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2015: Un año de avances en la lucha contra el cáncer de mama

2015: Un año de avances en la lucha contra el cáncer de mama
2015: Un año de avances en la lucha contra el cáncer de mamalarazon

El cáncer de mama es el tipo de cáncer más frecuente en las mujeres. En España, se diagnostican cada año alrededor de 24.000 nuevos casos de cáncer de mama en mujeres (y unos 250 en hombres). Y, aunque es uno de los tumores con porcentaje de curación más elevado, aún es responsable de muchos fallecimientos en todo el mundo. Sin embargo, la investigación clínica y de laboratorio ha ido aumentando año tras año, lo que ha permitido conocer mucho mejor la biología molecular de esta enfermedad, optimizar los tratamientos y que alcancemos un porcentaje de curaciones del 75 por ciento. Y el año 2015 no se ha quedado atrás. En estos doce meses que ahora terminan hemos logrado importantes hitos. Permítanme, antes de nada, agradecer el trabajo que miles y miles de profesionales sanitarios e investigadores de todos los lugares del mundo hacen día a día para mejorar la vida de los pacientes con cáncer en general, y con cáncer de mama en particular.

2015 ha sido el año en el que se han conocido los resultados de supervivencia de las pacientes con un tipo de cáncer de mama metastásico especialmente agresivo, el HER2, tratadas con una nueva combinación de fármacos, pertuzumab y trastuzumab, dos anticuerpos monoclonales con una toxicidad muy poco importante. Estos tumores dependen de esta proteína para sobrevivir; es su «tendón de Aquiles». Por lo tanto, su bloqueo hace que los tumores sea muy frágiles y las células se mueran. Además del pertuzumab, también ha sido el año en el que un nuevo tratamiento en este contexto, TDM1, ha sido aprobado en nuestro país. Un fármaco que funciona como el caballo de Troya; lleva asociada la quimioterapia a un anticuerpo y sólo cuando se une a la célula tumoral, ésta es liberada, lo que conlleva una toxicidad muy inferior a la de la quimioterapia convencional. Hoy, nuestras pacientes con esta enfermedad viven mucho más de lo que lo hacían tan sólo hace tres años.

Pero las buena noticias no acaban en este tipo tumoral. El cáncer de mama más frecuente es el llamado hormonal, que tiene unos receptores a los que se unen los estrógenos, las hormonas femeninas. Desde hace más de un siglo se sabe que al disminuir la carga hormonal de la mujer se puede mejorar el pronóstico. Y en este aspecto, se dispone en la actualidad de diversos fármacos antihormonales. Sin embargo y, también gracias al mejor conocimiento de la biología de las células tumorales, empezamos a entender por qué los tumores dejan de responder a este abordaje terapéutico. En este sentido, el año 2015 no se ha quedado atrás en avances importantes. Podría escribir páginas al respecto, pero el espacio es imitado, como lo es el tiempo de los lectores. Sirva un ejemplo como referencia. Un nuevo fármaco, llamado palbociclib, es el primero de su clase que actúa bloqueando el ciclo celular (lo que impide que la célula se divida); su combinación con la hormonoterapia clásica mejora el pronóstico de la enfermedad y su utilización es ya una realidad en Estados Unidos y lo será muy pronto en Europa.

Sin embargo, es el tumor de mama triple negativo el que dispone de menos alternativas terapéuticas, pero sobre el que también están apareciendo los últimos meses importantes avances. Este año hemos tenido luz verde para poder utilizar un nuevo fármaco de quimioterapia, la eribulina, para pacientes con metástasis cuando la «primera línea de tratamiento» ha fallado. Y esta estrategia terapéutica permite a este grupo de pacientes vivir más. Sin embargo, los mayores avances que empezamos a vislumbrar en este tumor vendrán de la mano de la inmunoterapia. Aunque no hay de momento ningún fármaco aprobado para el cáncer de mama en este sentido, el año 2015 hemos conocido los primeros resultados de estudios muy prometedores y podemos anticipar que en el futuro habrá un grupo de pacientes que podrá beneficiarse mucho de esta estrategia terapéutica y, por qué no, quizás llegar a curarse a pesar de tener la enfermedad diseminada. En el campo del diagnóstico también han habido datos muy interesantes. La posibilidad de conocer las características tumorales obteniendo tan sólo una muestra de sangre (biopsia líquida) abre un innumerable abanico de posibilidades y con toda seguridad comenzará a ser una realidad en la práctica clínica en muy poco tiempo.

Sin embargo, no todo son buena noticias para los pacientes con cáncer de mama. Y lo peor viene, de nuevo, de la burocracia. No todas las pacientes se tratan igual en nuestro país, ni tienen las mismas posibilidades. Es más, incluso dentro de una misma comunidad, o peor aún, dentro de una misma ciudad, no todas las pacientes tienen las mismas alternativas terapéuticas. Y esto, desgraciadamente, a pesar de la continua queja de los oncólogos médicos. España está a la altura de los mejores países del mundo en Sanidad, pero es muy variable de unos sitios a otros. Hemos de empezar el año 2016 con el deseo de que esto deje de ser una lotería en la que según el sitio donde uno se trate, pueda un paciente recibir mejor o peor atención terapéutica. Por eso, una vez más, recomendamos tener siempre una segunda opinión tras el diagnóstico de cáncer de mama, especialmente si está avanzado.

Quiero terminar estas palabras agradeciendo a la sociedad su altruismo; altruismo en los más diversos aspectos. Hay miles de proyectos que no tiene financiación, miles de investigadores que no pueden trabajar en España y han de irse por falta de recursos económicos. Pero, sobre todo, recordar a tantas y tantas pacientes que cada día se enfrentan a esta enfermedad; mucho ánimo para seguir luchando. Seguro que el año 2016 obtendremos tan buenos resultados como el año 2015, y cada vez estaremos más cerca de considerar al cáncer de mama metastásico un enfermedad crónica más.