Diez millones de españoles padecen inseguridad en la red

A un millón le han pirateado su cuenta de correo o le han suplantado su identidad y a otro millón le han robado sus tarjetas de crédito

Las nuevas tecnologías han mejorado sustancialmente nuestras vidas. Cualquier gestión es más rápida, cómoda y ágil que en décadas pasadas. Se acabaron los desplazamientos inútiles, las largas colas en las ventanillas de las Administraciones públicas o de los bancos y las horas de atasco para llegar a cualquier hospital y solicitar una consulta médica. Ahora en cuestión de segundos desde casa o la oficina se puede cumplir con las obligaciones fiscales, comprar o vender cualquier artículo, reservar un restaurante, agendar una cita médica o adquirir unos billetes de avión. Las ventajas de la red son infinitas.

Sin embargo, los peligros acechan en cada clic. Nadie se libra de ellos. Ni siquiera los expertos online, los que trabajan en internet. Muy al contrario, es el colectivo más expuesto a esos riesgos, a sucumbir en las redes de los delincuentes, que campan a sus anchas por internet. De hecho, 62 de cada 100 trabajadores de las TIC reconocen sufrir problemas de seguridad online.

Y es que los delincuentes no sólo se han adaptado a las nuevas tecnologías, sino que se han convertido en auténticos especialistas en la materia. Camaleónicos, se camuflan con apariencia de legalidad a la espera de que cualquier incauto caiga entre sus garras.

Así lo pone de manifiesto la última estadística de utilización de productos TIC elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Casi diez millones de españoles reconocen abiertamente haber sido víctimas de algún problema de seguridad en la red en los últimos doce meses. Los incidentes ocurridos y admitidos por los ciudadanos al INE son variopintos, así como los circunstancias que provocan que se baje la guardia en materia de seguridad digital. Hay quien por descuido o desidia no cumple con el requisito mínimo indispensable de seguridad, como activar un antivirus que garantice vía libre y limpia de troyanos.

En manos de falsificadores

El accidente más frecuente y que a más personas afecta consiste en ser reedirigido a páginas web falsas, que solicitan información personal y privada. Aparentemente, se podría cuestionar cómo es posible que alguien caiga en la trampa. Pero es fácil. La estética de la falsificación es idéntica a la auténtica con alguna salvedad. Una vez que se facilita esos datos, la suerte está echada y se queda a merced de los ciberdelincuentes. El barniz de autenticidad es tal que este delito lo padecieron en sus propias carnes nada más y nada menos que casi seis millones de españoles en los últimos doce meses.

De hecho, es usual que los delincuentes dupliquen las páginas web de determinadas empresas y entidades financieras. Por eso a la misma velocidad que los desaprensivos de la red aprenden a imitar también se instruyen a las plantillas de ciberseguridad de las grandes sociedades y entidades financieras, con el fin de evitar que sus clientes sean víctimas de las web falsas.

Otro de los delitos más habituales en la red es el phishing (mensajes fraudulentos). Este es uno de los métodos más utilizados por los delincuentes cibernéticos para estafar y obtener información confidencial de forma fraudulenta, como una contraseña de la cuenta bancaria o de la tarjeta de crédito. Esta estafa la sufrieron en los últimos doce meses la nada despreciable cifra de 6,7 millones de españoles, según los datos que obran en poder del Instituto Nacional de Estadística.

Los hombres, más fáciles

Los atracadores, cada día, lo tienen más fácil. Ya no necesitan pegar un tirón de un bolso en la calle. Una vez obtenidas las contraseñas de las tarjetas o clonadas las mismas, se lanzan a gastar el dinero de plástico ajeno sentados tranquilamente en el sofá de su casa. De hecho, a más de un millón de personas le robaron en los últimos doce meses usando este sistema.

Este delito lo soportaron más los hombres que las mujeres, más desconfiadas a la hora de facilitar información por la red, y, sobre todo, a partir de los 25 años hasta los 34 años, edad en la que el poder adquisitivo aumenta ligeramente y coincide con la franja de edad que más utiliza internet.

Casi 350.000 personas fueron acosadas, intimidadas o discriminadas por internet

Los ciberdelincuentes consiguieron estafar económicamente a más de 384.000 españoles por diferentes métodos (robo de identidad online, mensajes fraudulentos o ser reedirigido a páginas web falsas).

Esta cifra de estafados coincide con la de las personas a las que le robaron su identidad por la red en los últimos doce meses. Mientras, a casi 600.000 piratearon su cuenta de correo electrónico en busca de la necesaria información para clonar tarjetas o directamente el número de cuenta bancaria con las claves secretas.

En todos los casos el patrón se repitió. Los hombres fueron víctimas más propicias que las mujeres en edades comprendidas entre los 25 a los 34 años, coincidiendo con la horquilla en la que más se navega.

Pero no solo los mayores fueron víctimas de las estafas. Los más pequeños de la casa accedieron a páginas consideradas como “inapropiadas” por el Instituto Nacional de Estadística. En los últimos doce meses, casi 977.000 navegaron por espacios no aptos para ellos.

Pero no sólo eso, sino que, además, fueron víctimas propicias de acoso. De hecho, cada día es más común padecer acoso, intimidación y discriminación por la red. Estos tres delitos suelen ser habituales no sólo entre los menores de edad, sino también entre los jóvenes de edades comprendidas entre 25 a 34 años. En total, 349.107 personas fueron objeto de acoso, intimidación y discriminación por la red.