Hallan unas lascas de sílex de hace unos 30.000 años de un individuo que estuvo tallando en el yacimiento de Valdeprovedo, en Atapuerca (Burgos)

El codirector del proyecto Atapuerca, Eudald Carbonell, valora que es “una fotografía del pasado” que aporta gran información de “un evento de la Prehistoria”

Yacimiento de Cueva del Mirador
Yacimiento de Cueva del Mirador FOTO: Santiago Otero Ramiro

Unas lascas de sílex de hace unos 30.000 años, que se corresponden con el Paleolítico Superior, evidencian “una acción puntual de media hora” de un individuo que estuvo tallando en el asentamiento al aire libre de Valdeprovedo, en Atapuerca (Burgos). Es la hipótesis que maneja el equipo de investigación de Atapuerca (EIA) tras encontrar en este nuevo sitio arqueológico “un bloque de sílex” o “un sitio puntual donde un individuo ha tallado unas herramientas, cuyas piezas retocadas se las ha llevado, y ha dejado solo lo que no utilizaron”, según explicó hoy una de las coordinadoras del yacimiento, Marta Navazo, investigadora de la Universidad de Burgos (UBU), junto al geólogo Alfonso Benito, del Cenieh.

Se trata, dijo, de unas piezas de sílex que es “un evento” y que podrán ser “reconstruidas”. El codirector del proyecto Atapuerca, Eudald Carbonell, que fue quien encontró estas lascas de sílex, valoró que es “una fotografía del pasado” que aporta gran información de “un evento de la Prehistoria”. “Es un evento tipo pompeyano”, exclamó.

En la campaña de excavaciones de este año se comenzó a trabajar en un nuevo sitio arqueológico. Se trata del yacimiento de Valdeprovedo situado en las inmediaciones de la sierra de Atapuerca y descubierto por uno de los codirectores del Proyecto Atapuerca, el profesor Eudald Carbonell.

“Hemos recogido una acción de entre quince y veinte minutos de hace unos 30.000 años (Paleolítico Superior)”, resaltó Carbonell, al tiempo que subrayó que es “importante” en cuanto a que “Atapuerca iniciará pronto las excavaciones en Paleolítico Superior porque estamos en Neolítico y seguramente tendremos minerales magdalenienses”.

Asimismo, apuntó que el EIA quiere que los asentamientos al aire libre “expliquen” los yacimientos de las cuevas que se excava y no al revés; algo que “por primera vez” ocurre con los hallazgos encontrados en Valdeprovedo. En este sentido, relató que “la persona que vino a tallar estas herramientas de sílex lo hizo solo y se sentó a la orilla del río mientras tallaba las piezas dejando el resto descuartizado y el núcleo”, informa Ical.

Por ello, indicó que “probablemente sea un yacimiento del Paleolítico Superior, con una antigüedad de entre 30.000 y 40.000 años” y explicó que las piezas de sílex encontradas hasta el momento en la sierra de Atapuerca tienen unas características que se corresponden con “unas lascas muy espesas y cuadrangulares” mientras que las encontradas en este asentamiento al aire libre son “una industria muy laminar y muy finas” que “contrastan con las que se tenían hasta ahora”, dijo.

Durante esta campaña arqueológica, un equipo formado por nueve personas, realizó durante los quince días que ha durado el trabajo -que ya dan por “amortizado” y “finalizado”- un sondeo para verificar la existencia de nivel o niveles arqueológicos en secuencia estratigráfica. En primer lugar, se realizó una limpieza del corte, se desbrozó la superficie del terreno y se abrió una cata de entre 12-16 metros cuadrados, donde se excavaron los posibles niveles arqueológicos. Finalmente, se realizó un estudio sobre la estratigrafía y se tomaron muestras del sedimento para su estudio en el laboratorio.

“Altas cantidades de progesterona”

Por otra parte, un grupo de siete personas del equipo de investigación de Atapuerca (EIA) han extraído “altas cantidades de progesterona” del yacimiento de Cueva El Mirador, en Atapuerca (Ibeas de Juarros, Burgos), que habla de la “buena conservación” de los sedimentos. Así lo destacó hoy su coordinador Josep María Verges, quien subrayó que de la zona de redil han aparecido sedimentos de marcadores y hormonas, que hablan, explicó, de “la buena conservación de los sedimentos”.

El uso de la cueva está relacionado principalmente con el uso de la cavidad como corral por las comunidades prehistóricas agrícolas y ganaderas. En la actualidad, indicó que se excava en dos sondeos (sector 100 y sector 200) siguiendo escalonadamente la pared de la cueva donde se ha hallado un enterramiento colectivo Calcolítico y los niveles en los que la cueva se utilizó como corral.

En este sentido, Verges destacó que lo “más interesante” de esta campaña es que “se ha visto que aparecían restos de ovejas y cabras inmaduros (algunos fetos o neonatos)” y que “se ha detectado también presencia en un nivel concreto de altas cantidades de progesterona, la hormona relacionada con el ciclo menstrual, el parto, que nos está informando de que probablemente en esa zona apartaban a las hembras gestantes o que habían parido, del resto del rebaño”.

Una práctica, resaltó, que también se hace en la actualidad por parte de los pastores y que, según sostuvo, “arranca del Neolítico, de hace 6.000 años”. “Es de destacar porque necesita de una conservación excepcional del sedimento”, afirmó, al tiempo que consideró que estas hormonas se conserven en el sedimento es “muy raro” ya que “normalmente, con el cambio de temperatura desaparecen y aquí se han conservado”.

En el otro sector, en el que también es una zona en la que hubo rebaños, dijo, además se trata de una zona en la que “está más mezclado el material” relacionado con actividades domésticas pero que “sale muchísimo objeto de vida cotidiana” como cerámicas, industria lítica, hueso, punzones, ornamentos, dientes perforados, brazalete de mármol… “Como si fuera el basurero porque se acumula mucho material”, apuntó.

Buscando las galerías

La Cueva de El Mirador se excava desde el año 1999 por un equipo de entre cinco a siete personas. El primer sondeo de 6 metros cuadrados, excavado en el área central de la cavidad entre los años 1999 y 2006, permitió conocer la potencia de la secuencia. Hasta el momento, se sabe que esta secuencia representa una parte importante del Holoceno, con niveles desde el Neolítico antiguo hasta la Edad del Bronce, así como un nivel Magdaleniense que corresponde al Paleolítico superior.

Durante la presente campaña en la Cueva de El Mirador se ha continuado interviniendo en los sectores 100 y 200. En el sector 100, y siguiendo la dinámica de campañas anteriores, se siguió con la estrategia de profundizar de forma escalonada, pegados a techo y a la pared norte, con el objetivo de conocer la progresión de la cavidad en el plano horizontal.

Durante la campaña de 2019 se pudo comprobar que la pared de la cavidad se cierra ligeramente debido a las irregularidades de la misma, reduciendo así la extensión prevista. En el sector 200, tal y como se ha ido realizando en las campañas anteriores, se desciende en vertical, como en un sondeo convencional. En este sector, de momento, las paredes no se abren lo suficiente como para intentar un avance en horizontal.

Así, el coordinador de este yacimiento reconoce que están a la espera de “a ver si aparece un agujero por donde nos podamos meter hacia las galerías” porque, según recordó, “se piensa que es una gran boca que tiene que dar acceso a un sistema kárstico y de galerías que se desconoce” y que “en el proceso de buscar las galerías, nos va saliendo mucho material”. Asimismo, durante la campaña se realiza la flotación y el lavado de sedimentos que se extraigan durante la campaña.