El Colegio debe asumir su culpa

Los gestores del Galileo Galilei tienen la responsabilidad de vigilar la actividad del centro, más si es ilegal

La primera sorpresa respecto a lo acontecido en el Colegio Mayor Gallileo Galilei es la continuidad en su puesto de quienes deberían haber impedido la celebración del inoportuno festival. Me parece bien la investigación sobre los organizadores, pero no tiene sentido que se vaya de rositas quien tiene la obligación de vigilar el buen orden en la actividad del centro. Desconozco quiénes son el director y su equipo, pero es evidente que son ellos quienes deberían estar al tanto de cualquier actividad en sus instalaciones, más aún si se trata de una ilegalidad.

La cosa no es para menos. En un momento como el actual, en el que la libertad de nuestros movimientos está limitada para todos nosotros, permitir una movida que provoca el contagio de 168 personas y el cierre de las clases de toda la Universidad Politécnica y dos aulas del CEU merece la asunción de responsabilidades, que exige posiblemente la dimisión o destitución. Es bien sabido que «no son las malas hierbas las que ahogan la semilla, sino la negligencia del campesino».

Las autoridades están obligados a esclarecer los hechos y detener, si así lo merecen, a los irresponsables. También el Colegio Galileo Galilei está obligado a la máxima colaboración -no debe serles muy difícil facilitar los datos que busca la Policía- y decir toda la verdad de lo sucedido.

Por lo pronto pueden presumir de ser el brote de COVID-19 más importante de la Comunitat. Así es la vida.