La búsqueda del tesoro o “geocaching”, rutas que combinan naturaleza y diversión

Este entretenimiento deportivo nació en EEUU en el año 2000 y cuenta cada vez con más adeptos

Las coordenadas del lugar del tesoro se comparten en internet para que pueda ser encontrado
Las coordenadas del lugar del tesoro se comparten en internet para que pueda ser encontrado FOTO: La Razón Turismo CV

Cada vez son más las opciones de entretenimiento y diversión que encontramos a la hora de planificar nuestro tiempo libre, bien sea solos, con amigos o con la familia. Si además el entretenimiento se mezcla con la naturaleza y el deporte, la apuesta ya es casi segura. Una de esas opciones es el conocido como «geocaching», un tipo de deporte multidisciplinar que consiste en buscar tesoros con la ayuda de un dispositivo GPS. Es una forma de ocio distinta, apta para toda la familia y muy divertida.

La popularidad de esta actividad comenzó en el año 2000, cuando David Ulmer, ocultó el primer tesoro en Portland (EEUU) y publicó las coordenadas en Internet con el fin de crear un juego para sus amigos y familiares. Rápidamente la idea se fue extendiendo por todo el mundo y actualmente ya hay más de dos millones de «cachés» (tesoros) repartidos por el planeta.

El “geocaching” es un deporte muy completo, pues reúne varios tipos de ocio: aventura, investigación, orientación, exploración, disfrutar de la naturaleza, trabajo en equipo y viajar, ya que la inquietud de seguir encontrando cada vez más cachés te invita a recorrer y descubrir multitud de lugares.

Esta práctica es perfecta para todas las edades, desde los más pequeños hasta los mayores. El “geocaching” anima a pasar más tiempo en familia y compartir divertidos momentos jugando a ser exploradores en plena naturaleza.

Aunque está a caballo entre el contacto con la naturaleza e internet, cada vez son más los tesoros que se esconden en zonas urbanas. El juego comienza en el smartphone o el GPS, donde se indican las coordenadas de tu próximo descubrimiento. Tras seguir la pista, se encuentra una caja llena de objetos de todo tipo y se debe registrar en la página oficial.

Gracias a la riqueza ambiental y cultural de la Comunitat Valenciana, se han escondido multitud de cachés en todo el territorio, de manera que esta práctica está muy extendida y se puede practicar en diversos municipios.

En Alicante, lugares como Pilar de la Horadada, la Sierra de Mariola, la Sierra de Bernia, Villena, Calp, el Castell de Guadalest, La Font Roja, el Montgó, Altea, El Albir (L’Alfàs del Pi), Confrides, Polop, La Mata, Orihuela, Torrevieja e incluso el Castillo de Santa Bárbara esconden geocachés listos para ser encontrados.

En Castellón también se encuentran multitud de zonas donde se puede practicar geocaching en familia. Lugares como Montanejos, L’Alcora, Gaibiel, Useres, Morella o Portellás son destinos que esconden multitud de tesoros.

En Valencia hay rutas como Benagéber, Picassent, Gandia, Oliva, Ontinyent, Tavernes de la Valldigna, o incluso en el parque naturales de L’Albufera.