Mas entra en juego: termina su inhabilitación en plena precampaña

Finalizan los 13 meses de condena impuesta por el TSJC por organizar el 9-N y vuelve a la arena política con la reordenación de JxCat aún pendiente de cara a las urnas

Artur Mas, el ex president amante de las comparaciones marinenas, el dirigente que dio un golpe de timón e hizo virar a la antigua Convergència hacia el soberanismo para iniciar el «procés» en 2012, cumple hoy con la condena de 13 meses de inhabilitación impuesta por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) por organizar la consulta del 9-N y vuelve a la arena política en plena precampaña y con la reordenación de JxCat aún pendiente de cara a las urnas.

Para empezar, Mas multiplica sus actos con una entrevista en TV3, la presentación de su libro sobre los últimos años y acontecimientos de la política catalana prevista para el jueves en Barcelona y su presencia asegurada en el mítin que Carles Puigdemont liderará el sábado que viene desde la localidad de Perpiñán junto a Toni Comín y Clara Ponsatí. El volúmen, llamado «Cap fred, cor calent. El procés en primera persona», de Columna Edicions, con el que el ex president quiere explicar en profundidad los entresijos de su etapa al frente de la Generalitat y el proceso soberanista sin ahorrar «autocrítica», saldrá a la venta el martes, además.

Al margen de su intensa agenda para los próximos días, la gran incógnita es precisamente su futuro político y el papel que jugará en la reordenación del espacio postconvergente, la enésima que deben afrontar las diversas familias herederas de Convergència ante el anuncio de elecciones de Quim Torra.

«Desde el punto de vista legal, podré a partir de febrero. Desde un punto de vista político, no lo sé. Y desde punto vista personal, sería que no», ha asegurado el dirigente en varias entrevistas concedidas en los últimos meses. Conocedor de la importancia de los tempos en política y del control mediático de la situación, Mas siempre ha mantenido la incógnita sobre si volver o no a primera línea, aunque parece complicado que se sitúe en puestos de salida en las próximas elecciones.

Sí que ejerce un papel referencial dentro del mundo postconvergente con contactos en varios sectores, del Pdecat a Junts per Catalunya. De hecho, el ex líder de CiU se ha dedicado en los últimos meses a trabajar entre bastidores para tratar de tejer puentes entre el partido –que ahora preside David Bonvehí tras la traumática marcha de Marta Pascal empujada por el propio Puigdemont– y Waterloo, desde donde el ex president dirige el espacio de JxCat y en menor medida, de la Crida de Jordi Sànchez.

Sin embargo, las diferencias estratégicas con Puigdemont son notorias y se agudizaron tras el 1-O. Mas siempre se mostró partidario de convocar elecciones y evitar los postulados más radicales que acabó aplicando su sucesor en la Generalitat. Después de ese episodio, ambos han diferido en aspectos como las relaciones de JxCat con el POSE.

Artur Mas, el president mandado a la «papelera de la Historia» por la CUP, fue protagonista del primer juicio relacionado con el «procés». La ejecución de la sentencia comenzó el 23 de enero de 2019, por lo que la inhabilitación culmina hoy, en plena precampaña.