Descubren el origen oculto de la saliva

Un estudio identifica las proteínas en saliva procedentes de la sangre

Los tumores localizados en la boca, la lengua, los labios y las glándulas salivales se pueden detectar mediante la saliva

La saliva de su boca es más desconocida de lo que parece. Muchos piensan que solo sirve para ayudar a saborear la comida, pero realmente este líquido es una parte activa de nuestro organismo. En su interior residen enzimas, anticuerpos y otras proteínas, encargadas de mantener nuestro cuerpo sano a través de un complejo trabajo en equipo.

Desde hace unas décadas conocemos la composición exacta de la saliva humana. Pero, aunque parezca extraño, aún tenemos lagunas sobre cómo se produce. Este misterio ha sido resuelto hoy en un nuevo estudio de la Universidad de Búfalo, en el que se han encargado de listar y estudiar con detalle el origen de cada uno de los componentes de la saliva. Y nos lleva a algunas sorpresas, como la comprobación de que algunos no provienen de la boca, sino de la sangre. Esto abre la posibilidad de usar la saliva para el diagnóstico en el futuro, y evitar depender solo de los análisis de sangre.

Un mar complejo

Si estamos correctamente hidratados, en nuestra boca se produce más de un litro de saliva al día. Pero esta cantidad es muy variable entre personas, y depende de muchos factores. Por ejemplo, a medida que nos hacemos mayores producimos menos saliva y nuestra boca se seca más a menudo. También mientras dormimos, la producción de saliva se reduce al mínimo. Estos hechos dan a pensar que la salivación es un proceso tan altamente regulado, y que debe cumplir una función importante dentro de nuestro cuerpo.

Y tiene sentido, ya que la boca es la vía de entrada principal de nuestro cuerpo. Es un lugar vulnerable donde pueden acceder microorganismos, pero también es clave para la digestión de nutrientes. La saliva está formada principalmente por agua, pero tiene varias proteínas encargadas de ayudar en estos procesos, tanto de defensa como de digestión.

Por ejemplo, uno de los principales componentes de la saliva es la amilasa. Esta enzima se encarga de romper los enlaces químicos de los hidratos de carbono que comamos, dejando moléculas de azúcar más cortas y fáciles de digerir. Es el motivo por el cual, si nos metemos miga de pan en la boca y la mantenemos un rato, notaremos que su sabor se vuelve cada vez más dulce.

También la saliva tiene otras proteínas importantes, como el tiocianato, un antibiótico natural capaz de combatir contra las bacterias de nuestra boca. O la opiorfina, un calmante seis veces más potente que la morfina, que alivia el dolor de cualquier corte superficial. Incluso tiene su propio tipo de anticuerpos, los IgA, que actúan como una primera frontera de virus y bacterias.

El misterio reside en dónde se producen estas proteínas. En los libros de texto se señala que la saliva se produce en las glándulas salivales, pero la realidad es más compleja. Tenemos varios tipos de glándulas salivales en la boca, y sabemos que cada tipo segrega diferentes cantidades de saliva, con diferentes concentraciones de proteínas.

Un equipo de la Universidad de Búfalo ha podido extraer células de glándulas salivales humanas, y estudiar exactamente qué proteínas se generan en cada glándula usando herramientas genéticas. En el estudio han elaborado una lista completa del origen de la saliva, y han podido encontrar algunas sorpresas. Sale publicado hoy en la revista Cell Reports.

No todo viene de dentro

Un hecho que ha resultado sorprendente ha sido la variabilidad. Se sabía que la saliva de cada glándula era diferente, pero esas diferencias también surgen a nivel interno. Cada célula dentro de cada glándula tiene un tipo de proteína preferida. La saliva realmente no es el producto de muchas células generando los mismos componentes, sino más bien una sopa en la que cada célula se encarga de añadir un ingrediente concreto.

Esto explica la variedad de componentes de la saliva, y es el motivo por el que hay diferencias entre individuos. Como cada célula añade un componente, el número de células en nuestras glándulas salivales y su regulación pueden provocar cambios en los niveles de algunas proteínas y no todas.

Pero lo más interesante vino al comprobar que algunas de las proteínas de la saliva no provienen de las glándulas salivales, sino de la sangre. De esto ya eran conscientes los científicos con algunas proteínas como los anticuerpos, y habían comprobado que existe un sistema de comunicación entre sangre y saliva, que permite el paso de algunas moléculas entre ambos medios. Pero no tenían claro que proteínas pasaban a través de este sistema y cuáles no.

Esta relación entre saliva y sangre ha permitido, de hecho, crear los primeros sistemas diagnósticos con saliva. En algunas enfermedades, como el Alzheimer, se generan proteínas en exceso que causan los síntomas de la enfermedad. Las altas concentraciones en sangre de estas proteínas pueden traspasar a la saliva, y es posible detectarlas en la boca como una señal de la enfermedad y su avance.

Otras enfermedades con diferencias muy evidentes en las proteínas o moléculas en sangre se pueden detectar en la saliva, como algunos tipos de cáncer, trastornos hormonales, síndromes genéticos, e incluso trastornos de sueño, ya que se notan alteraciones anormales en la cantidad de salivación.

Existen test de artrosis que solo necesitan una muestra de saliva para detectar la enfermedad.

El diagnóstico mediante saliva siempre había sido un Dorado para los científicos clínicos, pero era difícil de lograr por los bajos niveles de proteína en saliva y la alta variabilidad entre sujetos. Por este motivo, se sigue confiando más en los análisis de sangre para obtener una idea completa de cómo está un paciente. Con la saliva, no es tan sencillo poner el asterisco que indique que un nivel es anormal.

Pero gracias a este estudio, empieza a ser factible. Conociendo los niveles y cantidades de proteínas que se producen a través de la saliva, podemos restar y obtener los niveles y cantidades de proteínas que provienen de la sangre. De este modo, podemos usar estos niveles reales y estables para el diagnóstico.

Por supuesto, los niveles de proteína en saliva serán muchísimo más pequeños que en sangre, pero la tecnología avanza rápido en esta dirección y cada vez tenemos detectores más sensibles. Queda menos para que no haga falta esperar un análisis de sangre al llegar a urgencias. Puede que podamos hacer algo más rápido con solo un poco de saliva en un vaso.

QUE NO TE LA CUELEN:

Un problema del uso de la saliva a nivel diagnóstico es que se contamina fácilmente. El consumo de tabaco, alimentos o fármacos pueden alterar de manera importante la composición de la saliva. Este es otro de los obstáculos por sortear para lograr un diagnóstico con ella.