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“¡Oh capitán, mi capitán!”: de la bronca de Rudy a su triple decisivo

El líder de la selección disputará su séptima semifinal en un Eurobasket. Ha ganado con España tres oros, una plata y un bronce continentales

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Rudy disputará su FOTO: CLEMENS BILAN EFE

Lo más normal con 37 años y 18 después de haber debutado con la selección en los Juegos de Atenas es que Rodolfo Fernández Farrés (4-4-1985, Palma de Mallorca) estuviera realizando la pretemporada con sus compañeros del Real Madrid. Firmó en julio la renovación por una temporada y bastantes semanas antes ya había decidido embarcarse en una nueva aventura con la selección. Es el primer campeonato en el que no está su padre, que falleció a mediados de mayo. Su compromiso con el equipo nacional está acompañado en este torneo por el homenaje a su padre. “Él hubiese querido que estuviera aquí”, asegura el capitán de España.

Los once compañeros que están con él en Berlín y el seleccionador reconocen en su figura al líder indiscutible del grupo. Él es el referente. Por su conexión con la Edad de Oro del baloncesto español y porque es un ejemplo dentro y fuera de la pista. Scariolo asegura que incluso a veces es demasiado duro, pero los compañeros están enamorados de la versión madura de un jugador que ante Finlandia volvió a dar una lección. Y en descanso llevó la voz cantante en el vestuario. “Cuando lo he oído he pensado: se está pasando. No he tenido que añadir broncas porque ese impacto emocional de la exigencia y la agresividad lo ha hecho el capitán”, aseguró Scariolo.

La baja de Llull ha obligado al alero a multiplicarse. En defensa, pero también en ataque. Su papel atrás junto al de Alberto Díaz y Usman Garuba han convertido a la defensa española en una pesadilla para los rivales. Ya hubo pistas ante Turquía en la primera fase y los cruces con Lituania y Finlandia lo han ratificado. Ante los nórdicos, Rudy vio cómo el arranque del partido no era el debido. Diseccionó desde el banquillo, como hace siempre, el titubeante comienzo de España. Finlandia se escapó en el primer cuarto, aumentó distancias en el segundo y cuando él entró en cancha la defensa española comenzó a mejorar. Después de los 29 minutos que estuvo en pista ante Lituania, sumó otros 18:11 frente a los nórdicos. Y le dio tiempo a hacer de todo. Anotó 11 puntos (3/5 en triples) y robó cinco balones que sembraron el pánico en el ataque de Markkanen y compañía. Sus triples, además, llegaron en momentos determinantes. El primero fue en el tercer cuarto cuando España había comenzado la remontada. Los otros dos llegaron en los instantes decisivos y no fueron precisamente pisando la línea. El último, desde ocho metros y con la amenaza del final de posesión, fue la tumba para los finlandeses. Como le dicen los compañeros, Rudy es “Oh capitán, mi capitán”. Su torneo y su compromiso con el equipo resultan la envidia del resto de selecciones.