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El problema del PSG con Sergio Ramos y el enfado de sus compañeros

No será fácil encontrarle acomodo como titular sin alterar a un grupo ya inquieto por su fichaje

Mauricio Pochettino, entrenador del PSG, y Sergio Ramos.
Mauricio Pochettino, entrenador del PSG, y Sergio Ramos.Paris Saint-GermainParis Saint-Germain/EFE

El día que Sergio Ramos supere sus problemas físicos y esté en condiciones de jugar, al entrenador del PSG, Mauricio Pochettino, se le multiplicarán las opciones tácticas, pero también los problemas. No será sencillo encontrar acomodo a Ramos en el once inicial sin alterar el ecosistema de un vestuario ya inquieto por el fichaje del central español.

Pochettino dispone de varias posibilidades para dar la titularidad a Ramos, pero con cualquier decisión que tome saldrá perjudicado alguno de los hombres fuertes del vestuario. Si consigue acercarse a su mejor nivel, Sergio Ramos es el central más solvente de toda la plantilla del PSG, pero su estado físico es una incógnita. Sobre Ramos ahora no hay certezas, solo dudas. Las lesiones que le han impedido debutar con el PSG le alejaron antes de la selección española, a la que parece complicado que pueda volver.

Si Pochettino opta por no variar el sistema de juego y por dar a Ramos uno de los dos puestos de titular en el centro de la defensa mandará al banquillo a Presnel Kimpembe o a Marquinhos, con las consecuencias que ello puede tener dentro del vestuario. Kimpembe es titular con Francia, actual campeona de mundo, y Marquinhos es el capitán del PSG y titular con la selección de Brasil. La temporada pasada, solo Keylor Navas y Kylian Mbappé jugaron más minutos que Marquinhos y Kimpembe, dos de los pesos pesados dentro del equipo.

La contratación de Sergio Ramos no fue bien digerida ni por Marquinhos, ni por Kimpembe, según publicó el diario Le Parisien, que se hizo eco del malestar que causó en estos dos futbolistas el fichaje del español. Los dos ven en Sergio Ramos una amenaza a su titularidad y no consideran que su llegada fuera una necesidad para el equipo, lo que provocó su enfado con los dirigentes de la entidad parisina. Parte del vestuario no entendió que no se renovara hace un año al brasileño Thiago Silva, actualmente en el Chelsea y que continúa manteniendo una gran relación con muchos de los que fueron sus compañeros, para contratar ahora a Ramos.

Una puerta que se le abre a Pochettino es adelantar a Marquinhos hasta la posición de mediocentro, donde ya actuó con regularidad en otras temporadas. Marco Verratti y Georginio Wijnaldum parecen los únicos imprescindibles para el entrenador argentino en el centro del campo, pero la utilización del brasileño en esa posición tendría otros daños colaterales. Uno de los más perjudicados por esa decisión sería el argentino Leandro Paredes. Si a Paredes, muy amigo de Leo Messi, ya le cuesta tener continuidad en el once inicial, con el adelantamiento de Marquinhos sus opciones de ser titular se verían reducidas de forma considerable.

Pero esta puerta hacia la titularidad que le abriría a Sergio Ramos el adelantamiento de Marquinhos se la podría cerrar a Ángel Di María, titular indiscutible hasta ahora y pieza básica para que el ya de por sí débil equilibrio táctico de PSG no se desmorone. Además de sus incuestionables prestaciones ofensivas, Di María aporta un trabajo defensivo y un apoyo a los centrocampistas que no ofrece ningún otro delantero del equipo. Si Neymar, Messi y Mbappé van a formar el tridente en la delantera, Pochettino debería buscar acomodo a Di María en el centro del campo para no perder profundidad en ataque ni vigor en labores de contención. Si Di María mantiene su posición en el once inicial, otro compañero debería salir de ahí.

Una tercera vía que podría permitir a Sergio Ramos actuar como titular en el centro de la defensa sería que Pochettino variara el sistema y pasara a actuar con tres centrales y dos carrileros. Como parece poco probable que, si están en buenas condiciones, no jueguen juntos Neymar, Mbappé y Messi, este cambio táctico obligaría a que el PSG actuara solo con dos centrocampistas. El laberinto táctico de Pochettino parece que no tiene una salida tranquila.