La crisis interna de JxCat retrasa la investidura de Aragonès hacia finales de abril

Los posconvergentes celebran un Congreso el próximo 24 de este mes y se hace difícil un acuerdo con Esquerra antes de esa fecha

El vicepresidente del Govern i presidente de la Generalitat en funciones, Pere Aragonés, se dirige hacia la reunión semanal del gobierno de la Generalitat.
El vicepresidente del Govern i presidente de la Generalitat en funciones, Pere Aragonés, se dirige hacia la reunión semanal del gobierno de la Generalitat.Ruben MorenoEFE

Hay buen clima, aunque las desconfianzas todavía siguen muy presentes entre Esquerra y JxCat. Esa es a grandes rasgos la fotografía que arroja el retorno de las negociaciones tras la Semana Santa y tras la doble investidura fallida de Pere Aragonès. Teniendo en cuenta cómo están transcurriendo las conversaciones -más lentitud de lo previsto- y que JxCat tiene el 24 de abril un Congreso, todo hace prever que la investidura del candidato de Esquerra se irá a finales de abril, según los negociadores.

Inicialmente se había estimado que la investidura fuera a mediados de mes, pero, como es habitual en la política catalana, se hace muy difícil acertar en los pronósticos. Y más aún en un contexto en el que los choques entre entre Esquerra y JxCat son cada vez más encarnizados. Aunque las diferencias internas en el partido de Puigdemont cada vez se acentúan más y sacuden también el paso a seguir de la formación (hay sectores que apuestan por irse a la oposición y otros por seguir en el Govern y hay debate también en torno a la estrategia en el “procés”). Lo cierto es que hay buen clima, pero apenas ha habido encuentros formales desde el pasado 30 de marzo -segunda votación de investidura-.

Las formaciones independentistas tienen todavía varias carpetas abiertas y ahora empiezan a abordar cuestiones de legislatura (programa de gobierno). No obstante, todavía siguen coleando asuntos propios del “procés”, que se han convertido en la principal traba hasta ahora. En este sentido, el impulso del “DNI de la República” de Carles Puigdemont tampoco ha agradado en Esquerra, que interpretan que es una manifestación más de que JxCat sigue sin asumir su derrota electoral.

Con este DNI -bautizado como la Identitat Digital Republicana-, Puigdemont ha querido darle un nuevo empujón a su Consell per la República, ente desde el cual aspira a pilotar el “procés” y “usurpar” poder al futuro nuevo president de la Generalitat (Aragonès). Los republicanos creen que es una maniobra que “no tiene ningún recorrido” y amenaza con torpedear las negociaciones, aunque también son conscientes del poco impacto que ha tenido en el universo independentista.

En este marco, Esquerra, con tal de acelerar las conversaciones y minimizar las desconfianzas que todavía pueden hacer descarrilar un acuerdo, ha dado un paso hoy y apoyará a Aurora Madaula como sustituta del abogado de Puigdemont (Jaume Alonso-Cuevillas) como miembro de la Mesa del Parlament. Los republicanos habían amagado inicialmente con condicionar este relevo a que hubiera investidura, pero finalmente han cedido y lo han desligado. “Es un gesto generosidad”, aseguran desde la sala de máquinas de ERC, y esperan que sea recompensado con la investidura.

Todo invita a pensar que el acuerdo entre Esquerra y JxCat se pueda dar después del Congreso que tienen los posconvergentes para el próximo 24 de abril. En ese cónclave está previsto que se constituya el Consell Nacional del partido de Puigdemont -órgano que toma las decisiones clave sobre el rumbo-, que todavía está en fase de constitución después de sus accidentados primeros pasos -entre otras cosas, por el duro divorcio con el PDeCat-.

En cualquier caso, JxCat ha asegurado repetidamente que su intención es no forzar una repetición electoral ni tampoco agotar el plazo máximo, fijado hasta el 26 de mayo. Así las cosas, todo apunta a que antes de que concluya este mes de abril se pueda ir desbrozando el camino hacia un acuerdo que invista a Aragonès y reedite un gobierno de coalición. Los posconvergentes han lanzado un órdago en los últimos días dejando entrever la posibilidad de irse a la oposición, pero es una posibilidad que se antoja muy difícil por todo lo que conlleva internamente para JxCat.