Cine

Kate Winslet y el orgullo de las arrugas: rechaza los retoques digitales de su imagen

La actriz rechaza por dos veces el cartel de la serie que produce en la que le habían disimulado las arrugas y se niega a que disimulen o corrijan su barriga en una escena

Una imagen de la actriz Kate Winslet en "Mare of Easttown", la serie en la que ha rechazado los retoques digitales
Una imagen de la actriz Kate Winslet en "Mare of Easttown", la serie en la que ha rechazado los retoques digitales FOTO: HBO

Hasta dos veces le devolvió el cartel de la nueva serie al equipo de publicidad de HBO. «Vamos, chicos, sé exactamente cuántas arrugas tienen mis ojos. Ponedlas ahí de nuevo», le dijo Kate Winslet al departamento de marketing de «Mare of Easttown», la nueva serie de la plataforma estadounidense. «Ellos me decían: “No puedes” y yo les decía “ya lo verás”», narró la actriz en una entrevista con «The New York Times». Y vaya si lo vieron: dos veces devolvió el cartel hasta que se reconoció a sí misma, tal y como es, la actriz de 46 años. Y no fue la única ocasión que pidió que la dejaran serlo, sin trucos de magia ni postproducción. En una escena de sexo de la misma serie, el director Craig Zobel le dijo que su barriga asomaba demasiado en algunos planos, pero le dijo que no se preocupase. Le prometió que retocarían la imagen digitalmente para embellecer la piel, disimular su curva o su suavizar su textura. «Ni se te ocurra», le contestó tajante Winslet.

La serie, una de las mejores de lo que va de temporada en las diferentes plataformas, cuenta la vida de una mujer que trata de dejar atrás un trauma, de superar las heridas reales que puede llevar una mujer corriente en estos años turbulentos, con la investigación de un asesinato de trasfondo. Así que en esa serie menos que en ninguna tenían sentido los retoques digitales, porque en la vida tal y como la conocemos no hay retoques digitales ni en los físico ni en lo psicológico. De acuerdo que el cine es la fábrica de ilusiones, pero también pueden dejarse en la chistera si la historia y, aún más importante, su protagonista, lo exigen. Hay que saber cuándo viene a cuento un endecasílabo.

«Creo que la gente ha terminado conectando con el personaje por esa razón. Porque no hay filtros. Es una mujer imperfecta y en pleno funcionamiento, con un cuerpo y un rostro propios de su edad, su vida y el lugar del que viene», decía la actriz que, según ella misma ha revelado, le pidió al equipo de iluminación de la producción que su rostro «no se viera bien» en cámara. Winslet quería que tanto su personaje como ella llevasen las heridas por fuera, como un gesto de valentía y de realismo, como una declaración de sinceridad actoral. Y lo llevó hasta las últimas consecuencias.

Así que la historia de una actriz que quiere salir imperfecta en pantalla ha resultado ser noticia en muchos de comunicación. Claro que, en el caso de Winslet, ella pudo hacerlo porque es también la productora ejecutiva de la serie. Esto lleva inmediatamente a pensar en cómo habría sido Hollywood con más mujeres en el cargo de ejecución, en el lugar donde está el poder en el capitalismo, es decir, con la llave de la caja fuerte. Porque la actriz británica arrastró durante años el malentendido de «Titanic», el de un papel romántico y una película multimillonaria, el del, si nos ponemos intensos, engranaje del estereotipo de la mujer en el cine. Aún fue peor: las revistas y los programas hicieron comentarios sobre su peso durante años, cuando dejó de ser la veinteañera y se convirtió en la mujer que es hoy. Pero no en una mujer cualquiera, sino en la que marca las reglas, toma las decisiones. Una mujer con el poder de la verdad y sin miedo a lo que piensen de ella.