Y VAN...

Es curioso cómo la imputación produce efectos letales para el ejercicio de la política solamente en el PP y partidos de centro derecha, para lo que la izquierda ha logrado una complicidad mediática extrema

Sé que me repito, pero por más reiteraciones que se hagan sobre el tema, nunca serán suficientes para compensar el daño causado a las personas afectadas, las inocentes. Me refiero hoy a Eusebio Monzó, otro ex alto cargo del Gobierno valenciano de Francisco Camps, al que la Audiencia de Valencia ha retirado su condición de imputado –ahora investigado– en la causa que de las posibles irregularidades en la liquidación y disolución de la Fundación del V Encuentro Mundial de Familias, el viaje del Papa a la capital del Turia. Según mi amigo Rogelio, otros seguirán la misma suerte.

Eso sí, el futuro se le despeja al secretario autonómico de Hacienda, cargo que desempeñaba en aquel momento. Sin embargo ¿quién le satisface este tiempo de tribulación? Es curioso cómo la imputación produce efectos letales para el ejercicio de la política solamente en el PP y partidos de centro derecha, para lo que la izquierda ha logrado una complicidad mediática extrema. Ni el PSOE, ni Podemos, ni Compromís, experimentan esa presión. Demasiados ejemplos hay.

¿Es suficiente para Eusebio Monzó el reconocimiento que ahora le prodiga la Magistratura «se limitó a ejecutar lo que el Patronato acordó, las decisiones del Consell de la Generalitat en pleno, con informe favorable de la Intervención General y la Abogacía de la Generalitat y ratificadas por el secretario autonómico de Justicia... por lo que resulta un exceso interpretativo calificarle de cooperante necesario?

Llueve sobre mojado. Independientemente de la descalificación que desde los clásicos se ha hecho de la Justicia tardía, sobreseídas o desimputadas tras demasiados años de agonía social, económica, profesional y, a veces, familiar. Lo peor de este escenario, que en ocasiones a la imputación se le ha notado un «tufillo» que en el fallo se enmarca como «exceso interpretativo» y que podría merecer algún otro epíteto. Así es la vida.