Torra aleja la reactivación de la mesa de diálogo con el Gobierno

Esquerra Republicana logró el compromiso de Sánchez de que se reanudara en julio y, ahora, presiona para que se lleve a cabo en las próximas semanas

GRAFCAT136. BARCELONA, 25/07/2020.- El presidente de la Generalitat, Quim Torra, durante su intervención e el acto inaugural del congreso fundacional de JxCat, el nuevo partido promovido por el expresidente catalán Carles Puigdemont que representa a su entender la "corriente central" del independentismo y de Cataluña en su conjunto y que debe ser una "herramienta no sectaria ni excluyente". EFE/JxCat ***SOLO USO EDITORIAL NO VENTAS***Luis DíazEFE

La nueva ola de contagios de coronavirus alimenta la incertidumbre en la política catalana. Tanto es así que los planes electorales de Quim Torra penden ahora de la evolución de la epidemia, aunque, de momento, mantiene la fecha que tenía previsto –previsiblemente, a principios de otoño, como adelantó este diario-. No obstante, se retrase o no la cita con las urnas en Cataluña, la guerra a cara descubierta que libran Esquerra y JxCat por alzarse con la hegemonía independentista parece inalterable y tiene una influencia directa sobre la mesa de negociación entre el Gobierno y el Govern que estaba previsto que se reactivara en julio. Por ahora, el presidente de la Generalitat aleja ese escenario, en contra de la voluntad de Esquerra, y no parece que vaya a poner las cosas fáciles: además, si acaba convocando las elecciones a mediados de agosto, es probable que, finalmente, no se reanude hasta la siguiente legislatura autonómica.

Lo cierto es que Torra muestra poca voluntad. En su entorno aseguran que ahora está centrado en la gestión de la crisis del coronavirus, pero tampoco ha hecho ningún movimiento por reactivar el contacto con Pedro Sánchez y ha puesto el nivel de exigencia muy alto –pide situar el referéndum de autodeterminación en el orden del día de la reunión, que es una línea roja para el Gobierno–. Tampoco en el seno del propio Govern se ha abordado esta cuestión ni Torra ni el vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonès, han conversado al respecto.

Torra, de momento, se ha limitado a mostrar su intención de convocar una reunión con todos los partidos y entidades independentistas, como ocurrió en la previa de la primera reunión de la Mesa en febrero. Si bien, y pese a que Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) ve con buenos ojos que se celebre, en el entorno del president también precisan que ese encuentro está desvinculado de la reanudación de la negociación con el Gobierno y estará centrado en ver en qué estado se halla el independentismo tras el estallido de la pandemia.

Más allá de este compás que parece diluir la mesa de negociación, Torra y su espacio político (JxCat) también están mostrado una actitud hostil a pactos o negociaciones con el Gobierno. A raíz de la gestión de la pandemia que ha hecho el Gobierno, han proyectado permanentemente su desconfianza hacia Sánchez y han vuelto a situar en escena la figura del relator, que a punto estuvo de dinamitar ya el foro de negociación en sus inicios. De esta manera, también tratan de preparar el terreno para dar un portazo.

La decisión del Tribunal Supremo de revocar la semilibertad de los presos independentistas envenena todavía más las relaciones entre la Generalitat y el Gobierno y carga de más argumentos a Torra y JxCat para desacreditar cualquier diálogo con la Moncloa.

Sin embargo, Esquerra todavía mantiene confianza en que se reactive a corto plazo la mesa de diálogo. De hecho, entienden que debe producirse en las próximas semanas, aunque ya no será en julio, tal y como se había comprometido Sánchez tras el acuerdo con los republicanos para prolongar el estado de alarma en mayo.

En cualquier caso, con el horizonte electoral por medio y teniendo en cuenta que la mesa de negociación nace fruto de un acuerdo de Esquerra Republicana con el PSOE para facilitar la investidura de Sánchez en enero, se antoja complicado que se reanude en la antesala de las elecciones teniendo en cuenta que representa un logro del partido de Oriol Junqueras frente al partido de Carles Puigdemont.

Además, también pone frente a frente las dos estrategias de encarar el proceso independentista: por un lado, la vía dialogada y posibilista de los republicanos; por otro lado, la vía de la confrontación con el Estado de JxCat.

Sánchez también parece cómodo en este escenario. El Gobierno ha intentado situar siempre la reactivación de la mesa de diálogo después de las elecciones vascas y gallegas del 12 de julio, aunque algunos ministros también han tratado de retrasarla hasta después de las elecciones catalanas.