Una madre atropella y mata por accidente a su hija de 5 años en Gerona

La mujer estaba aparcando en el barrio Montilivi

Barrio de Montilivi, en Girona
Barrio de Montilivi, en Girona FOTO: Google

Una niña de cinco años murió atropellada accidentalmente por su madre en Gerona. Los hechos ocurrieron el domingo sobre las 19.00 horas de la tarde en la calle Riera Pelegret, en el barrio de Montilivi, cuando la madre estaba aparcando y, por causas que se están investigando, embistió su hija.

La Policía Municipal se personó en el lugar al recibir el aviso y ha abierto diligencias, que ha enviado al juzgado. Hasta el lugar del accidente también se desplazaron efectivos de los Mossos, los Bomberos y del SEM, que no pudieron hacer nada para salvarle la vida.

Un total de 44 personas mueren atropelladas de media cada año en Cataluña desde 2010 --el 69% de ellas en zonas urbanas--, y más de 300 resultan heridas de gravedad, según ha explicado el Servei Català de Trànsit (SCT) en un comunicado este lunes.

Del 30 de agosto al 5 de septiembre, realizaron una campaña de protección de peatones en zonas urbanas junto con las Policías Locales de varios municipios.

Esta campaña quería “prevenir las infracciones y comportamientos de los conductores que ponen en riesgo la seguridad de los peatones y las conductas antirreglamentarias o no seguras de las personas que van a pie”, como el incumplimiento de los semáforos o los pasos de peatones.

Durante el mes de marzo se realizó una campaña semanal y se abrieron 2.536 denuncias --362 cada día--, y 1.133 fueron por no respetar los semáforos.

Manifestaron que en los pueblos y las ciudades, los peatones tienen que seguir consejos básicos “para no ponerse en riesgo y autoprotegerse”: no pasar en rojo, mirar a izquierda y la derecha antes de cruzar, respetar los pasos de peatones, no distraerse y no circular por itinerarios no reglamentarios.

Por otra parte, este verano un chico de 15 años que conducía un patinete eléctrico murió tras ser atropellado por un coche. Los hechos ocurrieron sobre las 22.30 horas en el cruce de la Gran Via con la Rambla de Prim, en el distrito de Sant Martí de Barcelona.

En comunicado, el Ayuntamiento informó que la víctima fue atendida por una ambulancia, pero murió a causa del siniestro. Efectivos de la Unidad de Investigación y Prevención de Accidentes (UIPA) de la Guardia Urbana investigan los hechos.

“El consistorio lamenta su muerte, traslada el pésame a la familia y amigos y reafirma su compromiso para continuar trabajando en la reducción de víctimas en los accidentes de tráfico”, expresó el Ayuntamiento. Esta fue la séptima víctima mortal de 2021 en un accidente de tráfico en Barcelona.

Los accidentes con patinetes implicados, un vehículo en auge, han aumentado debido a la proliferación de estos vehículos de movilidad personal (VMP) entre los barceloneses.

Uno de los últimos accidentes tuvo lugar el 3 de mayo cuando un patinete sufrió un choque con una motocicleta en la avenida de la Meridiana. El 12 de abril, una mujer mayor fue arrollada por un patinete junto a un paso de peatones. Dos semanas atrás, otra mujer sufría un grave atropello por parte de un VMP en la calle de Aragó. La víctima, de 58 años, sufrió múltiples fracturas y se recupera lentamente.

El auge de los patinetes ha obligado a los diferentes ayuntamientos a regular su uso en sus calles. Desde noviembre de 2020, el Gobierno los considera como vehículos. Tienen prohibida la circulación por las aceras o las zonas peatonales y en Barcelona no pueden superar los 25 km/hora.

El pleno municipal de Barcelona aprobó el pasado 30 de abril la modificación de la Ordenanza Municipal de circulación de viandantes y vehículos mediante la cual se obliga a los usuarios a tener un seguro y a llevar casco, un avance en materia de seguridad y responsabilidad civil en caso de accidentes.

Consciente del aumento de siniestros, la Guardia Urbana ha aumentado la vigilancia a los usuarios infractores. En tan solo una semana, del 19 al 25 de abril, los agentes denunciaron a más de 1.000 conductores de patinetes eléctricos. La media de sanciones que se ponían antes era de unas 700 a la semana. La mayoría de las faltas se realizan por conducir por la acera y por no hacer caso de los semáforos.