Coronavirus: El aislamiento prolongado provoca el llamado “folie a deux” o delirios compartidos

El síndrome significa “locura a dos” y hace que las personas que viven juntas y aisladas lleguen a contagiarse de los mismos desarreglos psíquicos

Mujer mirándose en un espejo.



12/10/2019
Mujer mirándose en un espejo. 12/10/2019 TAYLOR SMITH/UNSPLASH

Ana María era una mujer de 49 años que vivía con su marido, un hombre jubilado, incapacitado, que a penas oía, ni se podía comunicar, y una hija de 19 años de carácter reservado sin apenas estudios que a veces cuidaba a niños pequeños. Se mudaron a una nueva casa, más apartada del estrés de la ciudad, para así poder cuidar mejor al marido. Pronto, Ana María empezó a quejarse de sus vecinos. Aseguraba que la insultaban, incluso que la perseguían y amenazaban, sobre todo desde que había instalado una nueva campana de extracción de humos en su cocina. La situación fue escalando hasta que llamaron a la policía y denunciaron el problema. La hija confirmó por completo el relato de su madre y describió cómo la habían llamado “perdida” y “asquerosa” en múltiples ocasiones y que la situación era muy desagradable. Sólo había un problema, esta madre e hija no tenían vecinos, se acababan de mudar a una casa apartada a las afueras de la ciudad, y la casa más cercana estaba a medio kilómetro. La policía no tuvo más remedio que derivarlas al hospital donde les diagnosticaron “folie a deux”, en francés “locura a dos” o delirios compartidos.

Según los anales psiquiátricos, el síndrome de “folie a deux” es una dolencia que nace del aislamiento social y la relación estrecha entre dos, tres o cuatro individuos. Si a esto se le suma una situación de estrés continuado y traumático, la posibilidad de “contagio psíquico”, como lo denomina Freud en “Psicopatologías de la vida cotidiana”, se multiplica. En pleno confinamiento social forzado por el coronavirus, está claro que este contagio psíquico tiene la posibilidad de multiplicarse y mostrarse en sus diferentes grados. Porque no sólo tiene que ser un brote psicótico como el caso de Ana María, sino que su espectro es amplio y van desde pequeños gestos de trastornos compulsivos a episodios de ansiedad y pánico.

El psiquiatra Alexander Gralnik sostuvo en 1942 que la enfermedad se podía dividir en cuatro apartados. EL primero y más natural era la “folie imposée”, en los que los delirios de un individuo psicótico eran transferidos a un individuo no psicótico. El segundo, “folie simultanée”, habla de una aparición simultánea de una psicosis idéntica en dos personas predispuestas, lo que ahora ocurriría por el confinamiento forzoso por el coronavirus. La tercera, llamada “folie communiquée”, describe una transferencia de delirios de una persona a otra después de un largo periodo de resistencia, con lo que el impacto es mayor. En las dos primeras, la separación de las personas afectadas soluciona el problema. En la tercera, el “contagio psiquico" se ha interiorizado demasiado al vencer finalmente las primeras reticencias. Con la prolongación de los días de aislamiento, y la imposibilidad de separarse unos de otros, está claro que el “contagio” será radical y no se arreglará cuando la vida vuelva a la normalidad y puedan hacer vidas separadas.

El último caso sería la “folie induite”, cuando una persona ya psicótica desarrolla nuevos delirios adaptados de otro paciente delirante. Éste sería el caso más extremo y atípico. En realidad, las psicosis tienen fuertes componentes genéticos y adquiridos, así que la posibilidad de contagio es difícil. Sin embargo, los delirios paranoicos no, son fáciles de compartir y adjudicar, siempre a partir de una persona activa que los proyecta y otra pasiva que los recibe. Un ejemplo claro es la histeria colectiva que provocó en 1922 Orson Wells cuando hizo su versión radiofónica de “La guerra de los mundos” y todos sus oyentes creyeron que había empezado una invasión extraterrestre.

Aunque hasta ahora hay pocos casos documentados, sus estadios más leves son más comunes de lo que se piensa al pasar más inadvertidos. El más célebre de los casos agudos es el que Peter Jackson adaptó en la película “Criaturas celestiales”, la historia real de la escritora Anne Perry, que en su adolescencia sufrió un brote psicótico con una amiga que les llevó a matar a la madre de ésta.

Kate WInslet debutó en el cine en "Criaturas celestiales", el caso más célebre de "folie a deux"
Kate WInslet debutó en el cine en "Criaturas celestiales", el caso más célebre de "folie a deux" FOTO: La Razón

El síndrome tiene muchos nombres asociados, “insania comunicada”, “insania infecciosa”, “psicosis de asociación”, “psicosis inducida”, “insania múltiple” o “psicosis simbiótica". El caso es que si está conviviendo con una persona con TOC, existe la posibilidad que con el estrés del confinamiento también caiga en el mismo trastorno.

Las enfermedades mentales asociadas con el estrés del confinamiento prolongado se verán tarde o temprano. El psicólogo clínico en Support de la Clínica Universitaria de Psicología y Psiquiatría de la Universitat Internacional de Catalunya (UIC), Miguel Gárriz, advierte que ante una situación de gran aislamiento y con riesgo vital a causa del coronavirus, empezarán a crecer, además de ansiedad y depresión, los cuadros de estrés postraumático.

Para los adultos, los problemas económicos que se derivan de la situación actual son “altamente generadores de ansiedad” y factores de riesgo en el desarrollo de problemas de salud mental; y que a los niños y adolescentes les afecta especialmente la incertidumbre de no saber cuando podrán volver a la calle. Gárriz asegura que se prevé un incremento de las consultas psicológicas en los próximos días o semanas y que este auge continuará meses después de que acabe el Estado de Alarma, ya que “lo más difícil de la vuelta a la normalidad no será volver a la actividad y ritmo habitual sino lidiar con los cambios” que se produzcan como consecuencia de esta crisis.