Carlos Pérez Siquier: El gurú de la fotografía en color

La Fundación Mapfre acoge la mayor retrospectiva realizada nunca de la obra del fotógrafo, uno de los pioneros de la imagen que convirtió al Mediterráneo en obra de arte

GRAFCAT1344. BARCELONA, 13/02/2020.- El fotógrafo Carlos Pérez Siquier, que se inició en los años 50 en los postulados próximos al neorrealismo y que posteriormente evolucionó como pionero en España en la fotografía en color, durante la presentación de una amplia retrospectiva que le dedica desde este jueves la Fundación Mapfre en Barcelona. EFE/Alejandro García.Alejandro GarciaEFE

Hubo un tiempo en que el color era visto como algo vulgar, una mancha kitch que impedía ver la poesía y la verdad de una fotografía. Sí, el color era una distracción. Existía la creencia dentro de la comunidad artística que el color sólo era un disfraz de los objetos y las personas y que si frotabas y frotabas, pues podías quitar sus tontos tonos de payaso alegre y abajo encontrabas el gris, el negro y el blanco. Sólo con las sombras podías encontrar, revelado de golpe, la poesía y belleza de la vida. El color estaba bien para la publicidad o para el reportaje periodístico, para vender revistas y semanarios, pero no para esa fotografía con ínfulas mayúsculas que aspira a descubrir la verdad humana y social

Por suerte, sólo se necesita un único artista sin prejuicios, un pionero sin miedo, un fotógrafo con una mirada nueva y personal, para demostrar años y años de estupidez. El mundo, en color, tiene tanta o más poesía que en blanco y negro porque el color no oculta, sólo refuerza. El color es la exclamación, la música, el grito, así que el arte en mayúsculas siempre es en color. El arte en minúsculas, en silencio, en secreto, es en blanco y negro. ¿En serio hay que elegir?

El fotógrafo andaluz Carlos Pérez Siquier lo sabía. Lo sabía en los años 50. Lo sabía cuando fotografíaba en blanco y negro las cuevas del barrio almeriense de La Chanca y descubría la poesía que buscaba la luz más allá de la tristeza de sus habitantes; y lo sabía cuando en los años 60 se pasó al color y descubrió que en los amarillos, los azules y los rojos había también la verdad y la poesía de un Mediterráneo que empezaba a despertarse con el inicio del turismo masivo.

La Fundación Mapfre celebra ahora al gran pionero del color de la fotografía española y universal con la mayor retrospectiva realizada hasta la fecha de su obra. Del 14 de febreo al 17 de mayo, la Casa Garriga Nogués acogerá un total de 174 fotografías de seis décadas de incansable trabajo, desde 1957 hasta 2018. «El tiempo parece que actúa en mi contra, pero a favor de mi trabajo, lo que ya me está bien. El otro día me vino una chica de 20 años y viendo una fotografía mía de hace 40 años me dijo que le encantaba porque le parecía muy moderna y a mí me pareció la cosa más bonita que me habían dicho nunca», dijo ayer Pérez Siquier que a sus 90 años sigue buscando tiempo para su fotografía, como cuando tenía 25 años, trabajaba en un banco, y los fines de semana se escapaba a La Chncaa a fotografiar a sus gentes.

La exposición, comisariada por Carlos Gollonet y Carlos Martín, sigue cronológicamente la trayectoria de este maestro que desde su asociación AFAL estuvo siempre muy en contacto con los foógtafos barceloneses como Maspons o Miserachs. Así, desde sus fotos de La Chanca pasamos a sus series, llenas de humor, del Mediterráneo, sus escarceos con la abtracción prácticamente informalista y por sus juegos con objetos realmente reveladores. «Me gustaba el nerviosismo de ir al laboratorio sin saber si había salido bien la fotografía. Ahora con lo digital no se puede. Y eso que yo no miro la pantalla, quiero conservar ese nerviosismo cuando saco una foto», aseguró el fotógrafo para quien “la fotografía digital es el horror”.

Roquetas de Mar en 1973 vista por el gotógrafo almerienseCarlos Pérez Siquier (nombre del dueño)