El Prado dedicará una exposición a “su” Mona Lisa

La pinacoteca dedicará una monográfica a su copia de “La Gioconda” y a mostrar todo lo que se ha averiguado del taller de Leonardo da Vinci a través de este óleo

La copia de la "Mona Lisa" que conserva el Museo del Prado
La copia de la "Mona Lisa" que conserva el Museo del PradoWikipediaWikipedia Commons

El Museo del Prado va a dedicar el próximo otoño una monográfica a su “Mona Lisa”, una obra que atrajo una enorme expectación cuando se retiró el velo negro que recubría su fondo y que se añadió durante el siglo XIX. Esa restauración reveló el paisaje que había quedado oculto y ahora proporciona una excelente oportunidad para descubrir algunos métodos de trabajo que seguía Leonardo da Vinci en su taller. Para comprender las aportaciones que proporciona esta pieza se ha organizado a su alrededor una muestra que pondrá en relación este óleo con el que todos reconocen y que está en el Museo del Louvre en París.

La pinacoteca, que este año, si todo va bien, va a intentar recuperar algunas de las exposiciones que se han pospuesto debido a la pandemia. Miguel Falomir ha afirmado que, a pesar de las restricciones, todavía siguen viniendo público a las salas y la demostración es “Invitadas”, que ha recibido 46.500 visitas, teniendo en cuenta que hay aforo en el museo y, además, esta muestra a su vez también está aforada. A pesar de eso, se ha convertido en la exposición que más catálogos ha vendido en proporción de visitantes.

Entre las exposiciones organizadas, sobresalen dos. “Pasiones mitológicas”, prevista para marzo, reúne por primera vez las “poesías” de Tiziano, el conjunto mitológico que más ha influido en la historia de la pintura. Estas obras están dispersas por diferentes museos y empresas privadas que eran reacias a prestarlas. Por eso, esta muestra es una oportunidad única y casi irrepetible de observar este juego de óleos y ponerlos en relación con los artistas en los que dejó más huella, como Veronese, Alloria, Rubens, Ribera, Poussin, Velázquez o Van Dyck. Está coorganizada con La National Gallery, La National Galleries of Scotland en Edimburgo y el Isabella Stewart Gardner Museum de Boston.

La otra es “Tornaviaje”, una exposición dedicada al arte iberoamericano en España que se inaugurará en octubre. Es una oportunidad para valorar las aportaciones artísticas del Nuevo Mundo a España. Miguel Falomir ha recalcado que su relevancia es un hecho muchas veces olvidado y ha insistido que, de hecho, en nuestro país había una presencia de arte procedente de las colonias americanas mucho mayor que de Italia y Flandes.

Una exposición interesante será la dedicada a Marinus van Reymerswale, un pintor apenas conocido, del que todavía no existe una monografía y al que jamás se ha dedicado una muestra. Sus obras gustaban mucho en España y por eso los reyes las coleccionaron. Aunque su nombre no dice mucho, en cambio, sus pinturas son muy populares y fácilmente reconocibles. El Prado aspira a sacarlo de su discreto anonimato el próximo marzo.

Junto a estas proposiciones destacan otras, como “El hijo Pródigo de Murillo y el arte de narrar en el Barroco andaluz” o la que se dedicará al “Legado de Carmen Sánchez” o la propuesta para celebrar el cuarenta aniversario de la Fundación Amigos del Museo del Prado.