Cultura

Carmen Maura: nena, tú sigues valiendo mucho

La impecable trayectoria en cine, teatro o televisión de la icónica actriz vuelve a ser reconocida, esta vez gracias al Premio Platino de Honor 2022, que recibirá en la gala del próximo 1 de mayo

Carmen Maura en "Mujeres al borde de un ataque de nervios"
Carmen Maura en "Mujeres al borde de un ataque de nervios" FOTO: Destino

Su interés siempre se ha centrado en la diversión, sea propia o ajena. Tanto en cine, como en teatro y televisión, Carmen Maura ha demostrado su entusiasmo por provocar la carcajada, por elevar al máximo cualquier sensación a través de lo que es su pasión: la interpretación. A veces es actriz incluso sin darse cuenta. Lleva el arte de expresar y cautivar dentro, y ejemplo de ello es aquella coletilla que regaló a su público cuando Fernando García Tola le puso al frente, en 1981, del espacio de entrevistas «Esta noche». Citando a un caza talentos, Maura acuñó aquella frase de «Nena, tú vales mucho», y a sus 76 años tiene a todo un público y legado cinematográfico a sus pies para recordarle que sí, Carmen, sigues valiendo mucho.

En aquella época ya era chica Almodóvar por excelencia. Su trabajo en “Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón” (1980), “Gary Cooper, que estás en los cielos” (1980) o en “¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?” (1978) hicieron que Maura destacase en nuestro cine en general y en los indóciles ambientes de la Movida Madrileña. Tras esta cinta, vinieron “¿Qué he hecho yo para merecer esto?” (1984), “Mujeres al borde de un ataque de nervios” (1988), “¡Ay, Carmela!” (1990), “El entusiasmo” (1998), “La comunidad” (2000) o “Volver” (2006). Todo ello, de la mano de Pedro Almodóvar, Álex de la Iglesia o Carlos Saura: «Para mí cuenta mucho que el director me pueda hacer más o menos feliz. Cuanto más listo sea, mejor me lo paso, y eso me pasaba con Almodóvar, porque hacía reír», decía ayer la actriz en un encuentro con la Prensa.

Carmen Maura posa durante el encuentro que mantuvo este miércoles con un reducido número de periodistas para hablar del Premio Platino de Honor
Carmen Maura posa durante el encuentro que mantuvo este miércoles con un reducido número de periodistas para hablar del Premio Platino de Honor FOTO: Chema Moya EFE

Y, además de ir convirtiéndose en una figura icónica, Maura fue coleccionando reconocimientos. A día de hoy, cuenta, además de con 160 películas rodadas, con una Palma de Oro de Cannes, cuatro Premios Goya, una Concha de Plata de San Sebastián, un Premio César o dos galardones de la Academia Europea. A este palmarés, se le une ahora el que se le concederá en una ceremonia el próximo 1 de mayo: el Premio Platino de Honor 2022. “Cuando empezáis a leer todo lo que he hecho pienso que es normal que esté tan cansada”, comenzaba la actriz. “Me siento muy a gusto con este premio, porque he hecho muchísimas películas en América Latina y me lo he pasado muy bien. Una de mis frustraciones es que muchas de ellas no se han visto aquí, eso hay que arreglarlo de alguna manera”, asegura la actriz, quien apunta que su situación como una de las principales actrices de nuestro cine se debe a que “he tenido mucha suerte. Una de las cosas ingratas de esta profesión es que no basta con hacerlo bien. Y también tiene que ver que yo concibo ser actriz como una fiesta, lo que ha hecho que nunca deseara llegar a ningún sitio. Si me divierto y encima me pagan, genial”.

Golpes de suerte y llamadas

Asegura, por tanto, que es clave estar en el momento adecuado y en el lugar adecuado, en su carrera afloran varias de estas situaciones que, poco a poco, fueron conformando el gran punto de inflexión. “Cuando empecé hubo algo bueno, y es que en un año tuve tres representantes y luego decidí no tener ninguno, porque cuando empezaban me decían que no me convenía hacer ciertas cosas. Nunca habría trabajado con Almodóvar, porque todos me aconsejaban que eso era muy peligroso para mi carrera”, recuerda. Así como rescata algunas gloriosas llamadas de teléfono, como fue con Picazo, quien “hizo pruebas a todo Madrid y, de repente, me llamó y me dijo que no era la actriz que él buscaba, no tenía ni la mirada ni las manos que él quería, pero que como era capaz de hacer cualquier cosa, me iba a dar el papel”.

Algo parecido lo que le ocurrió con Saura para hacer “¡Ay, Carmela!”, “que me confesó que él nunca me habría llamado para una película suya, pero como me comunico muy bien con el público creyó que yo era la ideal para ese personaje. Fue una de las películas que más me ha gustado hacer, Saura estuvo maravilloso en el rodaje”. Por su parte, con Alex de la Iglesia sucedió que “me llamó y me dijo que tenía un guion para un hombre, pero si lo hacía yo lo convertía en mujer. Pues conviértelo, le dije”.

“No me queda nada por hacer”, apunta Maura, “no tengo ganas de nada especial. Tengo ganas de irme al campo en realidad. Me atraen más las cosas fáciles que difíciles, y nunca he tenido un personaje que quiera hacer, lo cual me tiene muy relajada, porque si me lo dan no va a pasar nada”, concluía la actriz, como siempre, sonriente, natural, sencilla, icónica, divertida.