Estas son las 6 fronteras más complejas del mundo

La línea que marca la división entre dos países parece sencillo, a simple vista, pero en realidad es extremadamente compleja.

Caminar por El Paso. Un grupo de migrantes caminan ya en suelo estadounidense tras cruzar ilegalmente la frontera desde Ciudad Juárez
Caminar por El Paso. Un grupo de migrantes caminan ya en suelo estadounidense tras cruzar ilegalmente la frontera desde Ciudad Juárez

Es un asunto complicado el de las fronteras. Se contornean a lo largo de la historia como ágiles acróbatas, avanzan, retroceden, se plantan. Se cruzan a escondidas, se guardan. Son un asunto complicado, trazadas con sangre y pactos. Una frontera tiene un doble poder, dependiendo del lado al que te encuentres. Dentro de ellas nos sentimos protegidos, afortunados, incluso, pero al otro lado transmiten una sensación de amenaza, la fina línea que delimita el comienzo del terreno desconocido. El poder de una frontera es impactante, en ocasiones.

Frontera entre Haití y República Dominicana

Frontera Haití y República Dominicana

Un extranjero que visite el sur haitiano se extrañará por descubrir la escasez de árboles en un país supuestamente tropical. Uno espera encontrar amplias zonas boscosas como las que cuentan los libros de Historia, prácticamente impenetrables y hostiles al desconocido. ¿Y qué se debe esta falta de árboles, tan evidente, en Haití? La respuesta está en el comercio del carbón vegetal, creado a partir de restos vegetales, quemados y cubiertos durante su incineración para admitir la menor cantidad de oxígeno. El que se considera el país más pobre de América ha subsistido las últimas décadas, a falta de un bien mayor, de la tala de árboles para la fabricación de este carbón vegetal, hasta el punto de que apenas un 2% de sus bosques primarios sigue en pie. Esta dramática deforestación contrasta inevitablemente con la frontera de República Dominicana, donde las políticas de tala son mucho más rigurosas. En el lado haitiano de la frontera se aprecia un paisaje semidesértico, mientras que en el otro lado se encuentra el paisaje que esperamos en el Caribe: frondoso, verde, intenso.

Frontera entre Rusia y Mongolia

30 kilómetros de tierra de nadie separan Rusia y Mongolia. FOTO: Alfonso Masoliver propio

Estás en Rusia, en la zona del macizo de Altái. Haces la cola pertinente en las aduanas rusas, pagas lo que tengas que pagar, esperas lo que tengas que esperar, rezas lo que tengas que rezar y cruzas al otro lado. ¿Ya estás en Mongolia? Incorrecto. Estás en tierra de nadie. Treinta kilómetros de suaves colinas rasgadas por la más fina carretera. ¿Cuál es la autoridad aquí? Depende del día. ¿Qué hago si pincho una rueda, a quién puedo acudir? Búscate la vida. Apenas una o dos casas, sabrá Dios de qué dueño, se desperdigan a lo largo de los treinta kilómetros. No hay árboles, ni piedras. Únicamente se observan colinas suaves y franjas de llano, colinas suaves y franjas de llano, hasta que aparentemente no crees que vayas a encontrar un final. Tanto los rusos como los mongoles, que ya han tenido sus rifirrafes en el pasado, prefirieron delimitar sus fronteras con una gruesa línea bien marcada. Y no es una mala idea. El brusco cambio entre las culturas rusa y mongola precisan de un tiempo de adaptación considerable.

Frontera entre Corea del Norte y Corea del Sur

Frontera de las dos Coreas, vista desde Corea del Sur. FOTO: Driedprawns https://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/deed.pt

También conocida por ser la frontera más militarizada del mundo. Cruzarla sin permiso no es la mejor idea. Todo el embrollo comenzó con la guerra de Corea entre 1950 y 1953, entre el comunismo y el capitalismo, la URSS y Estados Unidos, o una etapa más de la brusca Guerra Fría, y pese a que han pasado más de 60 años desde el conflicto armado, ninguna de las dos coreas pretende bajar la guardia. En ocasiones rajan el aire ráfagas de tiroteos, como ocurrió en 2010, cuando un puñado de soldados de Corea del Norte cruzaron sin permiso para perseguir a un desertor. Se calcula que alrededor de dos millones de soldados guardan la frontera entre uno y otro lado, y la zona desmilitarizada, que ocupa cuatro convulsos kilómetros, está sembrada por alambres de púas, minas de todos los modelos posibles y muy pocas ganas de negociar. Como valor añadido a estas estrictas medidas de seguridad, los pueblos más próximos a la frontera están dotados de refugios antiaéreos, nutridas bases militares y todo tipo de materiales necesarios para frenar una invasión sorpresa.

Frontera entre España y Marruecos

Sorprenderá saber que España es el único país europeo con territorios en el África continental. Cierto es que Italia y Portugal poseen varias islas que se encuentran en el continente, pero ninguna en su zona continental per se. Esto convierte la frontera española en Ceuta y Melilla como la frontera más directa entre el continente africano y el europeo. Ya conocemos los problemas habituales. Numerosas mafias se aprovechan de la necesidad de ciertos habitantes del África Subsahariana y por sumas de dinero escandalosas, las guían en un viaje agotador hasta las vallas de las ciudades autonómicas. Desde allí prueban suerte saltando las vallas. Son habituales en nuestros medios de comunicación las noticias de que quinientos, mil, dos mil inmigrantes africanos han “asaltado” estas vallas para entrar en España y desde allí, iniciar su éxodo por la Unión Europea, en busca de una vida mejor. Si la consiguen.

Frontera entre India y Pakistán

Activistas independentistas del Movimiento para la Liberación de Jammu y Cachemira (JKLF) exigen la devolución de los restos del líder del ilegal Frente de Liberación de Jammu y Cachemira (JKLF), Maqbool Bhat, ejecutado el 11 de febrero de 1984, durante una protesta en Srinagar (India).

La guerra pasa precisamente por ampliar o reducir fronteras, en la mayoría de los casos, y en caso de guerra, inevitablemente, las fronteras son el hotspot del conflicto. Cuando la frontera marca la línea que separa dos países que se han enfrentado en tres guerras a lo largo del último siglo, dejando a su paso 120.000 muertos, y ambos países tienen en su poder armas nucleares, el asunto es demasiado serio para tomárselo a la ligera. Actualmente compone la frontera más peligrosa del mundo, aunque compite por el puesto con la frontera entre Pakistán y Afganistán. Es el caso de la frontera con India, actualmente es golpeada casi diariamente por el conflicto de Cachemira. Este enfrentamiento se remonta a los años de descolonización. Tanto Pakistán como India eran colonias británicas que fueron abandonadas por los ingleses sin demasiadas preocupaciones por hacer lo correcto, Cachemira es una región principalmente musulmana, como lo es Pakistán, en Pakistán todavía quedan reductos yihadistas, Cachemira es una región sumamente rica en materias primas. India quiere Cachemira y Pakistán quiere Cachemira. El conflicto está servido. Actualmente, la región se divide en tres administraciones: pakistaní al norte, hindú al sur y china al este. Los pactos de alto el fuego y los bombardeos hindúes a la región se intercalan constantemente.

Frontera entre Bélgica y Holanda

En el mapa se aprecian los espacios de amarillo chillón (belgas) y de amarillo pastel (holandeses) en Baarle. FOTO: Tos Reddit

Concretamente en el municipio de Baarle. Ostenta la primera posición de las fronteras más enredadas del mundo. Esta frontera, creada durante el Tratado de Maastrich en 1843, se caracteriza por estar sumergida en el territorio holandés, a pocos kilómetros del resto de la frontera con Bélgica. La ciudad está dividida en enclaves belgas y holandeses parecidos a pequeñas islas, por lo que algunas casas pertenecen al ámbito territorial de Bélgica y otras al de Holanda. Pedazos de una calle son belgas y el resto holandeses, y así sucesivamente. Si una casa ocupa ambos países, deberás seguir la jurisdicción del país donde esté situada tu puerta de entrada. Es muy complicado. Imaginemos a los belgas en Maastrich dibujando círculos en la ciudad holandesa de Baarle y coloreándolos con las tonalidades de su bandera. Lo que parecía una broma lleva manteniéndose casi 200 años y nadie parece quejarse. Los más agradecidos por este trato serán los compradores holandeses de fuegos artificiales, ya que las leyes de Bélgica son más permisivas a la hora de venderlos. Es común ver la trampa en la ciudad. Basta caminar por la calle adecuada, cruzar sin problemas la frontera, comprar los fuegos artificiales - en Bélgica - y regresar a casa - en Holanda -.