Aragonès reúne de urgencia al Govern tras el desafío de Junts y ante una posible ruptura

Terremoto político en Cataluña después de que los posconvergentes planteen una cuestión de confianza al president

Terremoto político en Cataluña, de magnitudes imprevisibles y con el Palau de la Generalitat en el epicentro. Pere Aragonès ha suspendido la agenda de actos que tenía prevista para este miércoles después de que anoche sus socios de Junts avisaran con un nuevo ultimátum: o cumple con las tres condiciones que exigen para seguir en el Ejecutivo o plantearán que se someta a una cuestión de confianza. Un órdago en toda regla para el president y ERC, con el Ejecutivo en el alambre en vísperas del 1-O.

El president ha movido ficha apenas unas horas después del nuevo desafío interno y ha convocado una reunión de urgencia de todo el Govern esta tarde a las 17:00 horas en el Palau de la Generalitat. Una cumbre a la que los consejeros de Junts han llegado en bloque y que tiene lugar a puerta cerrada.

Según fuentes de su entorno, Aragonès ha mantenido a lo largo de la mañana diversas reuniones en el Palau de la Generalitat con su círculo más cercano y la cúpula del partido republicano. También ha suspendido su agenda la consejera de Presidència y “número dos”, Laura Vilagrà. Jordi Puigneró, vicepresidente del Ejecutivo y principal cargo de Junts en el gabinete, ha hecho lo propio por su cuenta.

A Pere Aragonès y a la plana mayor de ERC no sentaron nada bien ni las formas ni el contenido del discurso de Junts. Plantear una cuestión de confianza al president supone “retirar la confianza al Govern y al president”, interpretan las fuentes del Govern consultadas por Efe.

Además, molestó en las filas republicanas desconocer el contenido del discurso de Albert Batet -con la cuestión de confianza como amenaza al filo de la medianoche- cuando Aragonès sí trasladó a Puigneró y al grueso de Junts su propuesta a favor del Acuerdo de Claridad a primera hora de la mañana y antes de hacerlo público.

Ahora, una vez lanzado el ultimátum, el president no tiene intención de presentar la mencionada cuestión de confianza -tendría que impulsarla él, sí o sí- para evaluar si sigue contando con una mayoría de apoyos en el Parlament. Una negativa que ya verbalizó en el pleno, cuando el republicano avisó que no iba a entrar “en ningún juego” que genere inestabilidad en las instituciones.

“No entraré en ningún juego que someta a las instituciones catalanas a una incertidumbre y a una interinidad que los ciudadanos de Catalunya no merecen. En estos últimos años hemos sufrido las consecuencias”, añadió. Pero hay decisiones que desde hace semanas que hace falta que se tomen. Y se deben tomar con celeridad pensando en el futuro de Catalunya. A partir de ahí, yo tomaré mis decisiones”, zanjó tras escuchar el nuevo desafío de Junts y avanzando que ante este nuevo escenario podría mover ficha e incluso no descarta romper con los posconvergentes en el Govern.

También es sintomático que ERC y Junts no hayan sido capaces de acordar ninguna propuesta de resolución conjunta sobre el proceso independentista y todas las iniciativas que han planteado en el Debate de Política General son sectoriales. Así se recoge de las propuestas de resolución que han registrado en el Parlament y que se votarán el viernes en la segunda sesión del pleno.

La crisis entre republicanos y posconvergentes, agudizada a partir de la Diada, parece haber estallado definitivamente coincidiendo con el debate de política general del Parlament. En la sesión, el president volvió a tumbar la vía unilateral y abrazó un referéndum pactado, una propuesta que enfadó sobremanera a Junts.

Tras no aplaudir el discurso del president, los posconvergentes elevaron el tono de las críticas y su portavoz Albert Batet exigió sí o sí cumplir con sus tres exigencias: un «Estado mayor del procés», unidad de acción en el Congreso y centrar la mesa de diálogo en negociar una consulta. “Necesitamos garantías y concreciones, no se puede actuar de forma unilateral” advirtió el posconvergente. De no cumplirse, dijo, avisaron al president con la citada cuestión de confianza.