Torra desmiente a Aragonès sobre un posible pacto para fijar la fecha electoral en Cataluña

“Si se tiene que pactar la fecha es potestad del president, y será él quien lo decida”, asegura la portavoz del Ejecutivo, Meritxell Budó

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, junto a su vicepresidente, Pere Aragonés y la consellera de Presidencia, Meritxell Budó, esta mañana.Andreu DalmauEFE

Las discrepancias entre Junts per Catalunya y Esquerra en el seno del Govern son constantes y se han recrudecido tras la pandemia de coronavirus. Además de chocar por la estrategia a seguir con el Ejecutivo de Pedro Sánchez y la mesa de negociación, otro de los puntos de fricción recurrente es la posible convocatoria de elecciones anticipadas: los republicanos insisten en consensuar una fecha, mientras los postconvergentes quieren alargar al máximo la legislatura y advierten de que la facultad la es exclusiva del president.

Bajo esta premisa se libra una nueva batalla en el Palau de la Generalitat. Este fin de semana, el líder de ERC, Pere Aragonès, movió ficha y aseguró haber hablado con Torra sobre esta posibilidad, algo que hoy ha desmentido rotundamente en boca de la portavoz y consejera de Presidència, Meritxell Budó (JxCat). Tras asegurar que “no le consta” que Torra haya hablado con Aragonès del día que podrían celebrarse las elecciones a raíz de su posible inhabilitación en manos del Supremo y que “así lo ha trasladado el president”, ha querido subrayar que esta cuestión le compete sólo al líder del Ejecutivo. “Si se tiene que pactar la fecha es potestad del president, y será él quien lo decida”.

“Él es quien las tiene que convocar y él decidirá si lo hablará o no -con los socios de ERC-. Está en manos del president: cuando sea el momento él decidirá el cómo y el cuándo, y ya nos lo explicará”, ha zanjado. Asimismo, ha reiterado que el Govern ahora mismo está centrado en afrontar las consecuencias de la pandemia, por lo que no se plantea “una convocatoria electoral inmediata”.

La estrategia de JxCat pasa por alargar al máximo la convocatoria electoral para presumir de gestión al frente del Ejecutivo y desgastar a ERC, responsable de las consejerías más delicadas -Salud y Servicios Sociales- en la crisis sanitaria y económica derivada de la pandemia. Además, los postconvergentes aún deben resolver la delicada ordenación del espacio heredero de la antigua Convergència, con Carles Puigdemont al frente desde Waterloo, y designar a un candidato que haga tándem con él como anzuelo para la presidencia de la Generalitat.