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El cuerpo de Blanca estaba recostado en una piedra

  • Se siguen haciendo pruebas en el Anatómico Forense
    Se siguen haciendo pruebas en el Anatómico Forense /

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Tiempo de lectura 4 min.

06 de septiembre de 2019. 09:47h

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Laura L. Álvarez 5/9/2019

El informe preliminar de la autopsia practicada ayer a la medallista olímpica Blanca Fernández Ochoa y que ya fue enviado al Juzgado de Instrucción número 5 de Villalba (que lleva la investigación de la muerte) será clave para conocer la data y la causa de la muerte de la esquiadora a falta de «signos evidentes» de fallecimiento como traumatismos o heridas de arma.

La autopsia se realizó ayer durante más de tres horas en el Instituto Anatómico Forense de Ciudad Universitaria por parte del forense y en presencia de agentes del DEVI de la Policía Científica y de Homicidios de Policía Judicial de Madrid. La clave, según fuentes cercanas a la investigación, está en el análisis de sangre y vísceras, cuyos resultados tardarán unas semanas. El estudio del contenido del estómago será importante para determinar si la mujer ingirió algo que pudo causarle la muerte y no habría que descartar una posible intoxicación medicamentosa ya que en la mochila de la esquiadora se encontraron varios blísters de medicación que tenía pautada para su tratamiento psicológico.

El cuerpo de la medallista olímpica fue encontrado a las 12:30 horas del miércoles en la subida al pico de La Peñota, cerca de Cercedilla. Estaba antes del Collado del Rey y del llamado «pino solitario» o pino de San Roque, un lugar con unas vistas espectaculares de la sierra madrileña y desde donde se ven los picos más importantes como Siete Picos, esa montaña «fetiche» para la familia Fernández Ochoa, como reconocía estos días la hermana de Blanca y uno de los motivos por los que la búsqueda se centró en esa cordillera al noreste del Valle de la Fuenfría.

Según un testigo presencial, el cadáver se encontraba en unas piedras situadas a unos 15 metros del sendero que sube a la cima de La Peñota. «Imposible de ver desde la senda ni desde el aire», reconoce esta fuente. De hecho fue Xena, esa perra que está entrenando para detectar estupefacientes, la que se alteró con el olor al pasar cerca. Su guía, el sargento Francisco Borreguero, le quitó la correa y salió corriendo hacia el lugar donde se encontraba el cadáver. Ahí, como sentada o recostada entre dos piedras, se encontraba el cuerpo ya sin vida de Blanca Fernández Ochoa.

Al haber estado a la intemperie en el monte tantos días, sometida a cambios tan bruscos de temperatura (mucho calor de día y el frío de la sierra por la noche además del par de granizadas que han caído en la zona) así como a la fauna propia del lugar, el cadáver era complicado de reconocer. De hecho, fue por la foto que hicieron a las botas de montaña que llevaba puestas (y que su familia las reconoció) por lo que pudieron identificarla. La posición del cuerpo era clave para la investigación policial y descartaba cualquier tipo de caída accidental. Alrededor del cadáver no había nada a simple vista: es decir, si había tomado algo, no estaba en el suelo. No obstante, durante la inspección ocular que realizan los agentes del DEVI de la Policía Científica se recogieron multitud de vestigios en un radio bastante amplio, tal y como marca el protocolo, por si fueran de interés para la investigación. En la mochila de la esquiadora había fármacos que ella solía tomar y un tique de compra. Ningún otro elemento que permitiera inferir su intención de pasar unos días en el monte (algo de abrigo o víveres), algo que es importante de cara al atestado policial que se enviará al juzgado que lleva el caso.

Por esta zona de la sierra había pasado el helicóptero el domingo por la tarde, el día que la empezaron a buscar por la sierra tras encontrar su coche esa mañana en el párking de Las Dehesas. También habían sobrevolado los famosos drones que participaron en la búsqueda con cámaras de mucha precisión y tampoco. «Pasaron en la otra dirección. Por la orografía del lugar, a no ser que estuviera en un descampado, era imposible de ver. Ahí (donde estaba ella), como no mires a propósito, no la encuentras», explica esta fuente. De hecho, aunque el guardia civil que la encontró pasó a unos metros, si no llega a ser por Xena, también hubiera pasado de largo. Aunque estaba dentro del radio de búsqueda es cierto que no era una de las zonas calientes, centradas sobre todo en Siete Picos. Fuera como fuese, el hallazgo se produjo y la familia ya puede comenzar el duelo.

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