El timo de la catedral “gótica” de Barcelona

Una exposición en la Pia Almoina rememora la construcción de la fachada neogótica del edificio

Turistas ayer ante la Catedral de Barcelona, ciudad en la que el precio medio de una habitación de hotel es de 109 euros
Turistas ayer ante la Catedral de Barcelona, ciudad en la que el precio medio de una habitación de hotel es de 109 euros

Una exposición en la Casa de la Pia Almoina rememora la construcción de la fachada neogótica de la Catedral de Barcelona y los trabajos del escultor Agapit Vallmitjana i Barbany en ella, como broche al Any Vallmitjana conmemorado durante el pasado año. Organizada por la Catedral de Barcelona, con la colaboración del Museu Diocesà y la Universitat de Barcelona (UB), la muestra propone descubrir historias singulares acerca del tercer edificio más visitado de la ciudad y la obra de Vallmitjana, con mucha presencia en la ciudad y «poco conocida», según explicó ayer Cristina Rodrígue, comisaria de la exposición y profesora de Historia del Arte de la UB.

La muestra «Vallmitjama i la façana de la Catedral» contiene una reproducción de la «Traça del Mestre Carlí», dibujo incompleto de cómo se planteaba la fachada en el siglo XV, cuatro obras de la saga de los Vallmitjana, documentos, fotografías y algunos esbozos de los proyectos presentados para la construcción de la fachada.

Catedral de Barcelona en el siglo XIX
Catedral de Barcelona en el siglo XIX

Rodríguez explicó que el aspecto de la fachada de la Catedral de Barcelona hasta el siglo XIX era lisa ya que los constructores se habían quedado sin recursos, pero que a mediados del siglo XIX existe un «clamor» social para que se acabe. En 1863, tras años buscando infructuosamente financiación pública, el empresario Manuel Girona decidió sufragar los gastos de la nueva fachada y el cimborrio, un concurso al que se presentan siete u ocho arquitectos por invitación, imponiéndose el sobrio proyecto impulsado por Girona y el arquitecto Josep Oriol Mestres.

Además, se presentó un proyecto más ornamental de Joan Martorell, que fue delineado por Antoni Gaudí y con inscripciones de Lluís Domènech i Montaner, que contó con el favor del público y parte de la crítica, y del que Girona se inspira en las sucesivas alteraciones que hace al suyo, las obras de la fachada acabaron en 1913. La exposición se centra también en el conjunto escultórico de la fachada neogótica, en el que Agapit Vallmitjana i Barbany realizó 13 figuras correspondientes al grupo de Cristo y los apóstoles.

Agapit Vallmitjana, junto a su hermano Venanci, forman parte de la «renovación escultórica» catalana, que deja atrás el academicismo y proponen nuevas formas imbuyendo de naturalismo la escultura, aseguró Rodríguez, que explicó que las obras escultóricas de la fachada las crean la «crème de la crème» de los artistas catalanes de la época, que representaron a santos relacionados con la ciudad de Barcelona, que tenían que ser aprobados por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

La Academia de San Fernando rechazó los primeros modelos de los apóstoles de Vallmitjana por su «modernidad», como también pasó con los del escultor Fèlix Ferrer por su rigidez, siendo en este último caso inicio de tensiones con Girona y Mestres. La exposición, que se podrá ver hasta el 12 de abril en la Casa de la Pia Almoina, se incluye en el Any Vallmitjana, que conmemora el centenario de la muerte de los hermanos Agapit y Venanci Vallmitjana, de los que hay obras, además de en la fachada de la Catedral, en la Ciutadella, el edificio histórico de la UB y el Palau de Justícia.