Conoce la fauna abundantísima de los ríos en España

En las aguas de nuestro país pulula una rica biodiversidad que merece la pena conocer antes de zambullirnos en ellas

Salamandra de río.
Salamandra de río. FOTO: DerWeg pixabay

La verdad es que nuestros ríos no son demasiado grandes. Quiero decir que si comparas el río Tajo con el Danubio, el Nilo, el Mekong o el Amazonas pues los tamaños no son comparables, las cosas como son. Aquí no encontramos delfines rosas ni caimanes enormes compitiendo en ferocidad con las pirañas. Aunque no por ello diría que los ríos españoles dejan de ser pequeños refugios, zonas seguras, donde puñados enteros de naturaleza de todas las formas imaginables chapotean y mueren en relativa paz. Y miren que yo no sé sobre peces tropicales diminutos que se te meten por las vías urinarias y te amargan la existencia, pero de verdad que tampoco es nada fácil mantener la compostura cuando nos estamos bañando en el embalse de Portaje desde la barquita de nuestro cuñado, y nos roza los muslos con toda su travesura una perca de doce kilos. En casos del estilo he visto a veteranos de guerra chillar como colegiales y yo les comprendo.

Entonces merece la pena conocer algunos detalles de nuestros ríos, arroyos, afluentes y riachuelos. No hace falta buscar peces asesinos para fascinarnos porque la fauna de nuestros ríos es extremadamente rica e interesante, y basta un cachito de agua fresca para entretenernos durante horas de corrido. Aquí van la mayoría de los animales e insectos que podemos encontrar en los caudales españoles; aunque son tantos, que es probable que alguno se me escape.

Culebras de agua

Culebra de agua.
Culebra de agua. FOTO: RoyBuri pixabay

Las más incomprendidas entre los animales de esta lista, pobrecillas. En nuestro país podemos encontrar dos tipos de serpientes de agua, que son la culebra viperina y la culebra de collar, ambas completamente inofensivas para el ser humano. Se deslizan por el agua sin molestar a nadie, zampándose pequeños peces, anfibios e invertebrados acuáticos, y, cuando quiere el azar que pasen próximas a un humano, ¡zas! Garrotazo al canto. Sin hesitación. Víctimas de un pensamiento retrógrado que señala la naturaleza como un enemigo peligroso, estas criaturas que resultan indispensables para mantener el equilibrio en los ecosistemas acuáticos suelen acabar mal paradas cuando se encuentran con nosotros. Mi recomendación para cuando te encuentres con una es que le dejes proseguir su camino. Ninguna serpiente de agua española es agresiva ni venenosa.

Pececillos varios

Imagen de un esturión europeo como el encontrado en aguas gallegas
Imagen de un esturión europeo como el encontrado en aguas gallegas

La diversidad de peces en los ríos españoles es pasmosa. Truchas, lucios, percas, carpas y lampreas son las más conocidas entre nuestros amigos aficionados a la pesca, aunque también podríamos encontrar una serie de especies menos comunes (y amenazadas) como pueden ser el esturión, o las lampreas marinas que retozan por los estuarios del Guadalquivir y del delta del Ebro. Aunque también son interesantes los peces que habitan arroyos estacionales, cuyas vidas me parecen complicadísimas. Su supervivencia durante los meses secos es extrema, digna de aparecer en un programa de Bear Grills. Algunos de estos peces sobreviven de mala manera en las pozas que se forman en determinados tramos del río, aunque también se han descubierto casos en que las criaturas se deslizan hacia los tramos subterráneos de los ríos (que por lo general suelen llevar agua), y allí se quedan hasta que se derriten las primeras nieves del invierno y pueden regresar a la luz.

Anfibios y tortugas

Una rana en el Lago Meirama, en el valle de As Encobras, Cerceda (A Coruña).
Una rana en el Lago Meirama, en el valle de As Encobras, Cerceda (A Coruña). FOTO: Cabalar EFE

Los hay para dar y regalar. Es más que habitual observar una manchita que salta y se retuerce, que son las ranas, y encontrar en las zonas mansas de los ríos a diminutos renacuajos que van coleando por ahí. La ranita meridional, la rana ágil y la rana patilarga solo son algunas de las especies presentes en nuestro país. Que hacen compañía a los tritones, criaturas que oscilan entre el mito y la realidad, y por lo habitual difíciles de encontrar pese a su brillo maravilloso. El tritón ibérico o el tritón pirenaico son dos especies comunes en España, aunque tampoco podemos olvidar las salamandras (salamandra común, salamandra penibética, salamandra rabilarga, etc.) que se pirran por un chorro de agua cuando pega el calor.

En lo que respecta a las tortugas, quizá sea el más conocido nuestro sucio amigo, el galápago leproso que podemos encontrar a lo largo de toda la Península, desde los Pirineos hacia abajo. Son animales muy tímidos que a la mínima se esconden en el agua, aunque pueden verse cuando toman sus baños de sol a lomos de una roca rechoncha. Nadan que te mueres de bien y se ponen morados a caracoles, lombrices y grillos despistados. Eso sí, aviso a navegantes: no cojas una nunca porque tienen unas zarpas de miedo y huelen bastante mal. Puede que tu mano termine oliendo a cenagal y con un feo arañazo, además de que a nadie le gusta que le cojan así, a lo loco, cuando uno está tan tranquilo tomando el sol.

Cangrejos de río

Cangrejo de río americano.
Cangrejo de río americano. FOTO: makamuki0 pixabay

Pues yo creía que andaban extintos hasta que encontré dos hace una semana, en Toledo. Entonces no deben estar extintos. Pero son criaturas rapidísimas en el agua, relámpagos oscuros que se esconden a la mínima bajo las rocas más rebuscadas. Durante los meses de invierno algo deben hacer porque recuerdo un día que era chico y andaba por ahí dando golpes con un palo, y me encontré debajo de una capa de hielo, en un pedacito de fango que quedaba del río, a un cangrejo que parecía hibernar de alguna manera. Lo toqué un pelín para comprobar si estaba vivo y se retorció de una manera agónica, lenta, como recién despertado y con resaca. Este es un bicho curioso sobre el que merece la pena investigar. Solo es una pena que la introducción de especies foráneas, como el archiconocido cangrejo de río americano, han traído consigo el hongo Aphanomyces astaci que hace enfermar a nuestros cangrejos y lento pero constante va camino de exterminar a las poblaciones autóctonas.

Arañas e insectos

La inmensa mayoría de la biodiversidad que encontramos en los ríos la conforman los insectos. Ya conocemos a los zapateros que bailan de puntillas en las pozas pero, ¿sabía el lector que es posible encontrar arañas que caminan sobre el agua? Con una facilidad envidiable, además. Se alimentan de mosquitos que pasan demasiado cerca y las hay que incluso se llegan a pimplar alguna que otra cría de pez pequeño. Ahora es importante saber que, cuanto mayor sea el número de especies de insectos que pueblan un río, esto significa que su pureza es mayor. Entonces no salgas corriendo cuando llegues a la orilla y veas escarabajos, arañas y ciempiés haciendo de las suyas. Lánzate al agua patos porque no encontrarás agua más limpia que aquella. No depende de la cantidad de insectos tanto como de la cantidad de especies. Así podemos encontrar en las zonas húmedas o incluso en el agua a amplias poblaciones de sanguijuelas, moluscos, escarabajos de agua, libélulas, escorpiones de agua (inofensivos), diferentes tipos de perlas y de tricópteros....

Aves

Una Garza Real busca alimento en uno de los campos de arroz cercano al parque natural de La Albufera de Valencia
Una Garza Real busca alimento en uno de los campos de arroz cercano al parque natural de La Albufera de Valencia FOTO: Manuel Bruque EFE

Las aves de los ríos españoles dan para un puñetero libro. Y si antes dije que nuestros ríos no tienen color si los comparamos con otros del mundo, a la hora de mencionar los pájaros que se benefician de sus aguas podemos considerarnos un país afortunado. Tenemos de todo. Incluso podríamos encontrar a los conocidos flamencos en zonas como Doñana y el delta del Ebro, con su bonito color rosa reflejándose en el agua. La garza real se puede divisar si nos escondemos en la maleza, como espías de la belleza, mientras camina con largos zancos en busca de un pececito que echarse al buche. El martín pescador es fácilmente reconocible gracias a su vistoso plumaje y su frenético batir de alas. Incluso puede caer que veamos un cormorán pintarrajeado de negro que se alejó unos kilómetros del mar.

En cualquier comunidad pueden accederse a refugios de aves donde es posible observarlas y maravillarnos por sus costumbres variopintas. ¿Sabía el lector que las garzas blancas son monógamas? ¿O que los ánades reales pierden la capacidad de volar mientras cambian las plumas de invierno por las de verano? Pues ahora lo sabe, y si investiga por su cuenta seguro que aprenderá muchas cosas más.

Grandes vertebrados

Piara de jabalíes disfrutando de un baño.
Piara de jabalíes disfrutando de un baño. FOTO: MikeWildadventure pixabay

Pero todos necesitamos el agua para sobrevivir, cualquier criatura necesita echar un trago. Entonces podríamos encontrar en determinados momentos a un venado espectacular con el agua llegándole hasta el codillo, a un lince que mete y saca la lengua con las orejas atentas a cualquier sonido extraño. Ellos nos explican con su presencia fascinante que los caudales deben mantenerse limpios, que deberíamos respetar el medioambiente porque si el río está sucio, o peor, seco, ellos no pueden beber; y si ellos no pueden beber, pues se mueren, y nuestros nietos no podrán ser testigos de imágenes de la naturaleza apabullantes, hinchadas de delicia, entonces el mundo será más gris y aburrido, más caótico si es posible.

Entre los grandes mamíferos que podemos encontrar próximos a los ríos destacan los jabalíes, criaturas escurridizas, que dan forma a sus gateras en las zonas de juncos situadas a la orilla. Dato importante si te encuentras con un jabalí: no corras, súbete a una roca, no le molestes, márchate. Puede ser que te hayas topado con una madre que no dudará en atacarte para defender a sus rayones.

Humanos

Desde los bares de Triana más próximos al Guadalquivir pueden apreciarse unas vistas magníficas de este río histórico.
Desde los bares de Triana más próximos al Guadalquivir pueden apreciarse unas vistas magníficas de este río histórico. FOTO: Alfonso Masoliver

Aunque las relaciones entre el ser humano y los ríos se han simplificado en las últimas décadas, la verdad es que nuestra supervivencia viene íntimamente ligada a ellos. Los ríos son tan importantes para nosotros como lo son para los benditos lucios. Allí tenemos Londres con el Támesis, Toledo junto al Tajo, Roma acariciada por el Tíber, Estrasburgo y su Rin, Sevilla coloreada por el Guadalquivir. Casi podríamos decir que el hombre es uno de los animales más dependientes de los ríos. Y resulta que no hace demasiado tiempo, los ríos eran criaturas infinitamente superiores a los humanos porque ocurrían crecidas devastadoras (que todavía hoy ocurren pero a menor escala), se tragaban a los niños despistados, traían consigo barcos de vikingos. El río como criatura ha dado pie a un sinfín de leyendas en nuestro país.

Dicen que la campana mágica de Velilla apareció navegando a contracorriente del río Ebro, que la fuentona de Ruente debe su caudal a los caprichos de una anjana diminuta, que dos enamorados se ahogaron por accidente en el cauce del Alagón. Merece la pena conocer las leyendas de los ríos que visitemos: así comprenderemos la relación única que se da entre las diferentes localidades y sus aguas espumosas, antes de lanzarnos a investigar las maravillas diminutas que nos aguardan.