Muere Tom Heinsohn, una de las leyendas de los míticos Boston Celtics

Ha fallecido con 86 años después de más de seis décadas vinculado a la histórica franquicia de la NBA

Heinsohn celebra con los aficionados de los Celtics uno de los ocho anillos que ganó con la franquicia de BostonAP

La franquicia más legendaria de la NBA ha despedido a uno de sus mitos. Tom Heinsohn lo fue todo en los Boston Celtics y ha fallecido con 86 años después de mas seis décadas vinculado a una franquicia en la que era tan clásico como el escudo. Heinsohn ganó ocho anillos en los históricos Celtics de la década de los sesenta, sumó dos más como entrenador y cerró el círculo como comentarista en los partidos del Garden.

Heinsohn era una ala-pívot rocoso de 2,01 que formó pareja interior con el jugador que cambió la historia de la NBA, Bill Russell. Sólo el pívot y su compañero Sam Jones pueden presumir de tener más anillos que él con once. Heinsohn fue el mejor escudero de Russell y logró algo que nadie ha podido volver a conseguir en la historia de la Liga. En 1957 fue elegido Rookie del año, jugó el All-Star y ganó el título. Repitió anillo desde 1959 hasta 1965. En sus nueve temporadas como profesional promedió 18,6 puntos y 8,8 rebotes, fue seis veces elegido para el Partido de las Estrellas y ejerció como entrenador entre 1969 y 1978. Es uno de los cuatro miembros del Salón de la Fama que puede presumir de haber sido elegido como jugador y como técnico.

Nacido en Nueva Jersey (26/8/1934), Heinsohn jugó en el instituto St. Michael’s y luego pasó a la Universidad de Holy Cross donde se convirtió en el mejor anotador de su historia y llamó la atención de los Celtics, que lo eligieron el mismo año que a Bill Russell para cambiar el deporte estadounidense. En Boston se convirtió en el alma del equipo. En un grupo que tenía a leyendas como Russell, John Havlicek, Bill Sharman o Bob Cousy, Heinsohn vio cómo su camiseta con el número 15 colgaba del techo del Garden. Entró en el Salón de la Fama como jugador en 1986 y 29 años después de lo hizo como técnico. Su leyenda la prolongó en los micrófonos narrando los partidos de sus Celtics. Como decían sus amigos, la franquicia de Boston fue “el amor de su vida”.