Picasso y Cela, y todo lo contrario

El Museo Casa Natal Picasso de Málaga alberga una exposición sobre la relación artística y personal de los dos genios españoles a través de abundantes cartas y documentos

Camilo José Cela viajó hasta Cannes el 1 de agosto de 1958 con la intención de conocer a Picasso para una propuesta: dedicarle un monográfico en «Papeles de Son Armadans», revista cultural editada en Palma de Mallorca que dirigía el escritor. Fue Miró, su vecino en la isla, que ya había protagonizado un número de esta publicación, quien proporcionó el contacto de Picasso a Cela. El escritor se trasladó a la ciudad francesa y los primeros intentos por aproximarse al pintor malagueño no fueron fructíferos.

Se hospedó en el Hôtel Mont-Fleury y esperó allí unos días, después de contactar, hasta que al final consiguió que el maestro le abriera las puertas de su casa. Lo que sucedió a continuación lo cuenta la exposición «Trozo de piel. Cela-Picasso, pasiones compartidas» que ahonda en la amistad entre dos genios a partir de los fondos de la Colección Gabarrón y que acoge la Casa Natal-Museo Picasso de Málaga.

Vínculo artístico

En cuanto se conocieron, congeniaron al instante. El origen gallego de Cela atrajo la simpatía de Picasso, que estudió Bellas Artes en La Coruña. Además, ambos compartían una personalidad provocadora que trascendía a sus propias creaciones. Y no hay que olvidar la faceta pictórica de Cela, previa incluso a la de escritor, y el hondo interés por la poesía del pintor. Este mismo día, el genio le dibujó una cara sonriente que compondrá la portada de aquel número extraordinario de «Papeles Son Armadans». A partir de ese primer contacto, las colaboraciones fueron continuas.

Testimonio de estos encuentros y del trabajo en común son los 173 documentos que refrendan su amistad y una serie de encuentros en Francia que se sucedieron durante varios años. Este vínculo se completa con la publicación del número especial de «Papeles de Son Armadans», un libro de poemas de Picasso, otros dos ejemplares ilustrados y una curiosa exposición de obras de Picasso en Mallorca organizada por el propio Cela.

Como decíamos, esta amistad nació en «La Californie», la residencia del artista en Cannes y continuó con los años dejando como testigo más de un centenar de objetos, documentos y obras de arte del artista (cerámicas, ceras, litografías o grabados) que atesora la Colección Gabarrón. Documentos e imágenes que visualmente representan las afinidades y pasiones compartidas por dos amigos. En ese catálogo destacan unas 40 piezas de Picasso, muchas de ellas, «poco vistas» en exposiciones, como ha explicado el comisario del proyecto, Javier Pérez Segura y que, según José María Luna Aguilar, el director del Museo Casa Natal es un conjunto de obras «que pone en conexión a dos de las figuras más destacadas de la cultura española y abren una nueva puerta en la interpretación de la compleja producción artística picassiana».

«Nada sin amor»

En las vitrinas de la exposición, por ejemplo, están las cuatro cartas que Cela le escribe el 1 de agosto de 1958 a Charo Conde, su mujer, donde le confía su frustración por no ser recibido por el pintor. También está «Trozo de piel», el poema que da título a la exposición y que escribió Picasso sobre los recuerdos de su infancia malagueña. Apareció en la edición en «Papeles de Son Armadans» con una viñeta con una flor en la portada, dibujada por Jacqueline, la esposa del pintor, y fue publicado con un absoluto respeto a su peculiar y pintoresca ortografía.

El contenido del poema, mediante la habitual escritura automática surrealista, es un torrente de palabras lleno de provocaciones y sorpresas: «Ajonjolín hecho sopa y más borracho que una cuba y un jaleo de 1ª, de 2ª y de 3ª echando chispas y capirotes renegando y torciendo meándose encima del piano y tirándose pedos en el cornetín de su mujer, la Jacinta…». Cela le dijo a Jacqueline que había puesto «mis cinco sentidos (y alguno más que pedí prestado) y tanto amor como buena voluntad» para la edición del libro. «¿Recuerda usted lo que dijo Pablo la última tarde que estuve con ustedes? Lo tengo grabado en la memoria: “Nada puede hacerse sin amor; sin amor no es posible dar ni un paso'‘».

El poema completo de Picasso será recuperado, ya en su totalidad, por el propio Cela y su editorial en 1961. Será también entonces, coincidiendo con el 80 cumpleaños de Picasso, cuando el editor Ángel Caffarena lo reeditase en su versión completa cumpliendo la propuesta de Picasso, pues su edición malagueña, presente también en la exposición, reunía los poemas de Picasso con ilustraciones, en forma de difusos desnudos femeninos de Camilo José Cela. Su amistad y colaboración está testimoniada en 173 documentos, 41 de los cuales han viajado a Málaga. Una alianza en la que a veces Cela hacía de Cela y Picasso de Picasso, y en otras se intercambiaban los papeles.