Cultura

Peter Handke provoca un nuevo terremoto en la Academia sueca

Gun-Britt Sundström, miembro del comité, asegura que la elección del escritor se había interpretado como si la literatura estuviera por encima de la política, criterio que no comparte y por el que ha decidido dimitir. Además, los medios no podrán escuchar el discurso del escritor en vivo, sino vía “streaming”

Cuando se conoció que Peter Handke era el autor ganador del Nobel de Literatura que el año pasado no se falló (es decir, el correspondiente a 2019, pues el de 2018 fue a manos de la escritora polaca Olga Torkaczuk) el agua del río empezó a sonar. Las críticas a sus posiciones proserbias en el conflicto armado yugoslavo de los años 90 no se podían pasar por alto, clamaban las voces más en contra de la concesión de este galardón, que se entregará al escritor dentro de unos días, ceremonia en la que se espera que pueda haber problemas.

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Así, Los miembros del comité de Literatura del Nobel Kristoffer Leandoer y Gun-Britt Sundström han anunciado su renuncia, aunque solo la de la la segunda está directamente vinculada con la concesión del Nobel de Literatura. De hecho, Sundström señaló que “la elección del laureado de 2019 no se limitó a recompensar simplemente el peso de una obra literaria, sino que también se interpretó, tanto dentro como fuera de la Academia, como una postura que podía tener una lectura política, algo con lo que yo no me identifico”.

Por si la Academia sueca no tenía suficiente con los escándalos sexuales en el seno de la institución (que han motivo una auténtica revolución y amenazaron con dar al traste con esta centenaria casa), el galardón al autor de “Carta breve para un largo adiós” está causando más de un quebradero de cabeza a sus miembros. Vuelven a sonar tambores de guerra en la casa de los Nobel. Ni siquiera la intervención real de Carlos Gustavo de Suecia en su día ha servido para aplacar las distensiones en el seno de la casa. La Academia no descarta que el día de la entrega pueda haber incluso algún grupo de manifestantes en el exterior del edificio en contra de la concesión del premio, lo que empañaría tanto la imagen ya de por sí maltrecha como la propia ceremonia.

Previendo las consecuencias en esta ocasión los medios de comunicación no tendrán permitida la entrada a la sala de Prensa para escuchar los discursos oficiales, que serán retransmitidos vía “streaming”, lo que ha propiciado un mal estar entre los medios acreditados de proporciones siderales. Un punto a favor del escritor, quien tras saberse Nobel de Literatura, hizo gala una vez más de su desprecio hacia la Prensa y aseguró que jamás volvería a dar una entrevista ante una pregunta de un periodista que no le pareció ni adecuada ni apropiada.

Poco después de conocerse el nombre del Nobel de Literatura 2018, Bosnia, Kosovo y Albania denunciaron que se hubiera distinguido “a un negacionista” de los crímenes cometidos durante las guerras en la antigua Yugoslavia", un admirador de Slobodan Milosevic, a cuyo funeral fue. En 1996, un años después de que acabarna los conflictos en Bosnia y Croacia, publicó un escrito bastante polémico con el título de “Justicia para Serbia” y dos años más tarde condenó el bombardeo occidental del citado país e incluso visitó al dictador en la cárcel.

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“Nunca pensé que querría vomitar por un Nobel”, escribió el primer ministro de Albania, Edi Rama, en su cuenta de Twitter tras saber la consecución de la distinción. “No debemos volvernos tan insensibles al racismo y al genocidio”, añadió. En una entrevista, el polaco Adam Zagajewski no tuvo inconveniente al valorar de manera negativa un premio que, dijo, debería hacer reflexionar seriamente a los académicos: “Es una vergüenza", añadió.

Kristoffer Leandoer y Gun-Britt Sundström son miembros externos del Comité de Literatura Nobel de la Academia Sueca, designados para acompañar la recuperación de la academia después de sus reveses en 2017, pero no se consideran miembros permanentes de la institución.

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