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La desconocida cueva sagrada con pinturas rupestres en la que se hacían sacrificios humanos

Alberga un altar en el que se celebraban rituales desde la Edad de Bronce

Cueva de la Santa Cruz
Cueva de la Santa Cruz Youtube Youtube

España ofrece una multitud de recónditos lugares donde parece que el tiempo se ha detenido. De entre todos sobresalen las cuevas que esconden un sinfín de leyendas. El Instituto Geológico y Minero Español tiene catalogadas 10.000 cuevas en nuestro país, de las cuales algunas son visitables y merece la pena recorrerlas.

Constituidas por cientos de galerías, grutas y simas, formaciones de roca caliza y pinturas rupestres, las cuevas no sólo atraen a expertos espeleólogos, también al gran público, que se sumerge en ellas para descubrir su riqueza arqueológica y su importancia científica e histórica.

La cueva de Altamira, en Cantabria, es la más prehistórica de las descubiertas en España. Una de las representaciones artísticas más impresionantes que podemos ver en nuestro país. Conocida como la "Capilla Sixtina" del arte rupestre, la cueva tiene el privilegio de ser el primer lugar del mundo en el que se encontraron muestras de arte rupestre del Paleolítico superior. Bisontes, caballos, ciervos y misteriosos signos permanecen en sus paredes, desde que fuera habitada, hace entre 35.000 y 13.000 años.

Cueva de Altamira
Cueva de Altamira larazon

Pero hay otra, no tan conocida, pero también muy antigua que guarda pinturas ruprestres, pero a la vez es una cueva sagrada. Se trata de la "Cueva de la Santa Cruz", en la provincia de Soria. Es un lugar mágico y misterioso datado en la edad de Bronce (del 2000 al 1600 ac) y situado a medio camino entre los pueblos de Miño de Medinaceli y Conquezuela, en la sierra de la Ministra. Delante de este lugar existía, hace unos 50 años, una laguna de grandes dimensiones, unos 50.000 metros cuadrados, que atraía la presencia de numerosa fauna, y que luego fue desecada para convertirla en campos de cultivo.

La entrada de la cueva es una grieta abierta sobre unas formaciones rocosas, junto a la que se construyo una ermita del siglo XVIII en respuesta a la sacralización del cristianismo para ocultar los ritos paganos. En su interior lo primero que sus visitantes se encuentran, a la altura del techo, son los restos de una bóveda de cañón típicamente románica y al fondo, en el suelo, una pila por la que cae agua donde se hacían prácticas de rituales.

En las paredes se pueden observar indicios de estos rituales sagrados asociados al culto a la Gran Diosa Madre que aquí se veneraba, unas 2300 cazoletas de diversos tamaños, entre dos y cinco centímetros de diámetro y junto a ellas alrededor de 50 figuras humanas esquemáticas, tal vez danzantes u orantes. Hay otros signos indescifrables. Quizá con posterioridad se realizó un signo circular que parece contener una serpiente, por lo que es casi seguro que los cultos que allí se realizaron están relacionados con el agua (cultos lustrales o de adoración de los femenino).

 

Además, por la dirección del canalón del altar de los sacrificios, que los rituales eran en honor al dios o la diosa que habitaba en el fondo del lago según sus creencias, pues la sangre de la víctima era derramada en dirección a dicho lago para ganar tierras al cultivo. Lo del sacrificio a la divinidad del lago es muy probable, pues era una tradición muy extendida entre los pueblos de influencia celta.

En el exterior de la cueva, al lado de la ermita, se encuentran unas escaleras talladas en la piedra que recuerdan a los escalones de un antiguo Altar de Sacrificios, y en la parte superior por encima de la cueva se tallaron en la Edad Media tumbas antropomorfas.

Esta cueva se encuentra en Conquezuela, un pueblo de la Comarca de Arcos de Jalón, que pertenece al municipio de Miño de Medinaceli. El valle donde se encuentra ha sido ocupado por el hombre, al menos desde el neolítico. En un roquedo, cercano a la ermita se pueden observar petroglifos y figuras antropomorfas excavadas en la roca. Todo indica que la población tiene su origen como atalaya árabe. Un documento perteneciente a la diócesis de Sigüenza de mediados del siglo XIII menciona al pueblo con el nombre de Cuenca, haciendo referencia a la Iglesia de Santa Cruz de Cuenca. Posteriormente perteneció al Ducado de Medinaceli.

A la caída del Antiguo Régimen la localidad se constituye en municipio constitucional en la región de Castilla la Vieja que en el censo de 1842 contaba con 30 hogares y 112 vecinos. A finales del siglo XX este municipio desaparece porque se integra en el municipio de Miño de Medinaceli, contaba entonces con 45 hogares y 151 habitantes.

Actualmente la fiesta del pueblo se celebra por la romería de la Ermita de Santa Cruz, que se realiza el segundo fin de semana de agosto para lograr una mayor afluencia de gente, puesto que el resto del año hay poca gente. La tradicional romería de la Ermita de Santa Cruz tiene mucha repercusión y afluencia de gente de los pueblos de alrededor. La situación de la ermita en el roqueado junto con la cueva y las vistas la hace gozar de una magia singular.

Otras cuevas de la provincia de Soria

Pero la de la Santa Cruz no es la única cueva de reconocido prestigio de la provincia de Soria. Estas tierras cuentan con numerosos atractivos de estas características.

- San Saturio: Es uno de los principales reclamos turísticos de la ciudad de Soria. Está construida a orillas del Duero y se erige sobre la roca. La entrada a la parte inferior de la ermita fue excavada creando una cueva de gran belleza. El paseo hasta sus puertas inspiró a Antonio Machado para la creación de sus poemas.

 

- Cueva Serena: Situada junto al paraje de Castroviejo, muy cerca de Duruelo de la Sierra. Este pequeño refugio natural tiene una gran belleza debido a la cascada que se avecina desde la parte alta de la roca.

 

- Cueva del "Tío Melitón". Se trata de una cueva situada en Covaleda. El Tío Melitón era un bandolero que atermorizaba los montes de los Picos de Urbión allá por los años 1850... Esta cueva, también llamada Cueva del cubito, le servía de refugio cuando huía tras haber cometido sus fechorías. Rodeada por bosques frondosos, que a duras penas permiten el paso de la luz del sol. En la zona, es posible avistar numerosas aves y disfrutar de varios manantiales de agua cristalina, que mantienen su gélida temperatura durante todo el año.

 

- Cueva Galiana: Dentro del Parque Natural del Cañón del Río Lobos existen cientos de cuevas que el agua subterránea ha ido labrando con el paso de los años. La Cueva Galiana es sin duda la más famosa. Está situada en el pié del Alto de la Galiana, en el extremo soriano del Parque Natural.

Es una cavidad ideal para la iniciación a la práctica de la espeleología. No obstante, los aventureros más experimentados pueden disfrutar de ella de igual manera. La belleza y la espectacularidad de sus diferentes salas harán de esta actividad una experiencia realmente placentera.

 

La visita comienza en la Sala del Dormitorio, antes de pasar a la Sala del Lago donde se pueden admirar las características estalactitas y estalagmitas. El recorrido continúa por la Sala de los Gours y la Sala del Bosque, de unos 15 metros de altura. Para finalizar se llega hasta la Gran Vía antes de dar media vuelta y volver sobre lo andado.

- Cueva del Asno: Muy cerca de la ciudad de Soria, junto a la localidad de Los Rábanos, se puede encontrar un mundo subterráneo cuya entrada son unas pequeñas oquedades en la roca. Tiene un desarrollo de más de 1700 metros repartidos en diferentes desvíos y salidas al exterior. Algunas salas se abren al exterior en la parte más alta. Además, en el interior de una de estas salas se encuentra la Sima del Perro, un gran pozo por el que discurren otras galerías por su parte inferior. Esta sima puede evitarse a través de pasos laterales con el fin de continuar hasta una parte más amplia.

Al igual que la Cueva Galiana, es un buen lugar para iniciarse en la práctica de la espeleología, ya que algunos tramos apenas revisten dificultad. No obstante, en las profundidades se encuentran los tramos con un acceso más difícil que hacen las delicias de los espeleólogos más experimentados. Son muchas las excursiones que realizan diferentes asociaciones deportivas de espeleología de todo el país hasta este lugar.

- Cueva Grande: En pleno corazón del Parque Natural del Cañón del Río Lobos se encuentra la Cueva Grande. Está situada frente a la Ermita Templaria de San Bartolomé. Esta es una cavidad poco profunda pero con altos techos y fácil acceso. La ruta a pie hasta este lugar es sencilla y apta para los más pequeños. Además, la visita a la cueva no tiene complicación alguna y es perfecta para admirar las formaciones kársticas del entorno. Es una de las Cuevas en Soria más visitadas.

 

- Cueva del Río: Muy cerca del Parque Natural del Cañón del Río Lobos, a unos 19 kilómetros del Burgo de Osma, encontramos esta cueva. Justo antes de llegar a Aylagas se toma una pista forestal hasta lo alto de un pequeño monte donde espera esta cavidad descubierta en 1985. Fue una de las últimas cuevas en Soria descubiertas.

La entrada a la cueva es impresionante por las dimensiones que ofrece la torca, ya que alcanza los 67 metros de perímetro. El acceso, a pesar de la espectacularidad del paraje, no es complicado. Existe una pequeña rampa que sirve de ayuda a quienes deseen adentrarse, siempre y cuando se cuente con el material necesario. En su fondo se abre un orificio rectangular de unos 8 metros de profundidad. La luz del sol alumbra el interior de una galería de 12 metros de ancho y 15 de altura. Las galerías de diferentes tamaños que recorren este lugar son abundantes, pero si hemos de destacar alguna, esa es la Sala Chula. En esta parte del recorrido es donde se encuentra el grueso de formaciones kársticas como las columnas, coladas y algún pequeño gour