Educación

Descubre los errores que no debes cometer para que tus hijos comiencen a hablar

Evitar la comunicación, ejercer presión, corregir constantemente y no respetar sus intereses son algunos de los equívocos que pueden influir en la forma en que los pequeños desarrollan sus habilidades lingüísticas

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Algunos progenitores incurren en errores inadvertidos cuando sus hijos comienzan a hablar. Aunque los niños suelen pronunciar sus primeras palabras entre los 15 y 18 meses, la capacidad para elaborar frases de dos palabras surge alrededor de los 2 años. Durante este proceso, los padres desempeñan un papel fundamental en el desarrollo del vocabulario y la expresión de los pequeños. No hablar o hablar escasamente, evitar la comunicación porque se piensa que el niño no entenderá es un error común. Se debe mantener la interacción, incluso utilizando palabras y frases sencillas para expresar lo que es relevante para ellos, respaldando la expresión con gestos faciales o corporales. Es esencial recordar que los estímulos de las pantallas no son equivalentes a la expresión oral.

Presionar y comparar a los niños puede tener efectos contraproducentes. Es importante evitar exigencias y chantajes, permitiendo que el niño comunique sus necesidades sin presiones. Las comparaciones con otros niños también deben evitarse, ya que cada niño tiene su propio tiempo y proceso de desarrollo. Corregir constantemente a los niños cuando comienzan a hablar puede influir en su percepción. Es preferible corregir directamente sus intervenciones, fomentando un ambiente positivo y de apoyo. No respetar los intereses de los niños puede limitar su estimulación. Si un niño muestra interés en leer un libro repetidamente, los padres no deben negarse. Leer y mirar libros es una excelente manera de respaldar el desarrollo del lenguaje.

El uso excesivo de diminutivos y palabras inventadas puede ser perjudicial para el desarrollo del lenguaje. Es importante utilizar frases sencillas y correctas, evitando el abuso de diminutivos o palabras inventadas. Tener prisa para que el niño hable correctamente desde el principio es un error común. Es esencial permitir que el niño termine sus intervenciones y darle tiempo para pensar en las palabras que quiere expresar, fomentando un desarrollo del habla más natural.