Materiales inéditos

Cuando Dalí se enfrentó a Vermeer con un rinoceronte

Una exposición en unas librerías de París aporta documentación inédita sobre el pintor ampurdanés

Una de las imágenes inéditas en la exposición
Una de las imágenes inéditas en la exposiciónLibrairie le Pas Sage

En una de las películas más importantes de todos los tiempos, «Un chien andalou», aunque no aparezca en esas manidas listas en las que siempre están los mismos títulos, tenemos algunas de las obsesiones de sus autores, es decir, de Luis Buñuel y Salvador Dalí. La colaboración fue tan fraternal que en ocasiones cuesta separar lo que aportó uno y otro. Pero hay algunas escenas de las que sí se puede identificar la autoría, como es el caso del momento en el que queda un libro abierto. En él aparece reproducida una de las obras maestras de Vermeer, «La encajera», una de las pinturas más idolatradas por Dalí.

La obsesión del surrealista por el artista de Delft es el tema de una pequeña gran exposición que puede verse estos días en París, concretamente en la Librairie le Pas Sage, hasta el 20 de junio, para pasar dos días más tarde a otro centro, Emmanuel Fradois Librairie-Galerie, también en la capital francesa.

La muestra nos traslada al momento en el que Dalí se enfrentó a «La encajera», en las salas del Museo del Louvre, para realizar su lectura paranoico-crítica de esa pintura, una pieza que hoy se conserva en el Museo Guggenheim de Nueva York. Todo ello se fundamenta en el archivo personal de Magdeleine Hours, quien fuera directora de laboratorio del Louvre. Esto permite poder contemplar algunas fotografías inéditas hasta la fecha, un dibujo realizado por el surrealista para Hours o una de las paletas que Dalí empleó para elaborar su lectura surrealista de la pintura antigua.

En diciembre de 1954, Dalí comentó a Hours, a quien había conocido un poco antes en Cadaqués, su deseo de visitar la gran pinacoteca parisina para poder enfrentarse a su tan admirado maestro. Y allí acudió el de Figueres acompañado de tres periodistas, el fotógrafo Robert Descharnes y del doctor Pierre Roumeguère, psiquiatra de la Facultad de Medicina. Dentro del laboratorio del Louvre, Dalí contempló absorto el cuadro en silencio durante un cuarto de hora. El genio surrealista llegó a asustar a los presentes al detectar un fallo en el original de Vermeer que resultó ser polvo que se había asentado en la superficie del lienzo.

Magdeleine Hours recordó ese momento en sus memorias: «Muy pronto, el pintor (la paleta lo atestigua), con cierta maestría, se preparó la paleta de tonos y colores de Vermeer: ​​amarillos, azules, grises para hacer una obra en un marco más pequeño que el de “La encajera” y para el cual preparó la composición; midió las proporciones con un vara larga. Entonces vimos el nacimiento de una pequeña pintura con los colores, la correspondencia cromática de Vermeer, pero que sólo evocaba remotamente a “La encajera”. Era “un cuerno de rinoceronte” que, por razones que se me escapan, era, al parecer, en la mente de Salvador, el equivalente de la composición de “La encajera”».

Poco después, Dalí siguió con su aventura con Vermeer, como siempre acompañado de cámaras. hasta el zoo de Vincennes donde siguió trabajando en su cuadro, pero en esta ocasión acompañado de un rinoceronte y de una reproducción de grandes dimensiones de «La encajera».

En la muestra pueden verse algunos documentos y objetos ilustrativos de esta historia. Todos ellos están en venta y se ofrecen como un único lote. Probablemente el más llamativo de todos ellos es la paleta de madera que el artista entregó en agradecimiento a Magdeleine Hours. En realidad no es el que llevó al Louvre sino el que usó en la «performance» del zoológico. Igualmente hay un importante material fotográfico, parte de él inédito: son imágenes tanto de la visita al Louvre y también en el zoo de Vincennes. Cabe decir, sobre la parte en la que Dalí está acompañado por el rinoceronte, recogen a la par algunos momentos de lo que debía ser una película de Robert Decharnes titulada «La aventura prodigiosa de la encajera y el rinoceronte» y que nunca ha visto la luz, pese a que el fotógrafo, unos años antes de su muerte, aseguró al autor de estas líneas que vería la luz pronto.

Pero resulta especialmente interesante muchos de los documentos guardados por Magdeleine Hours, como la correspondencia mantenida con el artista, aparte de una copia de «La vida secreta de Salvador Dalí» con un dibujo original.