Cultura

Calixto Bieito y su guerra fratricida con Shakespeare

El director condensa en «Erresuma/Kingdom/Reino» los dramas históricos del Bardo, donde la violencia es un indispensable: «A los cinco minutos todo estará lleno de sangre», anticipa Pou

José María Pou, de pie, encarna a Falstaff en su tercera colaboración con Calixto Bieito
José María Pou, de pie, encarna a Falstaff en su tercera colaboración con Calixto Bieito FOTO: ©E.MORENO ESQUIBEL www.morenoesquibel.com

Allá por 2017 (qué tiempos aquellos...) Calixto Bieito (Miranda de Ebro, 1963) soñó con un Shakespeare monumental. Una de esas funciones que duran dos y tres días y que había visto en Londres «en un par de ocasiones», dice. Sin embargo, decidió que no, que «mejor tomar otro camino». Optó por relacionarse «con otras artes, como la pintura, el cine, la fotografía...», y condensar todo lo que puede entrar en semejante espacio en apenas hora y tres cuartos. Como el que coge un limón, lo aprieta en su mano y lo exprime hasta sacarle todo el jugo. Es precisamente esta la escena que se repite en varias ocasiones de Erresuma/Kingdom/Reino. Para, José María Pou, uno de los protagonistas de este reparto coral, lo que Bieito ha hecho es una «destilación» completa. «Ha metido el puño hasta conseguir todo el zumo. Es un resumen heroico de lo que podían haber sido cuarenta horas de teatro».

Y así lo celebra un actor que vive inmerso en la contradicción. Maldice el no haberse retirado todavía: «Llevo cinco años diciendo que lo voy a dejar. Soy el mayor gilipollas del reino, me convencen con nada. Tengo una malísima buena suerte, o viceversa, porque todo lo que me ofrecen es muy bueno. Hasta el día que me presenten una chorrada, que diré que no». Pero la realidad es que no puede, no sabe o no quiere alejarse de las tablas. «El entusiasmo es el mismo, igual que la vocación, aunque ya note el desgaste. Cada vez me cuesta más sacar la vitalidad», asegura un hombre que suma 54 años sobre el escenario. Todo «un chollo» para el Estado, «al que le estoy ahorrando dinero porque nunca se me ha ocurrido pedir la jubilación ni, como tienen algunos, a medias».

Refunfuña Pou unos segundos sobre por qué no está retirado, aunque pronto se pierde en el laberinto del teatro. Lejos de echarse para atrás con aquella versión extendida de Shakespeare, dice que le hubiera «entusiasmado» hacerla. «Estar tres días metido en estos textos es un placer que va mucho más allá del cansancio». Y es que, aunque redujera la duración del montaje, Bieito sabe qué ofrecer a Pou. Tercera vez que colaboran director e intérprete y tercera vez que se sumergen en el Bardo. «Todos los Shakespeares que he hecho han sido con Calixto», reconoce Pou. Esta vez le toca el papel de Falstaff, un personaje «redondo» al que «solo le falta tener una tragedia con su nombre, como sí pasa con Hamlet». Para muchos expertos en el inglés, se trata de una de las grandes creaciones del autor. «Sería otra cosa si Enrique IV se hubiera titulado Falstaff, donde es el verdadero protagonista», teoriza Pou sobre una figura que llegó a ser la favorita de Isabel I.

FOTO: ©E.MORENO ESQUIBEL www.morenoesquibel.com

Pero Erresuma/Kingdom/Reino, que llega ahora al Teatro Español, es mucho más que un solo nombre, es una osadía escénica imaginada por el director a partir de los dramas históricos de Ricardo II, Enrique IV, Enrique V, Enrique VI y Ricardo III. Si el pasado año Jan Lauwers presentaba en España su revisión «gore» de diez textos de Shakespeare en Billy’s Violence (a partir de las mujeres de Otelo, Hamlet, Cimbelino, Julio César...), en esta ocasión es Bieito el que toma el testigo, aunque sea de una forma más ordenada. Los «sketches» dispersos que se sucedían entonces son sustituidos en esta ocasión por una historia «con más coherencia», defienden.

Una familia se sienta en la mesa mientras se proyecta el Inglaterra-Alemania de la final del Mundial de Fútbol de 1966. Bobby Charlton contra Beckenbauer. Acontecimiento de infausto recuerdo para los germanos tras el gol de Hurst, uno de los más polémicos de siempre. Será este evento el que lo hile todo, asegura Bieito. La historia real de la Inglaterra del siglo XV se traslada a los años 60 del XX con un hito deportivo de fondo, pero con la sucesión a través de la violencia como plato principal. Para conseguir el poder, un rey debe matar al anterior con sus propias manos o a través de intermediarios. La «Guerra de las Dos Rosas», como se conoce popularmente a la guerra civil entre la Casa de Lancaster y la de York (en referencia a que sus símbolos respectivos eran una rosa roja y una blanca, ambas herederas del rey Eduardo III y ambas aspirantes al trono), pasa a ser un asunto de la cotidianeidad familiar.

La sala blanca, impoluta, recibe al espectador. En la mesa se sentarán los miembros del clan, once: Enriques IV, V y VI, Lady Anne, Margarita d’Anjou, Jeanne d’Arc, Falstaff, Dick the Butcher, Duke of Cambridge y los Ricardos II y III. Poco durará la paz en esa caja blanca virginal. Se desatan las luchas fratricidas. «A los cinco minutos ya está todo manchado de sangre», confiesa Pou de un espectáculo que define con tres palabras: «Ambición, violencia y sangre». Porque la aspereza resulta inseparable de Shakespeare. Para el director, «es obvia», así que va más allá y se interesa «por los rincones oscuros de los personajes y cómo se relacionan entre ellos. Las guerras civiles, lo escribe Shakespeare, son una de las cosas más insanas de la humanidad y por eso he querido presentarlo con esta familia». Además, añade el actor, «todo coincide con la barbarie de Rusia en Ucrania y nadie del público va a poder evitar compararla con la violencia gratuita de destrozar a pueblos y familias para conquistar el poder. Realmente, creo que, a veces, el teatro se alía con la realidad para encontrar el momento oportuno».

FOTO: ©E.MORENO ESQUIBEL www.morenoesquibel.com

Pero, en mitad del horror, también aparece la belleza: «No solo hay violencia», se detiene Pou. «Shakespeare es ese monstruo que saca poesía hasta de lo más desagradable. Puede que sus creaciones se estén estrangulando y, aun así, son capaces de decir frases maravillosas». Por ello Bieito se pregunta qué haría sin estos cuentos y sin su violencia, odio, corrupción, reflexiones, madurez, desasosiego, incertidumbre, ira, piedad... «¿Cómo podríamos explicarnos? Utilizar cuentos, relatos antiguos, narraciones de ciencia ficción nos ayuda», afirma. «Shakespeare entendió muy bien un mundo donde las personas, la política, la cultura y la tecnología están completamente entrelazadas. Los círculos de la Historia giran y giran. La brutalidad y la angustia acompañan a la humanidad desde los inicios», cierra.

  • Dónde: Naves del Español (Sala Fernando Arrabal), Madrid. Cuándo: hasta el 10 de abril. Cuánto: 20 euros