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Premios Goya

Bienvenida Mrs. Cate Blanchett: “Conozco a Almodóvar desde hace más de 20 años y llevábamos mucho tiempo queriendo trabajar juntos”

La actriz australiana recoge este sábado el primer Premio Goya Internacional en Valencia y se prepara para trabajar en la próxima aventura cinematográfica del cineasta manchego

Ha sido una burguesa acaudalada del Uper East Side con afición por los tranquilizantes en el universo alleniano, intentado restaurar el catolicismo en Inglaterra metiéndose en la piel de la reina Elisabeth, dado vida a un complejo Bob Dylan de todas las formas, con todos los rizos, los gestos y los cigarros consumidos posibles, se ha enamorado obsesivamente de Rooney Mara y se le han afilado las orejas lo suficiente como para convertirse en una etérea elfa que dirigía el camino de la comunidad del anillo. Cate Blanchett se ha metido en todas las pieles posibles y ha labrado un camino consolidado como actriz tan luminoso e inabarcable que a la Academia de cine española no le ha quedado más remedio que reconocérselo en forma de premio, concretamente de Goya Internacional, un galardón nuevo que nace con el objetivo de “reconocer a personalidades que contribuyen al cine como arte que une culturas y espectadores de todo el mundo”.

Cate Blanchett en el photocall del Palau de les Arts
Cate Blanchett en el photocall del Palau de les Arts Alberto Saíz AP

Frente al conglomerado de azulejos con acuarelas de toros bravos involuntariamente almodovariano, que preside la onceava planta del futurista edificio del Palau de les Arts de Valencia, ha recibido Cate Blanchett a los periodistas que esta mañana durante la rueda de prensa concedida en el contexto de la 36ª edición de los Goya aguardaban impacientes la llegada de la actriz australiana. Una vez arrinconada la frialdad de la multipantalla que ensombreció la pasada edición de los Goya y abrazada la presencialidad y el desfile habitual de estrellas patrias, la jornada de los premios más reconocidos del cine español no podía empezar de forma más glamurosa que dando un cálido recibimiento. “No hace falta que la presente”, declaró el presidente de la Academia, Mariano Barroso, a sabiendas de que el nivel de popularidad de la intérprete es lo suficientemente prestigioso como para obviar adornos innecesarios a la hora de introducir su presencia.

Enfundada en un estiloso traje rosa perlado, la protagonista de “Carol” se ha mostrado infinitamente agradecida por el reconocimiento de la Academia: “Cuando me comunicaron que me iban a dar el primer Goya Internacional, siendo además la primera vez que se entrega, me quedé sin palabras. En líneas generales, ya no solo la obra concreta de Almodóvar, el cine español, el cine en castellano, siempre ha sido una influencia fundamental. Acabo de trabajar con Guillermo del Toro y también en un proyecto para Alfonso Cuarón” y ha resaltado la estrecha relación que le une con Pedro Almodóvar, cineasta con el que se encuentra estrechamente vinculada gracias a su próxima participación en “Manual para mujeres de la limpieza”, primera película basada en la novela de Lucía Berlín que el manchego dirigirá por primera vez en inglés y que contará con la actriz como protagonista y como productora de la misma.

“Conozco a Pedro desde hace más de veinte años y llevábamos mucho tiempo hablando de la posibilidad de participar en un proyecto de forma conjunta y de repente encontramos este proyecto, que es una auténtica delicia. Pero es que además de eso, es un trabajo que nos apasiona a los dos y cuando estos dos elementos se unen, consigue generarse una sinergia que no es nada habitual y que conviene aprovechar. Trabajar con Pedro supone no solo trabajar con la persona, sino con la cultura que representa”, afirmó entusiasmada antes de añadir: “El universo de Pedro se basa mucho en sus guiones y éste en concreto es una maravilla. Todo parte ciertamente de la obra de Lucía Berlín pero el punto de vista del universo propio de Pedro hace que vayamos más allá y que en este caso, profundicemos por ejemplo en conceptos que tienen que ver con la adicción en todo su registro: hablo relaciones personales y drogas”.

Se trata de la primera vez en la historia de los premios que se otorga este galardón de categoría nueva a una intérprete extranjera con el objetivo de imprimir un carácter más internacional a unos premios con sello nacional. Algo que sin duda, Blanchett consigue representar. Con una dilatada trayectoria a sus espaldas y portadora de una elegancia innata que le otorga la capacidad de andar como si flotase, la australiana también ha querido aprovechar su encuentro con los medios para reivindicar su trabajo.

“Ya tengo una edad como para poder decir que tengo una carrera y espero que esa carrera siga avanzando y que me lleve por nuevos derroteros y en múltiples direcciones. Es muy fácil cuando uno echa la vista atrás pensar que un trabajo creativo funciona siempre como una línea, con una dirección clara, pero lo cierto es que el camino creativo está lleno de desviaciones, a veces muy aleatorias. Si uno decide poner el aplauso como el tope de la experiencia e ignorar lo que es el trabajo, se está equivocando y por eso yo siempre me sorprendo de los premios. Cada vez que termino un proyecto pienso “y ahora qué, cuál es el siguiente paso”, señaló la actriz.

Cate Blanchett en la rueda de prensa en Les Arts de Valencia
Cate Blanchett en la rueda de prensa en Les Arts de Valencia Javier Ramírez Europa Press

La grandilocuencia y el boato de los grandes acontecimientos, tanto festivales de cine como galas tan relevantes como la de esta noche, son para ella, algo muy aprovechable en términos profesionales: “Los festivales ayudan enormemente en toda la experiencia cinematográfica pero además, las academias fomentan un trabajo de apoyo a la industria que el público general no tiende a ver, pero que es fundamental y está ahí: asesora, recomienda financiación, son mentores en un proceso de mirar hacia el futuro. Creo que tienen una enorme responsabilidad a la hora de crear el presente del cine pero siempre con la vista hacia ese futuro, porque nos encontramos con movimientos sociales fundamentales que no solamente es importante entenderlos, sino incluirlos. Y me refiero al Black Lives Matter o al #MeToo: esa inclusividad tiene que adaptarse a todos los niveles y creo que si una Academia o cualquier organismo de ámbito cultural no entiende esos conceptos y no intenta cambiar y no mira hacia el futuro, acaba siendo irrelevante y claramente, la Academia española, como me ha nominado y me ha dado este premio, demuestra que es muy moderna”, destacaba entre risas.

En cuanto a la eterna dicotomía (acrecentada por el periodo pandémico) entre salas y plataformas, la reina Elisabeth apunta: “Sería muy negligente por mi parte no ser consciente de lo que ha pasado durante este periodo de pandemia. Durante 18 meses, la mayor parte de nosotros, hemos estado consumiendo contenido principalmente a través de plataformas y esto tiene un efecto y debo decir que esto no es algo que me preocupe solo en la industria creativa, en cualquier sector los monopolios no son una buena idea. Por otra parte también he de reconocer que las plataformas han dado una serie de oportunidades a nivel de financiación para determinados artistas y proyectos que hay valorar como algo positivo. El mensaje debería ser que las obras se deberían ver tal y como han sido concebidas. Hace poco hablaba con Cuarón y me comentaba “¿cuándo fue la última vez que viste una película de Bergman en una pantalla grande? ¿por verla en una pantalla pequeña, en el móvil o en el ordenador consideras que sus películas son menos cine?”. Cuando hablamos de creatividad hablamos de grandes ideas, el cine se nutre de grandes ideas, da igual el tamaño de la pantalla si las ideas son grandes”, se despedía entre el aplauso de los presentes.