derecha sin despegarse de la acera, dirigiéndose hacia arriba, este estrecho camino, conduce a los Jardines de la Villa Borghese. Merece la pena detenerse en el belvedere y disfrutar de la vista de la Piazza del Popolo, el Vaticano y Roma a nuestros pies.

Este es uno de los parques mejor conservados y más visitados de la ciudad, tanto por los que viven en Roma como por turistas, pero por lo general no llegan los grupos enormes de turistas hasta este espacio tan tranquilo. El parque está colmado de pinos piñoneros altísimos, cedros, cipreses y diversas especies más. La zona del lago es mágica.

La finca pertenecía a otra de las poderosas familias italianas. Fue una familia romana originaria de Siena. Los datos sobre su historia se remontan a la primera mitad del siglo XIII. Magistrados, embajadores, juristas, cardenales, Papas y...amantes del arte.

Visita obligada a la Galleria Borghese.

El Cardenal Scipione fue el creador de una de las colecciones más espectaculares del mundo. Fue mecenas de Bernini, seguidor y coleccionador de Caravaggio, Tiziano, Canovas... La Galleria Borghese en donde estás expuestas estas maravillas, es uno de los rincones de Roma que menos se conoce y que más se disfruta. Al ser un espacio reducido dentro de un parque, se requiere realizar la reserva con antelación en internet. Sólo entran grupos de 20 personas. Pero es una visita que nunca se olvida (y haciendo juego de palabras) y siempre se olvida...de reservar con días de antelación o de meterla en la agenda previamente. Entrar en su página web e ir eligiendo las piezas en las que os quedaréis un largo tiempo extasiados con tanta belleza el día que la visiteis.

Llega el momento del relax, de sentarse en alguna de las terrazas para tomar un ten ten pie y recrearse de la belleza del parque. En la Villa Borghese hay diferentes espacios de restauración muy agradables. El más puesto es la Casina Valadier , con una de las vistas más bonitas de Roma. Los precios por plato van por encima de los 23€. Para quien desee un sitio exclusivo y con vistas es muy recomendable. Quien busque algo más sencillo dentro del parque, también existe un espacio muy agradable al lado del Piccolo Cinema, el restaurante cafetería VYta, en plan más casual o para los más románticos la Casina de Lago.

Si algunos quisieran disfrutar aún más de la Villa Borghese, pueden encontrar muchas más actividades. Aunque parezca increíble, aquí dentro del parque se localiza el Zoo de Roma, su nombre es Bio-Parco. Es un zoológico con un mantenimiento excelente y un hábitat bastante bien adaptado dentro de las condiciones propicias para los animales en cautiverio. Otra visita puede ser la museo Carlo Bilotti o a disfrutar de alguna película a uno de los cines más pequeños del mundo: El Cinema dei Piccoli con solo 63 asientos.