Arte

Jeff Koons lleva la burbuja NFT a la Luna

El ambicioso artista estadounidense se prepara para mandar de la mano de la galería Pace Verso, y en asociación con NFMoon (empresa especializada en artes digitales y tecnología) y 4Space (involucrada con la NASA) un grupo de esculturas al satélite natural de la Tierra

«Balloon dog» es una de las obras más representativas de Jeff Koons, escultor y pintor estadounidense que responde al arte conceptual y pop
«Balloon dog» es una de las obras más representativas de Jeff Koons, escultor y pintor estadounidense que responde al arte conceptual y pop FOTO: Luis Tejido EFE

Si el dinero fluye rápido, extrapolado al universo digital, tan cambiante, tan instantáneo, su velocidad se vuelve impetuosa. No son pocos los expertos que han advertido sobre la fragilidad del ecosistema que se está creando alrededor de la blockchain y, en especial, sobre la tensada burbuja en la que se sumergen los NFT (Token No Fungibles). Durante los últimos meses se ha producido un «boom» de creaciones digitales cada una de su propia naturaleza, estilos que hacen del arte una disciplina tan inabarcable como, a veces, incomprensible. Y que, además, se venden por miles y millones de euros que se intercambian por una obra de arte digital, intangible, pero con el atractivo de un certificado de autenticidad que señala que lo tiene solamente usted. Seña de la soberbia y el afán de distinción del ser humano a cualquier precio.

No obstante, un estudio ahora alerta de que la burbuja está a punto de explotar: realizado por «Nansen» –plataforma de análisis del universo blockchain–, ha analizado 8.400 colecciones que incluyen 19,3 millones de NFT individuales. Concluye que un tercio de estas obras digitales ya no vale nada, y que otro tercio se está comercializando por costes cada vez más bajos. Algo que hará temblar a los creadores de ciertos monos y monigotes virtuales. Que decepcionará a los artistas que ven en la blockchain la forma de sobreponerse a la tecnología. Y que preocupará al mercado del arte y a bastantes creadores, al menos, a Jeff Koons.

Jeff Koons posa junto a su escultura "Balloon Venus", expuesta dentro de la exhibición "Jeff Koons: el pintor y escultor" en el museo de esculturas Liebighaus, en Fráncfort (Alemania).
Jeff Koons posa junto a su escultura "Balloon Venus", expuesta dentro de la exhibición "Jeff Koons: el pintor y escultor" en el museo de esculturas Liebighaus, en Fráncfort (Alemania). FOTO: Boris Roessler EFE

La ambición de este artista siempre se ha expuesto contra y a pesar de toda crítica. Sus coloridos, gigantescos, innovadores «Balloon dog», «Bouquet of tulips» o el «Puppy» que preside el Museo Guggenheim de Bilbao han provocado tanta impresión como reticencia. Pero, de nuevo, esto no le preocupa al estadounidense, pues no cesa de aspirar cada vez más y más alto... hasta la Luna. De la mano de la galería Pace Verso, y en asociación con NFMoon –empresa especializada en artes digitales y tecnología– y 4Space –agrupación espacial involucrada con la NASA–, Koons va a mandar un grupo de esculturas nada menos que al satélite natural de la Tierra. Y lo hará, además, introduciéndose en la tirante burbuja de los Token No Fungibles: «Quería crear un proyecto históricamente significativo. Nuestros logros en el espacio representan el potencial ilimitado de la humanidad. Unas ideas que son fundamentales para mi proyecto NFT, que puede entenderse como una continuación y celebración de los logros aspiracionales de la humanidad dentro y fuera de nuestro planeta», explica el artista.

De esta manera, «a finales de año», especifica Pace Verso sin dar aún detalles sobre cuántas ni cómo serán las obras, una serie de esculturas encapsuladas en nanosatélites de unos 10 centímetros de ancho zarparán hacia la Luna. Cada pieza estará asociada a su propia versión NFT, que, a su vez, se subastarán en la Tierra, dinero recaudado que, ya que Koons ostenta el título del artista vivo más caro, se destinará a Médicos Sin Fronteras. ¿Estamos ante el comienzo del fin de la burbuja del arte digital y el proyecto es un atrevimiento? ¿O una innovación de la talla de vender una obra que físicamente vive en la Luna alimenta la soberbia humana y puede con todo obstáculo?