Por fin se hizo justicia

La sentencia de la Audiencia Nacional sobre la salida a Bolsa de Bankia pega un varapalo al fiscal anticorrupción y al juez de instrucción

La sentencia de la Audiencia Nacional sobre la salida a Bolsa de Bankia no solo absuelve a la treintena de procesados sino que pega un varapalo al fiscal anticorrupción y al juez de instrucción.

Eso sí, la exculpación no indemniza el daño social, económico, profesional y, en algunos casos, familiar que se les ha producido durante nueve años y las consecuencias de cara al futuro.

Lo negativo de este asunto lo centro en que desde el inicio del proceso la racionalidad brillaba por su ausencia. Nadie podía entender mediante un análisis objetivo la inculpación de los supervisados y la liberación de los supervisores.

Para la salida a Bolsa, los directivos de Bankia contaron con informes favorables del Banco de España, de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, del FROB y de auditorías internas y externas, circunstancia que también denuncia el fallo de los magistrados de la Audiencia Nacional.

Me refería más arriba a los perjuicios provocados a los afectados por este calvario, no solo por una instrucción que deja mucho que desear, como plasma la sentencia, sino por la conocida como «pena del telediario» infligida desde los medios de comunicación, en los que han sido tratados prácticamente como condenados, lo que incluye la negación del derecho constitucional de la presunción de inocencia.

Lo digo con plena conciencia, porque sé cómo han padecido algunos de ellos desde la convicción de no haber cometido delito alguno.

Y me alegro por el desenlace feliz que han tenido. Al menos tiene la posibilidad de acudir a los clásicos cuando afirmaban «estar libre de culpa es el máximo consuelo». Así es la vida.