Jaque en la UE por la cerrazón de Alemania y Holanda a los coronabonos

España e Italia exigen medidas excepcionales al Eurogrupo para alcanzar un acuerdo en la reunión de hoy. Luz verde a movilizar 100.000 millones para los ERTE y 200.000 más en créditos blandos

Italia y España no piensan darse por vencidas. Hoy los ministros de Economía y Finanzas de los Veintisiete se enfrentan a una nueva reunión del Eurogrupo que intenta restañar las heridas entre norte y sur, pero cuyo resultado se prevé incierto. Aunque en los últimos días ha emergido cierto consenso sobre un paquete de medidas para paliar los daños de la debacle económica asociada a la pandemia, todo indica que nos enfrentamos a un nuevo encuentro marcado por la tensión en el que Madrid y Roma van a seguir presionando para conseguir la emisión de deuda conjunta a través de los bautizados como coronabonos.

Una opción que se sigue siendo un anatema para capitales como Berlín y La Haya. Aunque en los últimos días, ha sido el Ejecutivo de Giuseppe Conte el que ha estado en primera línea de fuego batallando para propuestas más ambiciosas en el seno del club comunitario, el Gobierno de Pedro Sánchez se ha sumado a la presión con un artículo publicado en diez periódicos europeos en el que nuestro país pide un mecanismo de mutualización de deuda. Francia también está luchando para crear un fondo de emisión de deuda de manera conjunta, vinculado exclusivamente al coronavirus y con un duración de entre cinco y diez años, pero Bruselas se resiste a propuestas de este tipo ante la gran división que suscitan entre las capitales.

Como modo de que esta nueva reunión no sea un sonoro fracaso, las instituciones europeas se han afanado estos últimos días en construir puntos de encuentro que no vuelvan a enfangar el debate. Dentro de estos resultados concretos, se espera que las capitales europeas den hoy luz verde a aumentar con 25.000 millones de euros las garantías del presupuesto europeo con el objetivo de que se puedan movilizar hasta 100.000 millones de euros en préstamos a bajos tipo de interés que ayuden a sufragar el aluvión de ERTE en países como España e Italia. Dentro de este paquete, también se espera que hoy las capitales europeas aprueben aumentar las garantías del Banco Europeo de Inversiones para otorgar 200.000 millones de liquidez a las empresas vía préstamos blandos.

Hasta aquí los frágiles puntos de encuentro. Como tercer vértice del triángulo, la posibilidad anunciada por el presidente del Eurogrupo, Mario Centeno, de conceder hasta 250.000 millones de euros en préstamos a través del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), el fondo de rescate que ya auxilió a los países que no tenían acceso a la financiación de los mercados durante la crisis de deuda, a cambio de draconianas medidas de ajuste. Roma y Madrid se resisten a vivir una nueva pesadilla protagonizada por troikas y visitas de hombres de negro. Creen que la situación ahora es diametralmente diferente y, por eso, piden que el MEDE se utilice con reglas nuevas.

En esta ocasión, las capitales europeas están dispuestas a introducir mayor flexibilidad en las contrapartidas, a través de las líneas de crédito preventivas de condicionalidad reforzada, una posibilidad del menú nunca puesta en práctica. Aunque Berlín ha relajado su postura, La Haya se resiste a grandes concesiones y Roma sigue temiendo un rescate por la puerta de atrás que acabe estigmatizando al país. El propio Centeno ha reconocido que los países que recurran a esa ayuda deberán volver en el medio y largo plazo a la sostenibilidad de sus finanzas públicas y la normativa del MEDE exige la firma por parte de cada país de un Memorandum de Entendimiento en el que aparezcan las condiciones aparejadas a la ayuda, como en los momentos más dramáticos de la crisis. Aunque Madrid ha sido algo menos tajante que Roma en su negativa a acudir a esta herramienta, también comparte que debe se tan solo un instrumento transitorio y que no enmascare la necesidad de poner en marcha otras medidas.

Es tal la cerrazón de Holanda, que parece prácticamente imposible que en la cita de hoy pueda prosperar la opción de crear, dentro del fondo de rescate, una nueva herramienta más flexible y que responda con mayor claridad a las demandas italianas y españolas. Una opción esbozada estos pasados días pero que vuelve a chocar con el dique holandés.

Las posiciones

Francia: Macron propone un fondo excepcional de carácter temporal para financiar la crisis. Para Francia, el paquete económico de respuesta a la crisis sanitaria que se va a discutir en el Eurogrupo de hoy sigue quedándose corto. Macron comparte la tesis de Sánchez y Conte en cuanto a que el origen de esta crisis no se debe a desequilibrios macroeconómicos, sino a una pandemia planetaria y, por ello, la respuesta no puede limitarse a los instrumentos derivados de la crisis de la deuda como el Mecanismo de Estabilidad Europeo (MEDE). Macron ha respaldado la idea de un «endeudamiento común sea cual sea el nombre». Pero dando por sentado el férreo rechazo de Holanda y Alemania a los coronabonos, Francia ya ha planteado una alternativa en forma de fondo, «excepcional y de carácter temporal», cuya función sea acelerar la recuperación de la economía de la UE una vez superada la fase crítica de la crisis sanitaria. Así fue definido por el ministro francés de Economía y Finanzas, Bruno Le Maire, quien apuntó que este instrumento paneuropeo tendría la capacidad de emitir deuda con la garantía común de los países miembros mediante contribuciones nacionales o mediante un impuesto de solidaridad de carácter nacional. «Hace falta un plan de estímulo postcrisis». Carlos Herranz (París)

Italia: Apuesta por mutualizar hasta 1,5 billones de euros de deuda ligada solo a la crisis sanitaria. Italia lidera en Bruselas la batalla para la aprobación de los llamados coronabonos. El Gobierno ha aplaudido las últimas propuestas llegadas de la Comisión Europea, como el fondo para cubrir subsidios por desempleo o la posibilidad de recurrir al Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) sin contrapartidas, pero insiste en que resulta imperativo mutualizar la deuda que genere la salida de la crisis. Todas las instancias italianas se han movilizado para elevar la presión al máximo nivel, desde el Gobierno, la jefatura de Estado o los hombres con más influencia en Bruselas, como el ex presidente del BCE Mario Draghi. El último ha sido el comisario de Economía, Paolo Gentiloni, que ha escrito una carta junto con el comisario de Industria, el francés Thierry Breton, para pedir la creación de un fondo que emita bonos por valor de 1,5 billones de euros. El Gobierno de Giuseppe Conte sabe que le resultará muy difícil convencer a Alemania, además de Holanda, y que ni siquiera Francia querrá distanciarse excesivamente de Berlín, pese a que París apoya la propuesta italiana. En Roma insisten en que la fórmula no incluiría deuda pasada y que el nombre de los coronabonos es lo de menos. Compartir todo el gasto es la apuesta. Ismael Monzón (Roma)

Alemania: Berlín mantiene su postura y ofrece un MEDE «blando» sin la vigilancia de la troika. Angela Merkel aseguró ayer que la Unión Europea se enfrenta a «su mayor reto» desde su fundación debido a la crisis del coronavirus y expuso que «la respuesta» a esta crisis solo podría ser «una Europa más fuerte y que funcione bien». No obstante, Alemania mantiene su postura y defenderá hoy en la cumbre del Eurogrupo un modelo de rescate que, como aseguró ayer el Gobierno germano, «no tiene que estar vinculado a innecesarias condiciones» ni a la vigilancia de una troika. El Ejecutivo de la canciller considera que no es el momento de vincular las ayudas a unas condiciones que «equivaldrían a una caída en la política de austeridad como la aplicada tras la crisis financiera», según informaron ayer los ministros alemanes de Exteriores, Heiko Maas, y de Finanzas, Olaf Scholz. En ningún aludieron a los «coronabonos», un instrumento que varios países, entre ellos España, han solicitado para afrontar las consecuencias económicas de la pandemia. Según Berlín, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) ya puede aportar a los países del euro «capital en las mismas condiciones favorables» lo que significa que que España podría recurrir a él por valor de 28.000 millones de euros. Rubén Gómez del Barrio (Berlín)