Efeméride

Cuarenta años de la apertura al tráfico de la Verja y del fin del bloqueo a Gibraltar

La medida fue una respuesta a la entrada en vigor en el Peñón de la Constitución de 1969

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Acceso a Gibraltar con el Peñón al fondoEPEP

El 5 de febrero de 1985, hace este martes 40 años, volvió a permitirse el tráfico rodado y de mercancías por la Verja de Gibraltar, rompiéndose un bloqueo que duró quince años. La apertura de la Verja para el paso de vehículos se produjo poco más de dos años después de que el paso fronterizo fuera abierto para los peatones, el 15 de diciembre de 1982. Con ello se ponía fin por completo a la etapa más dura de ese paso fronterizo, la que se inició el 8 de junio de 1969, cuando el dictador Francisco Franco ordenó el cierre permanente y total de la Verja y el corte de las comunicaciones.

La medida fue una respuesta a la entrada en vigor en el Peñón de la Constitución de 1969, proclamada dos años después de que la población gibraltareña aprobara masivamente en un referéndum su deseo de seguir vinculada a corona británica. El cierre del paso fronterizo fue un duro golpe para los habitantes de Gibraltar y de La Línea de La Concepción, dos poblaciones vecinas, unidas incluso por lazos familiares en muchos casos, y que quedaron separadas.

Para comunicarse tenían que quedar en la Verja y hablarse a gritos o coger un barco hasta Marruecos para llegar a Algeciras como única forma posible de salir del aislamiento. El 15 de diciembre de 1982 el primer Consejo de Ministros del primer gobierno socialista de Felipe González ordenó la reapertura de la Verja, pero sólo para peatones.

La Verja se abría de vez en cuando también para vehículos únicamente en situaciones especiales y de emergencias, para dejar pasar un vehículo de bomberos, trasladar a algún enfermo o un coche fúnebre, previa autorización de las autoridades. Hubo que esperar al 5 de febrero de 1985 para que se permitiera la circulación de vehículos y mercancías.

Hoy en día, circulan por este paso una media de más 235.000 vehículos al mes, cerca de 8.000 al día. Son una media de 227.000 coches, 8.000 camiones y 330 autobuses de turistas los que entran a Gibraltar al mes, teniendo en cuenta las estadísticas gibraltareñas de 2023.

Ese año entraron en total 2.726.400 coches y 3.993 autobuses de turistas (un tipo de circulación que varía según la estación del año) y más de 90.000 camiones. La apertura definitiva de la Verja, el fin de aquel bloqueo, abrió una etapa en la que Gibraltar y el Campo de Gibraltar volvieron a convertirse en vecinos interdependientes, pues facilitó las relaciones comerciales y de servicios de un ecosistema de empresas proveedoras de la zona.

Un ecosistema que aún está pendiente de cómo se resuelverá el ajuste de la colonia británica tras el Brexit en un acuerdo que se lleva esperando más de cuatro años, desde el Acuerdo de Nochevieja de 2020 en el que España, Reino Unido, La Unión Europea y Gibraltar trazaron un plan para que la situación, en lugar de complicar esos intercambios, se convirtiera en una oportunidad para impulsarlos. Ese plan pasa por que Gibraltar forme parte del Espacio Schengen al amparo de España, pues el Reino Unido no pertenece a esta alianza de libre de circulación de personas y mercancías. Con esa fórmula, la Verja desaparecería y las fronteras estarían en el puerto y el aeropuerto de Gibraltar.

Mientras pasan los años sin que ese acuerdo aterrice, la circulación de vehículos, como la de peatones, se mantiene con una aparente normalidad, como si el Brexit no hubiera entrado en vigor hace cinco años para el resto del Reino Unido. Y, dentro de ese 'statu quo', se recuerdan los momentos en los que ese paso fronterizo se abrió definitivamente. Aquella noche del 5 de febrero de 1985 no se vivió con tanto júbilo como la noche en la que se empezó a permitir el paso de los peatones. Del lado español había cinco coches que se acercaron para ser los primeros en pasar.

Del lado de Gibraltar menos. "Allí no tenían muchos coches ¿para qué, si no podían salir?", ha contado a EFE Juan José Uceda, uno de los españoles que pasó con su vehículo aquella noche y que se desilusionó al ver "lo mucho que Gibraltar había perdido durante el cierre", al igual que La Línea, que vio como la mitad de su población tuvo que emigrar.