Teletrabajo para rato

Algunos ven en el teletrabajo la esclavitud del siglo XXI; otros lo consideran el paraíso en la tierra porque pueden hacer un cocido mientras se ganan el jornal. Todos estamos de acuerdo en que ha venido para quedarse

teletrabajo
José Maluenda

Hace menos de un año, cualquier planteamiento de aumentar el teletrabajo era recibido con cierta cautela por parte de los empresarios de nuestro país. Se veía como una concesión al empleado, una licencia que iba en detrimento del rendimiento y la productividad pero que se aceptaba a regañadientes en ciertos contextos para favorecer la conciliación o el ambiente laboral. Hoy, dos meses después de que se decretara el estado de Alarma, no se observa ninguna prisa para que los trabajadores vuelvan a fichar cada día y tenerlos «controlados». ¿Qué ha pasado? ¿Tanto hemos cambiado para que ahora podamos organizarnos solos? Lo cierto es que el enorme experimento del teletrabajo que se ha llevado a cabo, por obligación, en España, ha salido realmente bien. Mucho mejor de los esperado. Tanto es así que la mayoría de asalariados no cuentan con volver, al menos, hasta el mes de septiembre a las sedes de sus empresas para desempeñar su labor de manera presencial.

Hasta aquí las bondades de una situación que nos ha venido dada. Las contraindicaciones de trabajar donde se come, se vive y se convive con la familia están empezando también a aflorar en algunos casos. El primer efecto no deseado de tanta mezcolanza es que las viviendas españolas no están acondicionadas para ser el escenario de tanta actividad. Mucha gente lleva más de dos meses haciendo equilibrios entre la mesa de la cocina, el sofá del salón e, incluso, la cama o la terraza y tanta contorsión está pasando factura en forma de lesiones de espalda y contracturas varias. Quizá sería oportuno empezar a pensar que la adecuación del mobiliario también forme parte de la salud laboral de los trabajadores, independientemente de que estén en presencia o en ausencia.

¿Y qué va a ocurrir este verano? ¿Hay que dar por hecho que el trabajador tiene acondicionada su casa para soportar el calor estival? Aunque quedan aún muchos interrogantes, el teletrabajo ha resultado, por norma general, más satisfactorio de lo que hubiéramos anticipado. Ahora solo queda terminar de pelar algunos flecos para que la experiencia sea óptima porque nos queda teletrabajo para rato.