María José Catalá: “Para competir de tú a tú con Madrid hay que sacar de Valencia al comunismo antiguo de Ribó”

La presidenta del PP de Valencia defiende un modelo de PP al estilo de Feijóo, arraigado al territorio y regionalista. Se declara «generación Casado» y advierte que su lealtad tiene un límite, «antes soy valenciana que del PP»

La presidenta del PP de Valencia ciudad, María José CataláKIKE TABERNERKike Taberner

María José Catalá ha tomado las riendas del PP en la ciudad de Valencia. No ha tenido rival y los militantes le han brindado su apoyo de manera abrumadora. Ahora ha configurado su propio equipo con el que ha armado un proyecto con el que asegura que recuperará el gobierno del «cap i casal».

-¿Qué sensaciones se lleva del congreso?

-De renacimiento, de rearmar el proyecto, ilusión, fortaleza de un proyecto político que ha pasado una etapa muy complicada y que a través de este congreso ha reilusionado a su militancia. Se ha nutrido de gente y perfiles nuevos. Nos hemos demostrado que hemos vuelto y que estamos fuertes. Hay equipo y ganas de recuperar el Ayuntamiento de Valencia.

-El próximo año debe convocarse congreso regional. ¿Será tan tranquilo como el suyo?

-No se puede prever, un año en política es infinito. Es mucho tiempo. Yo más claro no lo puedo dejar. Mi única ambición política es ser alcaldesa de Valencia. Cuando hablo con Carlos Mazón (presidente de la Diputación de Alicante) me dice lo mismo sobre Alicante y Vicent Mompó (único candidato a presidir el PP de la provincia de Valencia) tiene la oportunidad titánica de desarrollar un proyecto político. Si las cosas siguen así, lo normal es que se presente Isabel Bonig y no tenga problemas para volver a ser presidenta. Ese es el camino trazado. Ahora, yo puedo hablar por mí. No me voy a presentar a presidenta regional.

-Lo que usted dice que es «lo normal», ¿también es lo mejor para el partido?

-Después de lo que hemos vivido la tranquilidad es oro. Tenemos que dedicarnos a hablar más a la gente y menos a hablarnos entre nosotros. Así de claro.

-Dice que quiere renovar el proyecto del PP. ¿Dónde están los fallos?

-El contexto de la ciudad, social y económico, es completamente distinto. El PP de Rita Barberá construyó y desarrolló la Valencia que hoy conocemos. Ahora el objetivo es mantener la calidad de vida y atraer talento e inversiones para generar puestos de trabajo. Quiero que Valencia compita de tú a tú con Madrid, con todo el cariño a mi compañero Almeida (alcalde de Madrid), que le tengo mucho, pretendo rivalizar con él en política fiscal, en atracción de inversiones y en captación de centros de trabajo. Valencia tiene las condiciones para convertirse en un polo de talento e innovación. Para eso necesitamos sacar al comunismo antiguo y radical que tenemos en el Ayuntamiento y aplicar políticas liberales y de crecimiento económico, que son las que tiene el PP.

-¿Dónde se establece el límite del crecimiento de la ciudad?

-No se debe superar el millón de habitantes y no desarrollar actuaciones más allá de las que están pendientes. La ciudad está perdiendo vecinos en la zona centro, que está con un crecimiento desbocado de apartamentos turísticos. Hablo de rehabilitación, de que las personas más jóvenes puedan acceder a una vivienda y rehabilitarla. De nada sirve un nuevo PAI si las zonas tradicionales son fantasma.

-Todo esto que usted defiende podría estar diciéndolo el alcalde Joan Ribó, suena muy parecido...

-Pero no hay nada. No hay plan de rehabilitación, ni incentivos fiscales. Al contrario, la licencia para hacer una reforma puede costar dos años. Tampoco es cierto que se persiga a los apartamentos turísticos. La inspección es prácticamente inexistente, no hay regulación. Veo a Compromís viviendo de eslóganes y al PSOE amilanado ante un Compromís crecido. El PSOE sabe que es rehén en Valencia por mantener la estabilidad en la Generalitat y que más allá de los eslóganes y camisetas no hay nada.

-En este tira y afloja llevan ya más de una legislatura. ¿Cómo analiza esa fuerza de equilibrios?

-El PSOE de Valencia asume su papel de moneda de cambio de la Generalitat y es absolutamente rehén de la estabilidad de Ximo Puig como presidente. Saben que no pueden alzar la voz, ni exigir nada. Hasta se tienen que dejar hacer como ha pasado con la plaza del Ayuntamiento. Era un proyecto de Urbanismo y lo ha hecho Giuseppe Grezzi (concejal de Movilidad) cuándo y cómo le ha dado la gana. La relación en la Generalitat también está deteriorada. El pegamento que les une es el poder y por tanto, por deterioradas que estén las relaciones personales no hay mejor pegamento para la izquierda. Está por encima de los intereses de la ciudadanía. Hay demasiados colocados dependientes de esa relación. Para que Puig sea presidente, Compromís debe reinar sin filtros ni premisas.

-¿Es política ficción pensar que PSPV y Compromís pueden romper?

-Hay Ayuntamientos donde ahora hay gobiernos PSOE- Ciudadanos porque el PSOE intenta desligarse en pequeños espacios de Compromís. Le he ofrecido mil veces a Sandra Gómez (vicealcaldesa socialista) un acuerdo. Los vecinos lo agradecerían, las dos somos muy capaces desarrollar un proyecto serio. Tengo la esperanza de que la ola de bipartidismo de Galicia nos alcance pronto. Los partidos serios no estamos sometidos a populistas, nacionalistas ni a la izquierda radical, que es lo que es Joan Ribó, por mucha apariencia de corderito que tenga.

-Alberto Nuñez Feijóo ha logrado la mayoría absoluta. ¿Carisma o proyecto?

-Él tiene un proyecto con el que yo estoy muy alineada porque está muy arraigado al territorio. Yo quiero aquí un PP muy valenciano, como Feijóo tiene en Galicia un PP muy gallego, que prioriza el bienestar de sus ciudadanos por encima de las siglas. Yo eso lo comparto. Soy antes valenciana que del PP. Esa visión regionalista del PP, que respeta la unidad de España el marco constitucional, debe ser el futuro de nuestro partido. A Feijóo le reconozco su valía y su proyecto y tiene una mayoría holgadísima por su liderazgo, pero reforzada por la experiencia postcovid.

-Entonces, ¿todos los gobiernos van a salir reforzados?

-Los que hayan estado al pie del cañón, sí.

-¿Lo ha estado la Generalitat valenciana?

-Se ha equivocado muchísimo. Ha dejado caer a los sanitarios y esto ha calado entre la gente. Es muy simbólico que justo ellos no hayan querido que la Plataforma de Víctimas del Covid hayan comparecido en la Comisión de la Reconstrucción. Lo que sí le reconozco a Puig es que sí ha dado la cara. Valencia no ha tenido alcalde.

-¿Es Feijóo el líder nacional que necesita el PP?

-Él ya marcó sus prioridades. Tuvo la oportunidad de ser el presidente del partido y nadie se hubiese presentado contra él. Feijóo quiere Galicia y su éxito es el de Pablo Casado. Nunca hemos sido un partido de personalismos, sino de siglas. Cuando han ido bien, a todos nos ha ido bien. Yo me siento generación Casado y hemos conseguido rearmar un partido en Valencia después de un momento dificilísimo.

-Usted ha sido consellera de Educación, ¿qué le parece la gestión de Vicent Marzà?

-Yo no hubiera resistido esta ausencia de planificación, ni mi partido me lo hubiese permitido, tampoco socialmente. Si a estas alturas no tuviera planificado el inicio de curso estaría quemada. Al PP siempre se le exige más. Yo sé que es difícil. Hay que hacer una labor de cirugía bestial. Hay que ir colegio por colegio para ver las posibilidades reales y hacer un plan para cada colegio. Es un trabajo para las direcciones territoriales.

-La Conselleria de Educación ha pedido a los colegios que pase esa información.

-Los centros cumplen una labor pedagógica. No son técnicos ni arquitectos ni jefes de prevención de riesgos laborales. En esto se tiene que implicar la Conselleria.

-El final de curso llegó sin niños en los colegios. Al día siguiente se abrieron las escuelas de verano. ¿Hubiera hecho usted lo mismo?

-No se están articulando los mecanismos de recursos humanos y físicos para dar una salida a las familias. Es falta de interés. He sido consellera de Educación y ha sido un año difícil. Los niños deben coger velocidad aunque sea en la etapa estival. Me hubiera dedicado a hacer el verano del refuerzo. Necesitan volver a sus hábitos, los han mantenido gracias los padres, pero llega un momento en que no puedes estirar más a las familias. Los padres necesitan un respiro y los niños hábitos y para eso debe estar la Administración. No tengo ninguna duda. Lo hubiera hecho como consellera y como alcaldesa de Valencia.