Estampida de la Policía en Cataluña: 800 agentes piden el traslado

Los sindicatos denuncian el clima “social y político” en la autonomía y piden incentivos salariales para atraer y retener efectivos

Cataluña se ha convertido en una plaza poco atractiva para la Policía Nacional tanto por el clima social y político como por las circunstancias económicas. La hostilidad del independentismo con el cuerpo policial durante los últimos años y el alto coste de la vida han empujado a hasta 800 agentes a pedir otro destino este año, la cifra más alta de los últimos años, según ha explicado a este diario el secretario general del Sindicato Unificado de Policía (SUP) en Cataluña, Luis Mansilla.

En 2019 pidieron traslado 500 agentes y en 2018 en torno a 400, según explica Mansilla. Pero este año, justo en un contexto en que el independentismo se ha cebado más con la Policía a raíz de la sentencia del “procés” del 14 de octubre, la salida se agentes se ha prácticamente doblado. Además, lo que es más llamativo, es que algunos estaban arraigados. “Hay muchos que llevaban años viviendo aquí, pero al final se han acabado yendo”, asegura el secretario general del SUP.

Lo cierto es que en los últimos meses los ataques del independentismo se han multiplicado contra la policía, según denuncia. Escraches en comisarías o en las viviendas de algunos agentes o las imágenes del cerco de la Jefatura Superior de Policía en vía Laietana durante días por el separatismo tras la sentencia del “procés” han tenido un gran impacto sobre el cuerpo policial y han tenido su reflejo ahora en esta gran estampida.

La Policía verá, además, mermados sus ya deficitarios recursos en la autonomía porque para el año que viene hay previsto que repongan 700 de los 800 que se marchan. En Cataluña hay 2.800 agentes, pero, según explica, el “catálogo de puestos de trabajo es deficitario” -es decir, lugares como el aeropuerto de Barcelona o edificios bajo la protección de la Policía en Cataluña tienen menos agentes de los necesarios-.

El clima político y social de “polarización” no lo es todo. También las circunstancias económicas: “El precio de la vida en Cataluña es de los más altos en toda España”, argumenta, también, como fuente de dificultades para los agentes. Mansilla enumera la vivienda, el transporte, el sistema fiscal o los peajes como principales elementos que encarecen la vida en Cataluña en comparación con otros lugares del resto de España.

También recuerda el “mal endémico” que ha supuesto Cataluña para los agentes desde “siempre” por su situación geográfica. “Está lejos de todo”, explica, a diferencia de Madrid, por ejemplo, que está en el centro y tiene buena comunicación con el resto de España.

Por todo ello, el SUP, junto a otros tres sindicatos -Confederación Española de Policía (CEP), Union Federal de Policia (UFP) y Sindicato Profesional de Policía (SPP-, ha pedido incentivos salariales, más allá de la equiparación, que también aplauden. Y no solo por el poco atractivo que ahora mismo tiene Cataluña, sino también porque Mansilla argumenta que la carga de trabajo es mucho mayor en comisarías de Barcelona o Madrid que en otras localidades de España. El objetivo es atraer y retener a los agentes de policía porque la permanente salida tiene a la larga también una incidencia sobre los cargos superiores ya que pocos acaban promocionando antes de marcharse. De aquí que haya también una carencia de subinspectores -está por debajo del 50%- u oficiales -por debajo del 30%-, según detalla Mansilla.