La crisis de la escuela concertada en Barcelona

Los padres se inclinan por la pública y los centros se ven obligados a cerrar o a cambiar de régimen

Comienza la preinscripción en los colegios de Cataluña
Vista de un aula vacía de la Escola l'Estel de Barcelona FOTO: Quique García EFE

De un tiempo a esta parte, las prioridades de las nuevas generaciones de padres en Barcelona han cambiado. Hasta el punto de que están obligando a modificar la fisionomía de los centros escolares en la capital catalana. Las familias quieren escuelas públicas y de proximidad. Algo tan sencilla choca de bruces con, a grandes rasgos, las simpatías de la política educativa de la Generalitat desde el pujolismo. O lo que es lo mismo, hay barrios de Barcelona, como el Eixample, con serias dificultades para satisfacer la demanda de plazas públicas. De hecho, según cifras del Consorcio de Educación de Barcelona, el 55% de las solicitudes para hacer P3 este curso responden a centros públicos. Una cifra récord que consolida el cambio de tendencia iniciado en el curso 2014-2015, cuando un 54% de las familias optó por la escuela concertada. La derivada de esta situación es que cada vez son más los centros concertados con serios problemas para subsistir y que, por lo tanto, solicitan el cambio de régimen para incorporarse a la red pública.

Así las cosas, para este curso ha habido una demanda de 11.097 plazas para niños de tres años, 6.128 son para centros públicos y 4.969, para centros concertados. Pese a este aumento del interés por la pública, en la oferta final, la concertada aún tiene más peso en Barcelona. Si miramos la oferta final y la asignación, de las 13.717 plazas existentes en Barcelona, 6.392 son de escuelas públicas, mientras que 7.325 son para centros concertados. La brecha entre la oferta y la demanda en las escuelas concertadas se amplía, ya que se ofrecen 7.325 plazas y sólo han pedido matricularse 4.969 niños de P3. Esto implica que quedan 2.356 plazas vacantes.

Esta reducción de niños, prevista en el padrón, ha hecho que este curso no se haya ampliado ningún grupo de ninguna escuela de la ciudad (las conocidas como setas). Una fórmula que cada año se usa para albergar al alumnado en las zonas donde hay más tensión de plazas, como Gràcia, Sants o el Eixample. De hecho, con este descenso de alumnos el Consorcio ha decidido cerrar un grupo en la Escola Pare Poveda (Gràcia) y en la Escola Tàber (Sarrià) para ajustar la oferta de plazas. El aspecto positivo más destacado de este descenso de alumnos es que permitirá hacer grupos más pequeños y de media las ratios se situarán entre los 22-24 alumnos en las clases de P3.

La demanda de plazas en 1º de ESO ha mermado respecto al curso anterior en la pública, 5.459 frente a los 5.777 del curso anterior. Este hecho se explica por la reducción de la población que pasa de 6º de primaria a 1º de ESO que se preveía en el padrón para este curso y para los próximos años. Es por ello que se ha reducido un grupo en el Instituto Fort Pius, en el Instituto Emperador Carles, en el Instituto Joan Fuster y en el Instituto Bernat Metge.En cuanto a la preferencia de las familias, respecto al curso 2020-2021, pasa del 7% al 6% el alumnado que cambia el centro público en primaria por uno concertado en secundaria; del 6% al 7%, lo que cambia de un concertado a otro concertado. El 47% continúa en el mismo centro concertado donde ha cursado la primaria.

Esta situación no es exclusiva de Barcelona. Es decir, con los cambios de preferencia de los padres, sumado a la crisis del covid o la bajada de la natalidad ha hecho que en los últimos años una veintena de colegios concertados de Cataluña hayan pedido a la Generalitat convertirse en públicos ante la asfixia económica en la que se encuentran. Para ello, estos centros se van acoger a un decreto autonómico, único hasta el momento en España, que permite el rescate de escuelas en dificultades. Tres colegios se han acogido a este decreto el pasado curso y otros cuatro lo harán este año. En total 2.600 plazas que pasarán de la concertada a la pública.

La escuela concertada religiosa ya ha puesto el grito en el cielo. Tres de los mencionados colegios pertenecen a las Hijas de la Caridad. Son centros pequeños y con más de un 50% de alumnado inmigrante. “Nos hemos convertido en públicos porque el concierto no cubre todos los gastos. En Cataluña se nos permite ofertar una hora más de escolarización que no se concierta y que pagan las familias, pero el Covid ha llevado a muchas de ellas a perder su trabajo y no tenemos otros generadores de recursos adicionales, como pueden ser una piscina o un gimnasio. Los centros pequeños y con vocación de servicio tenemos más dificultades porque no logramos cubrir los gastos de luz, agua, administración...”, cuenta Juan Oñate, representante de la titularidad de estos tres colegios.