Al rescate de las tiendas de barrio

El comercio minorista registró un descenso histórico de sus ventas del 31,5% en abril respecto a 2019 por el Covid-19, según el INE

Los datos ya constatan lo que los dueños de pequeños comercios denunciaban: están atravesando una de las peores épocas de su historia. El comercio minorista sufrió la mayor caída de ventas de su historia en abril con un 31,5% menos respecto al mismo mes de 2019, como consecuencia del impacto de la crisis sanitaria y la suspensión de la apertura al público de muchos locales y establecimientos minoristas por la declaración del estado de alarma, según ha informado este jueves el Instituto Nacional de Estadística (INE). La declaración del estado de alarma mantuvo al 46% de los pequeños negocios cerrados al público durante más de dos meses. Los autónomos han tenido que hacer frente a los gastos de sus negocios y de su día a día sin apenas ingresos. Mientras, los que pudieron permanecer abiertos, al ser considerados servicios esenciales, vieron como sus puertas se abrían en escasas ocasiones y los clientes optaban por las compras online o en grandes cadenas que resolvieran todas sus necesidades sin tener que desplazarse de tienda en tienda.

Con este desplome, el mayor de toda la serie histórica, las ventas del comercio minorista encadenan dos meses consecutivos de retrocesos después de haberse hundido en marzo más de un 14%. Eliminados los efectos estacionales y de calendario, la facturación del comercio minorista cayó un 31,6% en abril, más del doble lo que retrocedió en marzo (-14,2%), informa Ep. Todos los modos de distribución presentan tasas mensuales negativas. No obstante, los mayores descensos se dan en grandes superficies (-32,9%) y pequeñas cadenas (-32,5%). Por su parte, grandes cadenas es la que menos baja (-10,4%).

La compra semanal, en grandes cadenas

Durante el estado de alarma los consumidores han realizado preferentemente sus compras de alimentación en grandes cadenas (sus ventas crecen un 9,1% en tasa anual) y grandes superficies (6,1%), en detrimento de las empresas unilocalizadas y pequeñas cadenas, cuyas ventas bajan un 16,9% y un 8,2%, respectivamente. Las ventas del resto de bienes descienden en todos los tipos de comercio en tasa anual. Las mayores bajadas se dan en grandes superficies (-74,8%) y pequeñas cadenas (-73,9%).

El empleo en el sector del comercio minorista retrocedió un 2% en el cuarto mes del año respecto al mismo mes de 2019, frente a la caída del 0,4% registrada en abril. El INE señala que el efecto del estado de alarma sobre el comercio minorista se ha visto diluido por la posibilidad de las empresas de acogerse a expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), en los que el personal sigue formando parte de la empresa. En tasa mensual (abril sobre marzo) y eliminado el efecto estacional y de calendario, las ventas del comercio minorista se desplomaron un 20,4%, más de lo que cayeron en marzo (-15,5%).

Auge de las ventas online

La declaración del estado de alarma conllevó el cierre al público de locales y establecimientos minoristas, a excepción de los establecimientos comerciales minoristas de alimentación, bebidas, productos y bienes de primera necesidad, establecimientos farmacéuticos, médicos, ópticas y productos ortopédicos, productos higiénicos, prensa y papelería, combustible para la automoción, estancos, equipos tecnológicos y de telecomunicaciones, alimentos para animales de compañía, comercio por internet, telefónico o correspondencia. Según el INE, esto ha propiciado un incremento del comercio electrónico: las ventas de las empresas cuya actividad principal es el comercio al por menor por correspondencia o Internet aumentaron en abril un 52,9% respecto al mismo mes del año anterior.