Nadal: del orden al caos y a semifinales de la Copa Masters tras vencer a Tsitsipas

El español, impecable durante una hora y media, también supo mandar cuando el partido se enredó (6-4, 4-6 y 6-2) y ahora se enfrentará a Medvedev por un puesto en la final

Rafael Nadal hace un saque con efecto liftado en su partido contra TsitsipasFrank AugsteinAP

“Come on, come on”, gritaba Tsitsipas después de salvar una bola de break al comienzo del segundo set con un espectacular revés cruzado. Se empezaba a agobiar y seguro que por su cabeza pasaba el típico: “Si lo estoy haciendo bien”. Pero en ocasiones ni siquiera con eso es suficiente, ante rivales como Rafa Nadal, que lo estaba haciendo mejor y terminó ganando 6-4, 4-6 y 6-2 un duelo que tenía que dar todavía algunas vueltas. Era un partido a vida o muerte, seguir a semifinales de la Copa Masters o vacaciones, y el español será quien tenga que sufrir al menos un encuentro más, contra el ruso Medvedev, quizá el tenista más en forma en este tramo final del curso, con su victoria en el Masters 1.000 de París-Bercy y habiendo podido con Djokovic como si nada en la fase de grupos del torneo de maestros. Será el sábado. “Un esfuerzo más merece la pena”, que es uno de los lemas del español.

La desesperación de Tsitsipas llegó porque Nadal lo estaba haciendo prácticamente todo perfecto, aunque vendrían curvas. Pero sería más tarde, cuando el caos tomó el control sobre el orden. ¿Quién dijo que el saque del español es malo? No estaba concediendo ni una ocasión de ruptura al griego, pero no era más que la tónica general del torneo. Ante Rublev, en el estreno, también cero bolas de break en contra e incluso en el partido que perdió contra Thiem sólo hizo frente a dos oportunidades, y el austriaco aprovechó una... Pero para ganarle tuvo que ser en dos tie breaks. Saques planos más fuertes, el habitual cortado que desplaza a los rivales... Hacía daño Rafa con ese primer golpe que o era definitivo o casi, porque la pelota que le venía era forzada y el español se iba a pegarla con todo para finalizar el punto en pocos tiros. Ganando fácil los juegos de servicio, todo es más sencillo. No es que Tsitsipas concediera demasiado, incluso dejó un golpe fantástico, un revés saltando por los aires que saldrá en todas las repeticiones, aunque el punto se lo llevó el manacorense. Las pocas opciones que concedió el heleno, el zurdo las aprovechó. Las dos primeras pelotas de break las salvó Tsitsipas, pero en el segundo juego con problemas ya no pudo. Rafa, con la clásica táctica contra oponentes con revés a una mano, le buscaba por esa zona y le encontraba el hueco por todas. Cometía muy pocos errores el español, que tenía el cóctel perfecto: bien al saque y sólido pero a la vez agresivo.

El segundo parcial se movía por una zona parecida al primero. Más problemas para Tsitsipas que, pese a todo, estaba jugando un gran partido, y el rodillo de Nadal al servicio, indescifrable para su rival, que también trataba de buscar la zona del revés del balear, pero por ahí estaba bien igualmente Rafa, por mucho que su golpe más definitivo sea la derecha. Parecía cuestión de tiempo o de un tie break. Pero dentro de un partido de tenis hay muchos partidos. Y cuando el zurdo servía para llegar al 5-5, se lio. Se fue a la red sin mucho control y acabó concediendo la ruptura con una doble falta. Increíble. Partido igualado.

La locura llegó al O2 Arena de Londres y se encadenaron varias roturas seguidas. Más cansancio, más nervios... Ya era una cuestión de saber aguantar. Tsitsipas venía con la inercia positiva, pero a la primera perdió el saque. Aunque después lo recuperó. Era extraño que Nadal, experto en manejar estas situaciones, no se serenara. Regaló el break con un revés a la red, casi al suelo. Sólo fue la previa de la tercera rotura seguida, además en blanco. Estaba más descontrolado Tsitsipas y de ahí al final todo fue más a trompicones. Pero Nadal supo resistir y se ha ganado el derecho a seguir peleando por el gran título que todavía no está en su palmarés.