Patria

Varias personas me han preguntado mi opinión sobre la serie “Patria”, que se emite en HBO, y de la que solo se han llegado los dos primeros capítulos que son un fiel reflejo del contenido del magnífico e imprescindible libro de Fernando Aramburu.

Creo que lo más destacado del mismo son los silencios, es decir la frialdad, el distanciamiento con el que la sociedad vasca trataba a las víctimas del terrorismo. Mataban al padre, a la madre le dejaban de hablar los vecinos y a los hijos les hacían el vacío en el colegio.

El silencio, cómplice y cobarde que permitió alargar la tragedia, el silencio de los bien pensantes peor si cabe que el de los convencidos.

Al silencio hay que sumarle el odio, que expresaban unido al silencio a través de las miradas intimidatorias.

Vale la pena conocer la realidad de lo que refleja “Patria”, pero a ello quiero añadir otra realidad, la de las otras víctimas, la de aquellos muchachos que con apenas veinte años enviaban al “norte” con un uniforme, de los que muchos perdieron la vida, otros acababan psicológicamente destrozados y algunos sacrificaron su libertad.

Hubo víctimas, muchas, todas inocentes y hubo otras víctimas que se lo jugaron todo por nosotros y que fueron la clave para acabar con ellos, o por lo menos acabaron con los que mataban. Derrotarles no lo sé, me cuesta pensarlo cuando veo a mi gobierno pactar con Otegui convertido en “hombre de paz”.

Lo que si sé es que lo sucedido no puede caer en saco roto, lo que si sé es que a todos los que tuvimos algo que ver con aquello nos dejó huella, lo que si sé es que si por algo valió la pena luchar allí fue tratar de romper los silencios cómplices y por defender a nuestros héroes.