Jorge Marazu: «Todos deberían saber lo que le sucedió a Lorca»

Para el cantante, la lectura de «El asesinato de García Lorca», de Ian Gibson, es imprescindible, porque «considero que todavía no se sabe suficiente de esto, y es importante»

Jorge Marazu
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Jorge Marazu aprovecha este espacio para hablar de «lo nuestro». De nuestra tierra, nuestra cultura y, ante todo, nuestra literatura. Y qué mejor manera que de la mano de Federico García Lorca. Marazu, que sacó disco «hace algo más de medi año» y que se encuentra trabajando «para pasar a la siguiente página, me gustaría grabar algo en los próximos meses», recomienda una lectura con el fin de resaltar «la relevancia de uno de las figuras más importantes» de nuestra literatura:

–Elijo «El asesinato de García Lorca», de Ian Gibson, porque, aparte de ser una aventura fascinante, considero que todavía no se sabe lo suficiente de todo esto. Es importante hacer referencia a algo tan importante como la figura de Lorca y su asesinato, tal y como sucedió. Todos deberían saber este tipo de cosas para que no vuelva a ocurrir.

–¿Qué conclusión extrae?

–Federico era una persona que no tenía nada que ver con los asuntos por los que le acabaron asesinando. No tenía mucho que ver con la política, pero sí con el arte. Él lo que quería era llevar la cultura a todos los lugares. Por eso hizo La Barraca. Te queda la sensación de que pagó por algo que no le pertenecía, que nos hemos cargado algo muy relevante de nuestra historia.

–Más allá de eso, ¿qué muestra Gibson sobre Lorca?

–Gibson maneja un lenguaje que lo hace accesible a cualquier persona. Está todo súper documentado y detallado. Te hace seguir el recorrido dato por dato de cómo sucedió todo.

–¿Cuál cree que fue el mayor legado de Lorca?

–La forma de hablar de las sensaciones de una manera tan intensa y eficaz. Hablaba de cosas que parecían sueños, tenía una manera casi galáctica de contar sus sensaciones. Es fascinante. Él veía cosas que los demás no vemos. No hablo de algo esotérico, sino de sensitivo.

Ian Gibson

–¿Qué obra de Lorca es su preferida?

–«Yerma». Es la primera suya que leí, el primer shock que tuve de Federico. No sé si es mi favorita, pero sí recuerdo esa sensación de sorpresa, de cómo un hombre tiene esa capacidad para sentir como una mujer. Y no una de hace 100 años, porque hay muchas que actualmente se pueden sentir identificadas con esa obra.

–¿Por qué debemos leer más a Lorca?

–Porque habla de nuestra tierra, de la gente del campo, de los marginados. Hay un concepto muy andaluz y español, y eso me fascina. Más allá de la belleza lírica, siempre digo que hay un amigo para mí en Federico. Lo leo en momentos bajos y veo cómo me está hablando de lo que está pasando. Como escribió Pepín Bello: «Cuando Federico entra en una habitación no hace ni frío ni calor, hace Federico».

–¿A quién le recomienda el libro de Gibson?

–A cualquiera que tenga sensibilidad, curiosidad o pasión por nuestra cultura. Que se sienta orgulloso de nuestro arte, algo que me parece muy difícil. Es una historia que todos deberíamos conocer y que se debería haber tratado más en los colegios. Es el dramaturgo más leído del siglo XX y tiene más relevancia en el extranjero que aquí.

–Somos expertos en no enorgullecernos de lo nuestro...

–Un ejemplo muy obvio es Leonard Cohen. Era un auténtico fascinado de Federico, su hija se llama Lorca. Dijo que cuando lo descubrió cambió su perspectiva sobre el arte. Aunque pensemos que hoy se le está reconociendo, aún falta muchísimo.