Los 10 pueblos medievales de Lleida con más encanto

La Edad Media dejó en la provincia catalana múltiples joyas históricas encajadas en la naturaleza salvaje

El castillo medieval de Guimerà, en Lleida.
El castillo medieval de Guimerà, en Lleida.Wikicommons

Hay algunas zonas de la provincia de Lleida que son como viajar en el tiempo. Las tierras de Lleida no son las más mediáticas, pero en ellas uno puede encontrar pueblos con mucha historia. La época medieval sigue muy viva en Lleida gracias a un estado de conservación excelente. Y pasear por algunos de sus pueblos es trasladarse al medievo. La provincia de Lleida está en un punto clave, de mucho tránsito. Al oeste, Aragón. Al norte, Francia, Andorra y Girona, limitados por los Pirineos Orientales. Al este, Barcelona. Y al sur, Tarragona.

Lleida, además de por su historia, destaca por su diversidad paisajística. De naturaleza salvaje en los Pirineos. Donde destacan conocidas estaciones de esquí como Baqueira Beret, Boí Taüll o Port Ainé. O de llanuras de secano que parecen no tener fin, como en el Pla de Lleida o en la llanura del río Segre. Y los pueblos medievales de Lleida ganan riqueza gracias al entorno que los rodea.

Monasterios, puentes, iglesias, prisiones, murallas… En los pueblos medievales de Lleida la diversidad arquitectónica es asombrosa. Y, como decíamos, el estado de conservación también, salvo excepciones. Por eso la oferta es tan grande. Empecemos.

La Iglesia de Sant Climent, en Taüll, es Patrimonio de la Humanidad.
La Iglesia de Sant Climent, en Taüll.Wikicommons

Guimerà

Guimerà es, probablemente, el pueblo medieval de Lleida más conocido. El núcleo medieval está declarado Bien de Interés Cultural y desde los huertos que rodean al pueblo se ve lo más emblemático: la torre cilíndrica de lo que fue una robusta fortaleza en los siglos X o XII. La fuerza gravitatoria del pueblo está ahí, por calles empinadas y laberínticas. Para ver: la iglesia gótica de Santa María, del siglo XIV, las ruinas del castillo, del siglo XII, o la capilla de Sant Esteve.

Taüll

En plena Vall de Boí, a pocos minutos de la estación de esquí Boí Taüll, está el pueblo medieval de Taüll. La Iglesia de Santa María, por ejemplo, es del siglo XI. La Iglesia de Sant Climent, por su parte, es del siglo XII, se la conoce por sus murales, y está dentro del conjunto de iglesias románicas de la Vall de Boí declaradas Patrimonio de la Humanidad.

Florejacs

En lo alto de un cerro, entre los barrancos del Joncar y de Gravet, está el pueblo de Florejacs, que tiene dos castillos medievales. Y los dos son Bien de Interés Nacional. El Castillo de Florejacs se construyó entre XIV y XVI y es de estilo gótico-renacentista. El Castillo de las Sitges está documentado a partir del siglo XII. La Iglesia de Santa Maria es del siglo XI.

Ermita de Sant Quirze, en Durro.
Ermita de Sant Quirze, en Durro.Wikicommons

Vallbona de Les Monges

Rodeado de vegetación y bonitos senderos, Vallbona de Les Monges destaca, sobre todo, por su espectacular Monasterio de Vallbona de Les Monges, que es Bien Cultural de Interés Nacional. Se trata de una abadía cisterciense femenina y se construyó entre los siglos XII y XIV, por lo que mezcla el estilo gótico y el románico.

Durro

Allá donde confluye el río Durro y el arroyo Barranco Cortina, en la falda de las montañas y envuelto de verde, está Durro. A 1498 metros de altura está la Ermita de Sant Quirze, construida en el siglo XII, y catalogada como Patrimonio de la Humanidad dentro del conjunto de iglesias románicas de la Vall de Boí. Igual que la Iglesia de la Natividad, también del siglo XII.

Montfalcó Murallat

Murallat, amurallado. Sí. Para entrar en Montfalcó sólo hay una puerta. Y tras ella, un viaje a la Edad Media. En el interior sólo hay quince casas y una iglesia. Y, de hecho, en la actualidad sólo residen dos personas, por lo que en según qué épocas del año es posible que no haya nadie. La iglesia del pueblo, del siglo XII, es de estilo románico.

El interior de Montfalcó Murallat.
El interior de Montfalcó Murallat.Wikicommons

Donzell d’Urgell

En lo alto de un cerro está Donzell d’Urgell, un pueblo cuya estructura ósea sigue siendo la misma que en el medievo. Aislada de esos callejones y plazoletas está, por ejemplo, la Ermita de Sant Roc, que pudo haberse levantado en el siglo XV. El edificio, sin embargo, está restaurado casi al completo.

Gerri de la Sal

Frente a Gerri de la Sal, y entre un estrecho valle, baja el río Noguera Pallaresa. Y entre la carretera y el río está la Vila Closa, el núcleo más antiguo del pueblo (del siglo XII). Cruzando el río está el puente medieval de Gerri, reparado en varias ocasiones, que data del siglo XI o XII. En lo alto de Gerri está la Torre de la Presó, donde estaba ubicada la prisión medieval, que podría ser del siglo XIII. Gerri de la Sal se llama así porque hay teorías que dicen que incluso en época romana era un pueblo dedicado a la sal de la fuente Mina Ofita.

Ribelles

Las alrededor de veinte casas de Ribelles están dentro de un conjunto fortificado medieval. En lo más alto está el castillo, del siglo XI, que se ve a lo lejos desde las colinas colindantes. Se podría decir incluso que son dos castillos en uno, porque en XIX se reconstruyó. La iglesia de estilo románico, por su parte, es del siglo XII.

Salardú

Junto al Parque Nacional de Aigüestortes y el lago de Sant Maurici, y entre altas montañas, está el pueblo de Salardú. Entre los edificios de piedra y tejados de pizarra está la Iglesia de Sant Andreu, de estilo románico y gótico, y que fue levantada en el siglo XII. La villa de Salardú, en la Edad Media, fue de las más importantes de la zona.

Puente medieval sobre el río Noguera Pallaresa, en Gerri de la Sal.
Puente medieval sobre el río Noguera Pallaresa, en Gerri de la Sal.Wikicommons